Mirando con incredulidad lo cotidiano, y buscando humanidad en lo “exótico”.

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macondo

Hace algún tiempo, Fortuño se refirió a las protestas en la Universidad de Puerto Rico como “dignas de una república bananera”. Y ahora su compañero de papeleta indica que él “no representa a Macondo“, y que por ende no se prestará a “espectáculos” en la Cámara de representantes de Estados Unidos, donde el Representante Gutiérrez ha estado denunciando algunas cosillas que Pierluisi, en aras del buen gusto y la delicadeza que el cargo de congresista aparentemente le requiere, preferiría no mencionar.

Nos portamos mal, y nos dicen “Macondo” rapidito.

Esto a pesar de de que en la versión criolla (¡y tan criolla!) de la cámara en cuestión tenemos individuos que alegan poseer “facultades” como las que tenían el gitano Melquíades y la vieja Úrsula, el alma del libro y de la casa; tenemos superintendentes de la policía que con la bendición de sus superiores tratan a los ciudadanos que protestan como…bueno, como ciudadanos protestando en una república bananera, arquetipo no tanto de la producción frutera como de la represión laboral.

A pesar también de que la desolación de Macondo y de la blanca casa de los Buendía, es hoy una desolación tan, ay, tan familiar, tan con sabor a desempleo y desesperanza, tan parecida a la desolación de tantos pueblos nuestros hoy, ahora, mientras Pierluisi se enchisma con Gutiérrez y nos recuerda que no hay protesta que valga, que la protesta es ruido y nada más, que así “no funciona la democracia”, y que el tubo que chupa, el gansoducto,  vá porque sí, por encima de las protestas ciudadanas y por dentro de la tierra temblorosa (¿de miedo? ¿de ira?).

¿Será que para complacer a este dúo, para NO parecernos a Macondo, para NO ser una república bananera, las señoras tendríamos que ponernos a celebrar el chavito que nos vamos a ahorrar con la vía verde y renunciar a pintar murales en San Juan, los estudiantes tendrían que aceptar la cuota sin chistar y si no pueden estudiar irse a trabajar con Chiky Starr, y Gutiérrez tendría que portarse bien, como el Chuchin, e irse de tour a contarle a la prensa que se “depila completito”?

Si eso es la civilización….

Una se pregunta si esta gente se habrá leído el librito al que tanto insisten en referirnos.  Digo, porque a mí, al menos, que me le digan Macondo al país no me lo insulta.  Cada vez que nos traen por lo pelos al pueblito en cuestión, para insinuar a saber qué cosa,  se tendrían que dar por aludidos, en todo caso, los  que pisotean los derechos civiles y ambientales, los que le sacan provecho al caos y a la miseria.

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sorpresa

Es cierto que no debería sorprenderme. No deberíamos.  Digo, si fuéramos seres perfectamente racionales, de seguro no lo haríamos.  Pero no somos seres perfectamente racionales, y aún nos sorprendemos cada vez que Chuchin farandulea, cada vez que Chemo monta una expedición para cazar gárgolas, y cada vez que Evelyn dice un disparate; Nos sorprendemos y decepcionamos al descubrir (¡como si alguna vez hubiese estado ‘cubierto’!) que el hombre que nos gobierna está viviendo en otro país;  Nos sorprende que la rectora de la Yupi se encierre en su oficina en medio de un motín, o que no solamente acepte sino que solicite activamente la presencia de la policía (armada, montada, y numerosa) en el recinto centenario.

Seguimos abriendo la boca en un clásico gesto de sorpresa cada vez que el presidente de la universidad del país abre la suya para acusar a los estudiantes de toda y cualquier violencia, para llamarlos anarcolocos, o para regañarlos por andar propasándose con eso de la libertad de expresión.

Cierto que no debería sorprenderme.  Pero me sorprendo, y sospecho que tú, lector, también.  [Me ha dado hoy por hablarle al lector de tú, como hacen los gobernadores en sus discursos.] Vamos, lector, haz la prueba. La próxima vez que el liderato político, incluyendo el universitario, diga o haga alguna barbaridad, como eso de ponerse a beber y a gritar durante el discurso del gobernador, dentro del capitolio, examina tu reacción física.  No la interpretes, de momento.  Sé que quieres llamarla ira, y tal vez algo de eso hay.  Sé que usamos el humor, y que quieres llamarlo burla, y algo de eso hay también.  Pero fíjate bien en el rostro y los brazos tuyos, y del que te acompaña.  Y lo verás.  Los ojos se crecen, la boca se abre, las cejas se alzan, los brazos aletean.  Parecemos búhos, búhos presos de un ataque de pánico y prestos para volar… a alguna parte, a cualquier parte,a sentarnos con calma en alguna rama y procesar el asunto, para entonces poder hacer el chiste, o indignarnos comodiosmanda.

Creo que en el fondo, nos sorprendemos no por ingenuidad sino por una decencia básica que tal vez hay que proteger.  Que en el fondo, los pueblos tienden no a creer, ni necesariamente a confiar, en su liderato, pero sí a desear que éste quede bien.  Y que esto no ocurre sólo en las democracias.  No sé si has visto, lector, la película The King’s Speech.  En ella el monarca inglés, Jorge VI, asciende al trono un poco por accidente y tiene que dirigirse a su pueblo en el mismísimo umbral de la Segunda Guerra Mundial.  Lo que no es poca cosa, y se agravaba terriblemente porque el rey era gago, gaguísimo, famosamente tartamudo y le daba la chiripiorca esa especialmente frente a los micrófonos.  Bueno, en la historia, el rey tiene un terapista del habla muy simpático que lo ayuda mucho, y debe ir al cine a verla si no lo ha hecho, pero el punto aquí no es ese, sino que cuando el rey va a hablar, el pueblo se pega a la radio, y todos, el viejito, la viejita, la madre rodeada de nenes, el adolescente, todos y todas desean, con toda su alma, que su rey quede bien.  Nadie tiene particular interés en gufeárselo, nadie lo está descartando a priori pensando “el gago ese no podrá hacerlo”. Todos quieren que su rey quede bien.

Cierto que la historia está ficcionalizada, de seguro, para la pantalla grande, pero igual me parece que ahí, en esa expectativa bien intencionada del pueblo inglés, hay algo que verdaderamente define a todos los pueblos que aún están vivos.  Y creo que en el fondo, cada vez que el gobernador se dirige a nosotros, algo dentro nuestro verdaderamente quisiera que dijera la verdad; que cada vez que la rectora de la universidad se dirija  a la prensa, algo vivo en nosotros quisiera que anunciara su decisión de solicitar que la policía salga del campus; que cuando el presidente De La Torre abra la boca, se abra también la nuestra pero esta vez no por el usual insulto al estudiantado sino porque diga algo así como que la libertad de expresión se respeta, como que la presencia de la fuerza de choque entorpece la posibilidad del diálogo, y que para que el diálogo sea tal tiene que haber voluntad de cambio y flexibilidad de ambas partes, incluyendo la suya.

Quizás la capacidad para sorprendernos es buena, y de algún modo esperanzadora, siempre y cuando no nos lleve a la parálisis.  Y entonces, en lugar de despreciar nuestra sorpresa como si la misma fuese un síntoma de credulidad, podemos aceptar que no es obstáculo para la ira, el humor, o la acción, y podemos mirarnos con la boca abierta frente al espejo que es el conciudadano y confirmar, juntos, que aún estamos vivos.

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Fó, dice la presidenta de la Junta Reglamentadora de Comunicaciones, Sandra Torres, refiriéndose a la última canción de Calle 13.  Dice que no le gusta, porque es “completamente obscena y lasciva”.

Y recordé que hace unos días, en mi clase de introducción a la antropología cultural, hablaba con mis estudiantes de la importancia de no temerle a las palabras por lo feas, sino en todo caso, por sus significados y sus usos históricos.

Por supuesto que al leer la noticia de endi.com que cita a la asqueada señora, no me quedó mas remedio que escuchar, inmediatamente, la canción en su totalidad (convenientemente, endi incluye un enlace en la noticia.)  Digo, por aquello de que es “completamente obscena y lasciva”, me dio curiosidad ver como ese encantador, talentoso, malhablao rimero del país nuestro encadenaba cientos de malas palabras unas con otras. He escuchado muchas canciones suyas, y todas ellas, por más “sucio” que fuera su lenguaje, contenían una que otra palabra bastante normalita. Así que pensé, se botó el Residente. Ahora sí que sí. Se le fue la mano.

Escucho. Espero las palabras obscenas. Escucho algunas que podrían ofender a la Sra.Torres. Me imagino que frente al desafío de la portavoz de la censura, la mitad del país ha hecho lo mismo, y la canción retumba en miles de hogares, en todos ellos sonando, las palabras terribles, “alcalde”, “país”, “pensar”…

Wait.

Bueno, tal vez es que son las frases, las obscenas: Cosas como “mis letras groseras son más educadas que tu silencio”,”dejar de hablar no combina con gente violenta”, “abuso, por parte del estado”, “conformarse y dejar de existir es como ver a alguien ahogarse y dejarlo morir.”

What?

Ooooooh.  :)

Hay una estrofa donde ofrece rehabilitar, en Cuba, a un alcalde tecato  indeterminado. ¿Será alguna de esas? ‘¿Tecato?’ ¿’Cuba’, tal vez?

Pero, ¿quién le dijo tecato primero a quién?

También dice huevos. Y jodido. Pero no creo que sean esas.

Tal vez son todas. El ejercicio mismo de encadenar palabras, groseras o no, para expresar una cosa distinta a la cosa simplona que prefieren los que hoy mandan. Los que presiden sobre este obsceno, obscenísimo orden (porque la obscenidad, con frecuencia, poco tiene que ver con el líbido o con la grosería del reguetón) decía que los que mandan lo hacen sobre un obsceno ritual de destrucción del pensar, del intelecto, del pensar y el intelecto concebidos como propiedad de los pueblos y no de los bolsillos…Que esos que presiden la destrucción del pensar, dicen esos, esos tipos y tipas de los que Serrat decía que “entre ellos y yo hay algo personal”,  que pensar sólo sirve si es propiedad privada o estrategia de mercadeo, ellos, dicen que la lucidez es mala, que es grosera, y que es lasciva….Y por eso no les gusta la canción de Calle 13. Por lúcida. Prefieren cosas como “vota o quédate callao”, o mejor aún, “sencillamente quédate callao.”

Aquí los dejo con el rimero lúcido, grosero, encantador.

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el estado vs. las abuelitas socialistas narcotraficantes y merengueras

foto:primera hora

Una trata de escribir sobre otra cosa, cualquier cosa, por aquello de no convertir el comentario social en cantaleta antisocial, pero no hay caso.  No hay nada que hacer. Todos los caminos de esta especie de columna cibernética que es “parpadeando” conducen a Fortuño y su gente, últimamente.

Hoy, por ejemplo, me dije “hay que escribir, hace mucho que no posteamos un parpadeo, no escribiré ni sobre la Universidad ni sobre el abuso policiaco ni sobre cómo las libertades individuales se ven amenazadas por cámaras y macanas, ni sobre cómo insisten en pasar la ley del karso, ni sobre el descaro de romper el país mientras alegan salvarlo…”, y me senté, y estoy escribiendo, y decido que hablaré (bueno, que “hablaré”, virtualmente, usté me entiende) sobre los juegos centroamericanos y no sobre el abucheo no reconocido sino sobre alguna otra cosa…

Y sí que hay de qué hablar.  Los atletas compitiendo, y ganando, por ejemplo.  El manejo exitoso del tránsito y de la llegada de visitas a Mayagüez.  La duda del “que será” de esas enormes estructuras que nos dejan los juegos, si se usarán, si no se usarán, si lograremos mantenerlas.  El pueblo fantasma que es el caserío Kennedy, vacío y deshauciado, justo al lado de los juegos…

Pero acabaré hablando de Olga Tañón y Cordelia González.  O más bien, de su “intercambio” reciente, reseñado en Primera Hora, con el presidente de WIPR, Ray Cruz.  El contenido del intercambio es interesante: Tañón y González, en declaraciones aparentemente independientes, critican la cobertura televisiva de la ceremonia inaugural de los juegos y responsabilizan a Ray Cruz.  Éste, por su parte, se enoja y riposta (“despotrica”, dice el periódico). Ellas indican que las imágenes eran de poca calidad, que faltaba comunicación entre los diferentes integrantes del proceso, y que hubo cambios de libreto a última hora.  Él dice que fue la tromba.

Lo que me llama la atención, lo que me hace parpadear, sin embargo, es el contraste entre los mensajes. Me explico: básicamente, la cosa se puede resumir así:

Olga:  Las imágenes y la transmisión no me gustaron, me decepcionaron. Intenté comunicarme con el director y su equipo pero no fue posible. Espero que el gobernador tome cartas en el asunto y que la transmisión de la clausura sea mejor.

Cordelia: Hubo mala coordinación.  Estuvimos trabajando en el libreto un año y de repente nos cambian todo de la noche a la mañana.  Responsabilizo a Ray Cruz por todo ello.

Ray: Si tenemos en cuenta la tromba marina del sábado, todo fue un éxito. Olga es una criticona. De hecho ella vive en Orlando, así que no tiene patriotismo ni quiere al país.  Yo se de música, by the way, y su canción no servía, es lo peor que ha hecho…Cordelia, por su parte, es una irrespetuosa y lo que está es enchismá porque en lugar de contratarla a ella, contraté a Johanna Rosally…

Las artistas critican algo específico: una transmisión, la organización, y responsabilizan a…el responsable de la emisora.  Éste último, por su parte, las critica a ellas, de forma personal.  Tal vez se cree que todavía está en NotiUno, y no en WIPR.

Pero el caso es que suena familiar.  Otros personajes del elenco fortuñista reaccionan también así.  Cuando le preguntan a Figueroa Sancha sobre el carpeteo de video en una manifestación pacífica, por ejemplo, el hombre riposta que  es “para mantener un record de lo que sucedió”, e indica que “ellos también nos graban a nosotros”.  Ese “ellos” vs. “nosotros”,por cierto, me atormenta desde hace rato.  ¿De cuando acá pensamos a la policía, armada, forzuda, entrenada, y al pueblo, desarmado, manifestante, diverso, no-policiaco, como dos “bandos”?

Suena más familiar aún la reacción del ejecutivo.  Dijo Fortuño, en incondicional espaldarazo al jefe de policía que insiste en conceptualizar la relación entre pueblo y policía como una antagónica, que todo ello se justifica porque “aquí estamos haciendo un trabajo… estamos desmantelando organizaciones del crimen a nivel internacional.”

La cosa es el tono, o el método, más bien, de la respuesta.  Si le preguntan por los estudiantes, Fortuño habla de la gran e inminente amenaza de un socialismo fantasmal y globalizado…Si le preguntan por los manifestantes, habla de los criminales organizados y establece una comparación implícita entre los jóvenes y las abuelitas que marchaban el domingo y…Junior Cápsula.

De aquí, pa’ Hollywood, como decía el comercial.

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fortuño vs. clinton

@quino

Leo en el Nuevo Día de hoy que el gobernador de Puerto Rico entiende que “ha llegado el momento de establecer nuevas restricciones a las manifestaciones de ciertos grupos opositores que  intentan sembrar el caos.” Se refiere a los sucesos del miércoles en el Capitolio.  Añade que “esos grupos”, a quienes insiste en llamar “socialistas” porque incluyen personas insertadas en esa tradición ideológica, no deberían llegar ni a la escalinata, ni a la plazoleta, ni al interior del edificio.  Minimiza la actuación insólita de la policía alegando que fueron “unos pocos”. En SuperXclusivo ayer repitió (con una expresión satisfecha) que esto “no es Venezuela”.

Por su parte, hoy la secretaria de estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, advirtió en Polonia que los activistas juegan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de las democracias.  Denunció a los países que, indicó, están “estrangulando a las organizaciones como uniones obreras, activistas de derechos humanos, y organizaciones no gubernamentales que presionan para cambio social y que denuncian los defectos de sus gobiernos. ” Añadió que “algunos de los países que hacen esto alegan ser democracias”, pero que “las verdaderas democracias no le temen a su propia gente.  Las verdaderas democracias reconocen que los ciudadanos tienen que ser libres para asociarse, para abogar por causas, y para agitar.” En su lista de pseudodemocracias incluye a Etiopía, Cuba, Egipto, Irán, y Venezuela…

El gobernador habla de mochilas llenas de piedras. Pero los videos no muestran manifestantes tirando piedras. Muestran personas desarmadas recibiendo golpes mientras hacen cosas como pedir la entrada, sentarse en una escalera e incluso, insólitamente, negociar, obedecer y hasta correr. Figueroa Sancha, por su parte, ha reiterado que entiende que se usó la “fuerza necesaria”.  ¿La fuerza necesaria para, por ejemplo, romper el cristal de un automóvil en respuesta a las malas palabras utilizadas por sus ocupantes?

Pero me salgo del tema.  Regresemos a Hillary. Me pregunto como se sentiría con la idea de la estadidad boricua si le ponen esos videos de frente.  Tal vez, por aquello de que somos Latinos, se confunda y piense que está viendo un video de Venezuela…

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bananas

foto:primera hora

Hace algunos días, en ocasión de la protesta universitaria en el Jardín Botánico, el gobernador Fortuño, un tanto asqueado, se refirió a la escena como una digna de “una república bananera en revolución.” En ese momento, pensé que se trataba de un acto de ignorancia exhibicionista de su parte, una revelación de su desconocimiento de la historia, un error.

Hoy creo que fue un lapsus, una confesión, tal vez la articulación a destiempo de su visión para el país.

Según wikipedia, la república bananera tiene tres características principales: Inestabilidad política, dependencia en productos agrícolas limitados, y una camarilla corrupta y ricachona en el gobierno.

Dos de tres, supongo.  Faltan los guineos.

Mi primer contacto con la idea de “república bananera” fue en mi adolescencia, cuando leí la saga de los Buendía y de su soledad, relatada tan magistralmente por García Marquez.  De modo que lo primero que supe, o que pensé, de las “repúblicas bananeras”, es que en ellas se desataba la violencia indiscriminada de un estado corrupto sobre una población empobrecida que protesta.

Y  de hecho, el gobierno de Fortuño nos ha traído lo más parecido a esa imagen que he visto en Puerto Rico.

En las repúblicas bananeras, esa violencia estatal actúa en función de los intereses de corporativos y/o de algunas familias poderosas.  El ejemplo más famoso, históricamente, es el de la masacre colombiana de 1928, donde murió un número indeterminado de huelguistas. Los huelguistas querían mejores salarios.  Los soldados querían proteger los intereses de Chiquita Banana.

¿Qué intereses estarían protegiendo hoy los puertorriqueños enchalecados, enmacanados y encasquetados que embestían gente desarmada en las escaleras del capitolio?  Ya sabemos que parte de los fondos ARRA que le negaron a la universidad fueron pasados ágilmente al departamento de Educación y de allí convertidos, en esa prodigiosa alquimia legislativa, en asignaciones de fondos para cosas como la bibliotecas de Roselló y de Cuchín…Sabemos también que algo se traen, para hacer chavos metiéndole mano al (des)protegido karso….Sabemos que no les gustan la Universidad pública, el Instituto de Cultura, el Colegio de Abogados, los corredores ecológicos, la propiedad colectiva de lugares potencialmente lucrativos, como el Caño…Sabemos que creen que los servicios públicos deben ser manejados por manos lo más privadas posible, hasta para el “servicio público” de botar servidores públicos…Sabemos que son machos machazos masculinos y que si un senador protesta le dicen cua cua y que si la prensa se asoma la botan.  Sabemos que les encantan los barriles.

Sabemos que el gobernador piensa que la Universidad es un gasto, y esa apreciación es consistente con el asquito que le tiene a la república bananera que le ha tocado regir, y en la educación superior de la cual, quizás piensa, no vale la pena invertir…Mejor rodearla de soldados.

Sabemos, especialmente, que hoy los legisladores tienen en su agenda lo que tal vez debería ser la decisión más pública y más transparente: el presupuesto de Puerto Rico y su distribución.  En él plasman, en principio, su visión de país, las promesas que los llevaron al poder, el programa de gobierno…

Pero no hay que estar allí para saber cuál es el programa ese, supongo.  Ya nos lo dijo el gran jefe, a destiempo, hace unas semanas.  La república bananera lo asquea, pero es la verdadera visión, una visión compartida por la legislatura.

Sólo nos faltan los guineos.

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la insoportable levedad…

…del ser, se llama una novela de Kundera.  Mi personaje favorito era Tereza. (Bueno, en realidad era la perra, Karenin, pero yo quiero hablar de Tereza.)  Tereza era el personaje “pesado”, en contraste con la “liviana” Sabina.  La dicotomía  pesadez/levedad tiene que ver con la importancia y el significado de acciones y de eventos.  Implica también una profunda diferencia en cuanto a la profundidad y disposición moral de los personajes.

Esa palabra, “levedad”, ha estado en mi mente desde hace varios días. Me empezó a flotar en la cabeza cuando vi las imágenes de legisladores boricuas, alegres,  jineteando camellos en Israel, justo después del salvaje ataque de ese gobierno a la flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza.  De vacaciones, decían los rostros de nuestros políticos.  Al cuestionamiento sobre la carga moral de sus acciones, respondieron (confundidos, inocentes, livianos) que todos sus gastos estaban pagos por una organización, Amisrael, y NO por el pueblo de Puerto Rico.  Por lo tanto, no hay problema, no hay significado más allá. Livianito, todo.

Amisrael, por cierto, resultó ser un grupo la mar de interesante. Y más bien pesado. Ha puesto a viajar no solamente a Arango y a Ríos sino también a Nolasco, Burgos, Garriga-Picó…Cuando les preguntan a los legisladores sobre esos viajes, responden con alguna vaguedad relativa al desarrollo de relaciones diplomáticas y comerciales (?!) entre Puerto Rico e Israel.  El líder del movimiento es también líder de la iglesia de La Voz de la Piedra Angular y algunos se refieren a él como “El Ángel Final del Apocalipsis”.  Uf. Hablando de significados y de pesadez.  Pero nuestros legisladores son inmunes a todo eso, y de hecho alegaron desconocer las conexiones entre los “mensajeros de la paz” que les pagaron el viaje y la organización religiosa que pretende construir una iglesia gigantesca en Cayey…Livianitos, todos.

La misma liviandad política que, abiertamente, establece que es necesario aumentar el número de síndicos de la UPR para que la Junta esté “unida”, con “una dirección clara“.  Esto lo dijeron el gobernador del país y la presidenta de la cámara con toda traquilidad.  Es como decir “necesitamos que la junta vote de acuerdo con nuestra agenda así que tenemos que aumentar el número de síndicos para asegurarnos una super mayoría”.  Bajaron la cosa por descargue.  Estuvo firmada esa misma noche.  Al día siguiente teníamos síndicos nuevos, que de hecho ni siquiera se tuvieron que ajustar al reglamento que les exige un montón de papeles (relativos a sus finanzas, comportamiento ético, y demás.) Olvídate de eso, dijo Arango, envalentonado después de su viaje a lo Indiana Jones.

La levedad kunderiana de nuestros políticos se traduce en velocidad y en el uso de un marrón gigante.  Subimos el número, bajamos por descargue, reducimos permisos, nombramos a la carrera, cambiamos de secretario de educación como quien cambia de laundry….En Educación, de hecho, hemos visto la misma tendencia a la liviandad.  Cambiaron los horarios de las escuelas con una carta circular.  Secretario viene, secretario vá.  Ahora, a hablar inglés.  Mañana, a contratar conserjes privados….Todo es rápido, irreflexivo, improvisado.  ¿Violencia doméstica? A firmar el papelito de la promesa de hombre, escrita a la carrera, editada de noche…Botaron la perspectiva de género, que por lo menos exhibía alguna profundidad, y nos la cambiaron por cinco minutos de reflexión, irónico nombre para un ejercicio que se decidió a lo sucusumucu y que todavía, al día de hoy, se limita en la mayoría de los casos a un rezo o a una lectura rápida de Bonifacio.

Eso es lo más interesante: Mientras más pesada, más cargada de significado e importancia para la posteridad, sea la agencia, institución o estructura bajo la lupa de nuestros políticos,  más liviana es la solución.  A la UPR le amenazaron las excenciones con una certificación confusa y mal escrita que ni siquiera atendía el problema financiero que planteaban; para cuadrar el presupuesto hacen cosas como dejar a un museo (el Porta Coeli) con un conserje, un guardia y cero guías; al departamento de Educación (posiblemente la agencia más importante, y más confusa y problemática, del país) le quitan y ponen secretarios y le implantan medidas como la promesa de papel y la reflexión matutina.  El crimen lo atienden pintando paredes de azul y conminando a la “gente buena” a chotear a la “gente mala”.  Y en la legislatura, buscan prevenir futuras huelgas legislando para que el voto sea secreto, individual, descontextualizado, electrónico/por correo….

Es como si todas las decisiones importantes se tomaran “por descargue”. La reflexión ha sido reemplazada por el slogan. El debate por el voto.  La planificación por el marroneo.  Sin pensar, sin discutir, sin análisis, rapidito, pensando solamente en el objetivo inmediato, concebido éste como una cosa simple, leve, leve…Insoportable.

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primavera y democracia, parte cuatro: tristes contrastes.

Otra asamblea estudiantil, esta vez nacional. Nuevamente, como ya es típico de este movimiento, un modelo de orden y democracia participativa. Un cierre apropiado para lo que ha sido lo que podríamos llamar la primavera boricua, una defensa de la educación superior pública madura, democrática,ágil, e innovadora. Un movimiento que gusta del juego (medios, bailes, canciones, improvisación teatral) pero no de la superficialidad.

¿Y mientras los jóvenes celebran, qué hacen los adultos?

Bueno, los adultos que están a cargo de liderar los destinos del país estaban ocupados bajando legislación en esa modalidad de “descargue” que se les ha vuelto tan frecuente.   Mientras la minoría les exigía a grito pelado una discusión sobre la medida, que busca aumentar el número de síndicos de la junta de gobierno de la UPR, la mayoría penepé del senado aprobó el proyecto de ley, de la autoría de Arango, y lo pasó rápidamente a la Cámara.

Suspiremos.  Qué contraste. Porque si algo aprendió el país de este movimiento estudiantil, es la importancia de permitir la discusión y el estudio de los asuntos complejos.  No permitir que los mecanismos democráticos (como el voto) se conviertan en mecanismos para subvertir la democracia (como el voto en ausencia de debate y análisis colectivo.) (Más sobre ese tema en las entradas recientes de ÉFT e Hiram Meléndez Juarbe).

En su afán de NO buscarle las cinco patas al gato, nuestros insignes legisladores dejan al gato sin patas.  Sin bigotes. Sin cabeza.  La legislación se pasa con prisa, con errores, enraizada no en la investigación sólida sino en los prejuicios de sus autores, y de sus lectores.  A veces, la aprueban sólo para descubrir, como le ocurrió recientemente a la senadora Rashke y a la procuradora de las mujeres, que ya existía. Es la mentalidad del quick fix que quiere resolver la cosa rápido, del marroneo que cambia las reglas para lograr el objetivo, del nene que se lleva el bate y la bola cuando pierde.  La mentalidad de la pereza que pretende producir medidas sin estudiar los asuntos, del que piensa que la democracia existe en función de la ley y del orden y no viceversa, y que por ello pasa también legislación para aplicarle a los Tito Kayaks del país el peso de un “delito grave” si con sus protestas detienen la siembra de cemento.

Todo ello evidenciando que al país le hace falta no una universidad más pequeña, como la quisiera ¥grí, sino en todo caso más universidad, más educación, más profundidad.  Que haya más complicación conceptual/intelectual (bienvenida sea, porque el mundo es complicado) y menos complicación burocrática, como la que nos crea la legislatura con las leyes mal hechas apilándose unas encima de las otras, contrariándose, repitiéndose.

Se le quitan a una las ganas de escribir.  Pero imposible irme a dormir sin referirme, esperanzada, una vez más, a los miles de autoras y autores de la primavera boricua, y al deseo, todavía vivo, serio, funcional, de hacer universidad, dentro y fuera de las aulas.

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entre pájaros y escopetas

Cada vez es más evidente que “esta gente”, y me refiero al alegre grupo compuesto por la presidenta de la Junta de Síndicos, el presidente de la Universidad, el gobernador Fortuño, y los fantasmas de todo tipo que les susurran (¿órdenes?¿peticiones?¿ideas?¿sueños?) al oído, que esta gente prefiere la universidad cerrada.  No sé como más llamarlos.  Referirme a ellos como “la administración” mancha la memoria y la acción de aquellos gerentes académicos a quienes les importa(ba) la institución y lo que significa.  Referirme a ellos como “el gobierno” oscurece el hecho de que las fuerzas siniestras que manejan y a las cuales responden están metidas en todas partes y canalizadas a través de muchos cuerpos, incluyendo cuerpos universitarios.  Los llamaré, de momento, “esta gente”.

Pues esta gente no quiere abrir. Le han cogido el gustito a la universidad cerrada.  Insólito, pero cada vez más obvio.  La campaña publicitaria que supuestamente pretende “que los portones se abran” (ahhhh, las metáforas) parece más bien diseñada para antagonizar y culpar al movimiento estudiantil con el que supuestamente están negociando (esta gente prefiere, apropiadamente, el término “dialogar”) y así mantener a la universidad convenientemente cerrada.  Negocian sin ganas, emplazan a sus compañeros de mesa, se van de vacaciones en pleno asunto, pierden la tabla, le chismean a la prensa…

¿Cómo llegamos a un estado de cosas donde la huelga no presiona?¿ A un estado de cosas, decía, en donde LOS QUE MANDAN NO QUIEREN ABRIR?

[Las implicaciones de esto en términos de estrategia han sido discutidas recientemente con lucidez y empatía por la estudiante Mariana Iriarte en su blog. Para leerlas pulse aquí.]

No sé. Algunos alegarán que esta gente siempre fue así, y que sencillamente se les ha estado viendo más la costura últimamente. Que las ideologías, programas de gobierno, corrientes globales históricas, y desórdenes de personalidad de los susodichos hacen de esta incomprensible actitud algo inevitable.  Otros alegarán que leemos demasiado en las acciones de una gente, esa gente, que se ha caracterizado por la arbitrariedad e improvisación en la acción, por la incompetencia en la planificación, por la torpeza en la ejecución. Tal vez son ambas cosas. Tal vez ninguna.

Esta mañana, bajo los efectos de un café bastante bueno, se me antoja imaginar a ESTA GENTE en el diván de un psicólogo/a setentoso, recién iniciado en la ahora popular y populosa progresión de Kubler-Ross. Las famosas etapas de manejo de pena/duelo/crisis.

Etapa 1: Negación.

Los estudiantes están alborotándose, dicen que sospechan de nosotros.  Dicen que se irán a huelga.  Bah.  No creo que lo hagan. Esto pasará.

Etapa 2: Rabia, Ira.

¿Qué se creen esos jóvenes imberbes? ¿Mejor dicho, esos jóvenes peludos? Cómo se atreven a desafiarme a mí, que cuando ellos iban yo venía, a mí, que soy la autoridad? Llámate a la policía, a ver si después de un par de macanazos siguen así de bravos.  No les dejes pasar comida, para que vean, que se dejen de pensar que son el ché…llévate el taser, por si acaso.  Y móntales una campaña de medios que los demonice  bien chévere, a ver si va una turba de graduandos y les abre el portón a la cañona…

Etapa 3: Negociación.

Bueno, está bien, vamos a sentarnos.  A dialogar.  Nos sentamos, hablando, no pretenderán que de hecho cedamos en nada, pero igual nos sentamos todos los días, y discutimos sobre los puntos, los adjetivos, las comas, y si dialogo bastante con ellos tal vez se sientan atendidos y se salgan de los portones…Es más, vamos a llamar al obispo, a ver si quiere sentarse a hablar con ellos también… un poco de religión nunca está de más…

Etapa 4: Depresión.

Bah. No vale la pena. Estos pelús son muy tercos. ¿Y la mayoría silente, donde está? ¿Cuántas asambleas más voy a tener que auspiciar?  No se resignan a “dialogar” solamente, tienen la cara dura de esperar “resultados concretos” y de que se les trate como adultos.  Me voy a deprimir/ ir de vacaciones/ sentar aquí con cara de zombi. ¿Será que esta huelga va a durar para siempre?

Etapa 5: Aceptación.

Bueno, y si dura para siempre, ¿qué? Tal vez sea hasta mejor…No pagamos sueldos ni gastos operacionales, nos ahorramos los chavitos que íbamos a levantar con la malhadada video-lotería esa…Mientras la vegetación se apodera de los recintos, y estos pelús se vayan, agotados, podemos cambiar la universidad por completo!!!! Es grande, es cara, se mete cada atorrante…Cerradita, mientras la repensamos.  Más pequeña, ágil, eficiente.  Tranquilos, muchachos.  Todo saldrá bien. Nueva ley universitaria coming right up…Total, si la semana que viene aprobamos el presupuesto en la legislatura para el 2010-2011.

Hasta ahora los estudiantes han demostrado estar un paso adelante.  No creo que vayan a bailar el baile, como indica Iriarte en su blog.  En cuanto a las escopetas, les recomiendo regresar al diván.  Se me acaba el café. Nos leemos luego.

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coca, cacos, cucos y la universidad

A diario escucho la condena a los estudiantes.  A veces es una condena feroz, como la del ex-gobernador Romero Barceló, que ayer, jadeante, los tildó de “manganzones”, y los acusó de gastarse la beca Pell en alcohol (!), cigarrillos y hasta coca. O la de Rivera Schatz, que para responderle al anterior opta por regresar al discurso del “grupúsculo diminuto” que no tiene “apoyo del pueblo”. A las condenas feroces podría respondérseles, y se les responde, con cosas como que la Pell no daría para la coca aunque la usaran, con que los chavos se usan para libros y comida, y con que los verdaderos manganzones son los ex-políticos que se niegan a limitar su infamia a la memoria histórica de los pueblos e insisten en su propia relevancia. O con que los políticos del presente deberían 1)cumplir con sus promesas de vigilar policías abusadores y 2)aprender a contar bien-porque el “grupúsculo” sigue constituyendo quórum y ratificando la huelga que los propios administradores legitiman convocando una asamblea tras otra, en la búsqueda infructuosa de la mitológica “mayoría silente”.

A veces la condena es mas bien desconcertante, como cuando, viéndolos macaneados, los acusan de haberse buscado el macanazo en cuestión “provocando” la ira (¿del policía? ¿de Dios? ¿de la propiedad privada?) porque se burlaron, o porque se “pasaron de la raya”, o porque “siguen pidiendo”, o porque no protestan “en los lugares y momentos adecuados”, o por sus largos pelos, o por sus “fresquerías”…O porque, como dice la amiga y colega Lissette Rolón en una de las fábulas que construye sobre la huelga, osaron sentarse “en la misma mesa con el gobierno siempre, como co-dueños de un bien público…” La “raya” que los muchachos ofenden al cruzar es casi siempre literal, geográfica, espacial: Hay quienes quisieran ver (o más bien, no ver) a los estudiantes apiñaditos en algún rincón irrelevante, protestando calladamente, sin molestar. Los que así piensan equiparan la democracia con la invisibilidad o la discreción de la disidencia.

A veces la condena es (en comparación con las dos variedades anteriores) casi gentil, acariciadora, como cuando sus colegas y los nuestros conminan a los huelguistas a salirse de los portones, de prisa, por favor, para que otros puedan entrar a dar clase/tomar clase/hacer investigación/graduarse. Aquí el problema no es tanto el reclamo (los universitarios, todos, tendemos a creer en una universidad abierta, colectiva, utilizable, de modo que el reclamo tiene su justicia), sino a quién se le está haciendo ese reclamo: ¿Por qué no le decimos eso mismo a los Síndicos y administradores? ¿Que deroguen la certificación conflictiva, aclaren el asunto del alza fantasmal de matrícula, quiten las sanciones y nos dejen abrir los recintos de una buena vez? ¿Que habiliten las estructuras de diálogo que están secuestradas: los no- convocados senados, la no-convocada junta universitaria? ¿Qué tal pedirles que defiendan al estudiantado que recibe becas, peludos o pelones, dentro o fuera de los portones, de las alocadas acusaciones de Romero?

Una máquina del tiempo, usted y yo somos los clientes, alguien (¿Rodríguez Ema?) sonríe, masculla alguna cosa, nos conecta los cables necesarios, y emergemos del aparato metidos en un anacronismo insólito: Un país en donde nos aplican una “medicina amarga” globalmente desprestigiada en los noventa, en donde se asoma además la cabezota fea, igualmente desprestigiada, de una estrategia política, la de la opresión, el carpeteo y el exceso policíaco, que creíamos superada, donde gobernadores del pasado surgen,  zombies manchados con sangre de maravilla, a insultar a los estudiantes, emisarios de un futuro posible. Donde los abogados de la universidad, inesperadamente, renuncian y en su lugar se instalan nada menos que los de McConell-Valdés, arquitectos del fortuñismo y de las apepé formales e informales.

¿Y qué hacen los muchachos y muchachas de la Universidad con todas esas condenas? La mayoría de ellos las contesta con serenidad, y sigue trabajando.

Rushdie tiene una novela, Shame, en donde un personaje se vuelve peludo (muy peludo) porque carga en sí toda la verguenza (bueno, “shame” es una de esas hermosas palabras que significa varias cosas, entre ellas, verguenza y culpa) de los que no tienen o asumen ninguna.  Tal vez los llamados “pelús” de los portones cargan con la verguenza, con la dignidad, con la responsabilidad, del colectivo. Basta ya de condenas: Hay que dirigir el reclamo universitario hacia donde debe ir.

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ok, hablemos de “ideologías”: huelga y neblina en la upr.

Una de las acusaciones lanzadas con más frecuencia en dirección de los estudiantes que, en todos los recintos de la UPR, ocupan los portones universitarios en lo que se ha convertido en una huelga histórica, es la de “ideológicos”.  Es una acusación que escucho en la radio y leo en el internet todos los días. Por “ideológico”, los que acusan implican que los huelguistas están guiados por una motivación de tipo separatista, y que es esa la “verdadera” agenda.

No voy a “defender” aquí a los estudiantes de esa acusación.  Eso es caer en la lógica del que acusa.  Hoy vengo a plantear las ideologías  que el “otro lado”, el de las autoridades gubernamentales y universitarias, muestra.  De aquellos que se oponen a la huelga y que repudian el comportamiento de los estudiantes por ser “ideológico”, sin prestarle  la atención a la bíblica, enorme, super-ideológica viga en el ojo propio.

Comencemos por la Junta de Síndicos.  Sin entrar en consideraciones históricas sobre su formación, se trata de un organismo que tiene como función velar por los intereses de la universidad pública.  El Reglamento de la Universidad de Puerto Rico y la página de internet de la misma Junta la definen como sigue:

“La Junta de Síndicos es la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico y el Organismo en el cual el Pueblo de Puerto Rico ha delegado la autoridad para dirigir, orientar, reglamentar y gobernar el Sistema Universitario. En el ejercicio de esos poderes, y en representación del interés público, la Junta debe velar porque la Universidad responda a las necesidades de la sociedad puertorriqueña y constituya un elemento esencial en el esfuerzo de darle solución a los problemas con que se confronta nuestro pueblo. La Junta debe estimular el desarrollo de los talentos y recursos de la Universidad para convertir en realidad los valores fundamentales de nuestra sociedad...”[Énfasis mío. Para leer el reglamento pulse aquí]

La Junta es así la fiduciaria, o guardiana, de los intereses del país relativos a las funciones de la universidad. Debe representar el interés público. ¿Cómo ha estado llevando a cabo esa función últimamente? Veamos:

  • Aceptó, sin chistar, la alteración de la base de la fórmula de asignación de presupuesto para la UPR que generó la mayor parte del cacareado déficit. En lugar de tratar de impedir el déficit original, lo acepta como un hecho y le pasa la cuenta, la receta de la “medicina amarga” a la institución que dice proteger.
  • Ante la rebelión estudiantil, se sientan a “negociar”. Como parte de la negociación, proponen eliminar aquellas exenciones por mérito que le sean otorgadas a estudiantes que, por desventaja socioeconómica, cualifiquen para recibir beca Pell.  Es decir, de hecho recomiendan reservar la educación GRATUITA para aquellos que NO tengan necesidad económica.
  • Ante la insistencia estudiantil, expresada democráticamente de distintos modos, incluyendo asambleas sugeridas insistentemente por la propia junta y llevadas a cabo con debate y  con quórum, se ofenden, y aprueban no solamente la presencia policiaca sino el cierre indefinido de la universidad.

En 2008-9 (pulse aquí para el informe)  se otorgaron 22,508 exenciones,  promediando $671, para un total de $15.1M, por lo que el ahorro para la Universidad sería del orden de 67% de $15.1M (proporción de estudiantes de la UPR que recibe beca Pell) o de $10.1M.

Digamos que la propuesta de la Junta le ahorraría a la UPR  diez millones. En repetidas ocasiones, representantes de la administración universitaria han indicado que el cierre acarrea pérdidas equivalentes a un millón diario.  Esto solamente en Rio Piedras y solamente en la Universidad, sin contar los gastos adicionales de, por ejemplo,  policías estatales para “vigilar”  a los muchachos.  ¿De modo que con tal de ahorrarse diez millones anuales, están dispuestos a perder, como mínimo, sesenta? ¿Y por qué la obsesión con esos diez millones, cuando la insuficiencia económica presupuestaria proyectada para el próximo año es de 134 millones, según la OGP? ¿Qué sorpresas nos tendrá la Junta para los otros 124 millones que faltan?

La única explicación para el comportamiento de la Junta es que han claudicado su rol de custodios del patrimonio académico, del capital cultural del país, e incluso de la muy cacareada salud fiscal de la UPR, para convertirse en portavoces de una postura ideológica, tan ideológica, o más, como la de los muchachos que hace un par de días alegremente cambiaban  la bandera pecosa por la monoestrellada.  La ideología de la medicina amarga, del shock and awe, del quitarle fuerzas a la inversión pública.  La ideología del sálvese quien pueda, porque el mundo es del capital y el conocimiento no es una prioridad para el estado.  La ideología que tanto le ha costado a América Latina y al mundo. Como dice Galeano: En momentos como éste, cuando esta Latinoamérica nuestra sufre, con el resto del mundo, las consecuencias nefastas del desplome de la avaricia del capitalismo salvaje, hoy más que nunca, no nos podemos dar el lujo de darle la espalda a nuestros estudiantes.

Por supuesto que los estudiantes huelguistas tienen motivaciones ideológicas.  Representan la creencia en la inversión pública y especialmente en la educación pública, representan la idea de que la universidad accesible es importante para la calidad de vida de los pueblos, representan la esperanza en una existencia en que se pueda obtener calidad de vida no sólo por el tener sino por el saber.

Hace unos días, el analista estadista Ignacio Rivera recordaba las palabras de un militar estadounidense a propósito de Vietnam: Fue necesario destruir la villa para poder salvarla. McNamara diría tal vez que esa destrucción representa, en la neblina que es  generada por la guerra, la pérdida temporera del norte ideológico, de la razón primera. Acá podríamos alegar que la obsesión que la Junta demuestra con el tema de las exenciones (aún a costa de sesenta millones) representa la pérdida temporera del norte de su misión fiduciaria, en la neblina creada por el conflicto actual.

Pero temo que no.  Me temo que más que la pérdida del norte ideológico, que debería ser consistente con la misión de la Junta, lo que estamos presenciando aquí es la revelación de las ideologías que verdaderamente guían las acciones de la alta gerencia académica de hoy.  Son las ideologías que describe Klein en Shock Doctrine, las que han guiado la transformación económica de países tan diversos como Chile y Polonia, las que tienen como único norte la liberalización extrema de los mercados y la destrucción de la inversión pública en asuntos que no generen capital en el corto plazo.  En ese marco de referencia, la universidad privada es la que tiene sentido, y la pública es un lastre, un costo, que hay que abaratar para el estado y encarecer para los individuos. En ese marco de referencia, el estado se reduce en toda inversión social, pero se crece en su rol de administrador de la mano dura.  La Junta no quiere negociar con los huelguistas: quiere domarlos, darles una lección. Por suerte, el país no está de acuerdo.

Si nos vamos a preocupar por las “ideologías” de los actores protagónicos de esta huelga, propongo que nos fijemos para variar en las de la gerencia, y dejemos de momento a un lado las de los “pelús”.

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picada de ojos: la universidad, enmarcada.

El mensaje del gobernador, especialmente la sección sobre la UPR, fue indignante. Nefasto.  Y efectivo.

Y al decir “efectivo” no quiero decir ni que tiene razón ni que habla con verdad.  De hecho hay varios momentos que ejemplifican muy bien el uso resbaladizo, fragmentado, que suele dársele a la verdad en este tipo de mensaje político, independientemente de los bandos, los colores, o la ocasión histórica.  Como cuando habló del “porciento fijo” que representa el presupuesto de la Universidad pero olvidó aclarar que la base sobre la cual se calcula ese porciento fue alterada, como parte de los contenidos aprobados en la todopoderosa Ley 7.

Pero no vengo a hablar de las medias verdades sino de la efectividad del mensaje.  Por “efectivo” quiero decir que probablemente logra su cometido.  Cometido que, por cierto, no tiene nada que ver con convencerme a mí.  Ni a mí ni a los tantos otros que vivimos enamorados y enamoradas del concepto, del espacio, de la idea, de la metáfora, de la institución y del proyecto cultural que es la Universidad de Puerto Rico.  No.  De hecho, una de las cosas que hace efectiva esa sección del mensaje es justamente eso-que de entrada, el gobernador NO nos está hablando.  Ha decidido no hacerlo.  Nos “tira a pérdida”, no intenta convencernos, y convierte ese exilio (no somos parte del acto comunicador sino espectadores del mismo) en parte de la estrategia de comunicación.

Y esto no es una movida discursiva particularmente original, ni nueva. Es un clásico de los comunicadores políticos conservadores en Estados Unidos.  Lakoff y otros linguistas lo llaman “framing”, y se trata de una forma de comunicación política estudiada, probada, y en el desarrollo de la cual se ha invertido mucho dinero.

Es importante recordar que “framing” tiene el significado literal de enmarcar (lo que le hacemos a las fotos y los cuadros) pero también el más metafórico de  incriminar (lo que le hacemos a las personas cuando los hacemos quedar mal, o como falsamente culpables.)

El framing funciona así: Cada palabra está atada a un marco conceptual, del cual somos más o menos conscientes.  Un ejemplo que provee Lackoff es el de Arnold Schwarzenegger aceptando la gobernación, y diciendo “cuando el pueblo gana, la politiquería (politics as usual) pierde.” ¿Qué logra con eso? Logra enmarcarse a sí mismo, el ganador, como el resultado de la elección del pueblo y la encarnación de esa victoria, y a a la legislatura demócrata como “politics as usual” y pronta perdedora.  Todo esto por adelantado, anticipándose al debate.

Otro ejemplo que usa Lackoff: la frase “alivio contributivo” (“tax relief”).  Ésta enmarca no tanto al “alivio” como a las contribuciones – si hay “alivio” esto implica que las contribuciones son una “dolencia”, una “enfermedad” de la cual hay que aliviarse.  De manera similar, los conservadores en Estados Unidos se han apoderado de cosas como “los valores”, la “vida” , la “familia” y hasta de la “libertad”.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el mensaje de hoy y con la universidad? Veamos el discurso de Fortuño:

“Como hemos dicho en el pasado, estabilizar nuestras finanzas y reconstruir la economía de Puerto Rico es tarea compartida de TODO nuestro pueblo…Es por eso que nuestra gente no entiende por qué, si todos nos hemos tenido que ajustar los pantalones en los pasados años, la Universidad de Puerto Rico no pudo hacer lo mismo.”

De entrada, hay un framing – una dicotomía entre EL PUEBLO y SU UNIVERSIDAD- colocados de repente, gracias al lenguaje, en bandos opuestos.  No se trata de la UNIVERSIDAD DEL PUEBLO, sino de una universidad distante del pueblo, y de sus sacrificios. La UPR queda enmarcada desde el arranque como una entidad ajena, elitista, enajenada y engreída.

Y así se desarrolla el resto de ese capítulo del mensaje: De una parte, la universidad del estado, representada por seres que en la narrativa de Fortuño, se rehúsan a reconocer su privilegio y a “ajustarse los pantalones”. De otra parte, todo el resto del país. Como lo hace aquí,

“O sea, que la matrícula que pagan los estudiantes de la UPR cubre apenas el 3% del presupuesto de la Universidad…el resto lo pagamos NOSOTROS LOS CONTRIBUYENTES.  Por eso es que nuestro pueblo—que es un pueblo justo y noble, pero que también es un pueblo de ley y orden que cree en la democracia—se molesta cuando ve y escucha lo que todos hemos presenciado en la Universidad en los pasados días.”

cuando pone de una parte a los contribuyentes (a.k.a. “el pueblo”, y justo en abril, cuando todavía nos duele el bolsillo), a la ley, y al orden,  y de la otra parte a los estudiantes huelguistas (y por extensión a la no-ley, y al desorden.)  Y aprovecha la alianza linguística para lanzar la no-muy-velada amenaza:

“El respeto al principio de la autonomía universitaria nos obliga a ser prudentes y no intervenir hasta que nos lo requieran las autoridades universitarias. Pero a las autoridades universitarias les digo: estamos aquí, listos y dispuestos para brindarles la ayuda que ustedes estimen necesaria, cuando ustedes así lo determinen, para proteger los derechos de TODOS los estudiantes….etc etc.”

Aquí hay varios “marcos” adicionales, actores de carácter en el drama linguístico entre el “ellos” de los universitarios y el “nosotros” del pueblo trabajador y desempleado: desde afuera, las autoridades gubernamentales, la “ley y orden” que se ha declarado ausente, esperan la invitación de las autoridades universitarias, “enmarcadas” como inefectivas. Paternal, pero por supuesto en el rol de “padre severo” que tanto les gusta a los conservadores de este corte, le dice a la universidad lo que tiene que hacer-y espera. Espera para aplicar la “cero tolerancia”, la “mano dura”, la “ley y el orden”.

Tan flexible es el lenguaje y tan efectivo el “framing”, que algún ciudadano podría olvidar, de momento, lo absurdo de un escenario donde los “malos” son los estudiantes que han dicho CON LA UNIVERSIDAD NO SE METAN, y los “buenos” son el gobernador, la legislatura,la policía, la fuerza de choque, las universidades privadas, los estudiantes que no quierem paro, los que no saben si quieren paro o no, los ciudadanos que trabajan y pagan impuestos, los que no pagan impuestos porque ya no trabajan, porque los botaron,  la Ley 7 que los botó, la administración universitaria…

El desafío es claro.  Hay que recordarle al país que la UPR es el sistema universitario del país, del pueblo.  Que su costo real por crédito es mayor que el de las privadas no porque sea más “ineficiente” sino porque se trata de un proyecto cultural que va más allá de (y que enriquece) las aulas. Que sus tasas de graduación son las mejores del país.  Que produce la mayor parte del conocimiento científico y humanístico del país.  Que su destino y el de Puerto Rico están atados uno al otro con lazos  de fuerza, de antiguedad, y de una lógica racional y emocional que tal vez al gobe se le escape pero que no deja por ello de existir. Que la universidad nos permite imaginar y construir futuros. Que romper a la universidad es en cierto modo romper el espíritu colectivo, el ethos, la cosa, el no sé qué. ¿Que se equivocan (nos equivocamos) a veces los que la habitan? Pues claro que sí.  Pero la UNIVERSIDAD es mucho más que las partes que la componemos, y (¡tan distinta del mercado!, ¡y de la ley!) nos perdona.  Es otra cosa. Es nuestra.

Y esa cosa, esa cosa que es el país, nuestro gobernador y su bandera no la entienden.  Busquemos de nuevo el lenguaje, expliquémosla otra vez.  Algunos ya han empezado-para leerlos, pulse aquí, aquí, aquí y aquí. Yo me voy a dormir, y a buscar las palabras.

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paros. parálisis. y parra.

Las descripciones del paro iniciado ayer en el recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico varían.  El corazón de la discrepancia es un asunto numérico, una diferencia entre 1) las narrativas que alegan que “una minoría” del estudiantado (a.k.a. grupito, grupúsculo, y sector), descontento con un voto “abrumador” en contra del paro, tomó los portones por sorpresa y 2) las que describen la cosa indicando que aunque el paro de 48 horas fue rechazado en la votación, la segunda ronda (el paro de 24 horas) resultó mucho más cerrada, que los que se oponían al paro evitaron que hubiese quorum para votar apropiadamente sobre el asunto, y que cerca de la mitad de los estudiantes apoyaba el paro.

La diferencia, por supuesto, se amplifica a partir de ahí, agarrándose para ello de las abundantes herramientas disponibles en el imaginario ideológico: Los que favorecen y operacionalizan el paro son llamados (por adversarios y periodistas) “mafuteros” y “revoltosos”, los que se oponen se convierten en “vende-patrias”, y así por el estilo.  Las pancartas que portaban los estudiantes durante la asamblea reforzaban esta cuestión identataria, esta división en crescendo entre “ellos” y nosotros”: Las pro-paro leían “SI TIENES CHAVOS VETE PA LA INTER”, las anti-paro ripostaban “SI QUIERES PARO VETE PA LA YUPI.”

Los empleados de la universidad seguíamos el proceso con fascinación. De hecho el país sigue lo que ocurre en la universidad, especialmente en los portones de la YUPI, con igual fascinación.  Independientemente de lo que piensen sobre los muchachos, convenientemente (y estereotipadamente) transformados en dos “bandos” en la imaginación colectiva.  ¿Por qué son tan importantes los eventos liderados por estudiantes en la universidad y sus recintos?

Hace algún tiempo, desde arriba nos advirtieron que venía la “medicina amarga”.  Poco después, comenzaron a administrarla.  Descubrimos que la medicina era como la que aplicaban los barberos-médicos del medioevo, es decir, basada principalmente en purgas de diversos tipos. Si el paciente estaba malito, le sacaban sangre.  Hoy, si el país está malito, botan gente.

Mucha gente.  Y ese tipo de medida drástica tiene unos correlatos que la acompañan, aquí y en muchos otros países en distintos momentos del mundo.  Aumento en la cantidad e intensidad de la actividad policiaca, por ejemplo.

Shock and awe, se llama la estrategia.  Shock and awe, technically known as rapid dominance, is a military doctrine based on the use of overwhelming power, dominant battlefield awareness, dominant maneuvers, and spectacular displays of force to paralyze an adversary’s perception of the battlefield and destroy its will to fight.

Como parte de esa purga “medicinal”, a la UPR le alteraron la base de la fórmula que le da al sistema UPR los fondos recurrentes para operar. Unido a la contracción de la economía, la universidad está corta por un número que se ha estimado entre 130 y 200 millones.  Durante algún tiempo, ocupados con la toma administrativa de la UPR, o tal vez pasmados, en shock, paralizados por el despliegue de vigor y de fuerza de la agenda de la “medicina amarga”, no pasó nada.

Y de repente, surgen los muchachos, las muchachas. Muchos o pocos, peludos o pelones, de primer año o de octavo, con voto gritado, contado o de colores, emplazados o por emplazar, con una agenda clara o sin ella, sea como sea. El caso es que surgieron, tal vez porque

levantan el pecho
cuando le dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho (VP)

Y les han caído arriba, por supuesto.  Rodríguez Ema dijo hace un rato en la radio, refiriéndose a los que protestan en la YUPI, que se trata de “un grupo muy minoritario”, que no respeta que “la mayoria tiene unos derechos” que “están por la libre”.  Habló de la importancia de la ley y el orden.  Figueroa Sancha, hace ya algunos días, declaró con una autoridad que del conocimiento no salía que esos muchachos eran “estudiantes eternos”, “los mismos de siempre” que incluso estaban en la YUPI cuando él (!) estudiaba.  También habló de “ley y orden”.  Y esta mañana, en un sonoro ejercicio editorial, una emisora de radio importante declaraba que “nuestro pais es uno de ley y orden”, que “…hemos visto como el mismo grupito utiliza cualquier excusa para tomar la universidad” y que se trata de una intentona para “traer una ideología” (presumo que se refieren a la independencia) “por la cocina”.

Yo no sé. Seguiré mirando. Por lo pronto, sin embargo, mi primera impresión, mi sentimiento inicial, es el de que alguien, por fin, guiado por a saber que cosa (¿la energía de la juventud? ¿realmente importa?), salió del shock, salió del awe, y entró en acción, como dijo Violeta Parra, a quien le gustan los estudiantes,

que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!

Foto: Diálogo Digital

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[Edito para añadir lecturas recomendadas: columna de Efrén Rivera Ramos y comunicado de Cátedra UNESCO]

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tarifas, vagos, indignaciones, y otras vergüenzas de la cotidianeidad

Hace rato que tenía que haber escrito sobre este asunto de las tarifas fijas para los residenciales, o más bien (porque esto otro es lo que verdaderamente me llama la atención y me interesa) sobre la reacción que dicha política ha desatado.  Esa protesta colectiva, a viva voz, una ola de quejas que nunca he visto elevarse, al menos no con esa velocidad, para defender ninguna otra causa.  Ningún político pillo, o vago, o mantenido, ha desatado jamás semejante ira.  Los que por poco nos queman el país con el desastre de CAPECO nunca fueron blanco de una indignación así. El bono a los desarrolladores para que pudieran seguir construyendo (y vendiendo) en un país con sobre veinte mil viviendas vacías nunca fue discutido como “robo” o “parasiteo”.

Cuando decidí que finalmente escribiría sobre este asunto, tampoco escribí. No escribí porque quería producir un texto impresionante, conmovedor, o por lo menos ingenioso.  Tal vez sonoro, con esa sonoridad que con frecuencia exhiben tipazos y tipazas como Pérez Reverte, o Ana Lydia Vega, o Mayra Montero -esa sonoridad que emite el argumento en el volumen preciso, y en la frecuencia exacta, para que éste resuene en las neuronas y el corazón ajenos.  De modo que volví a no escribir.

Finalmente, supongo que hoy, decidí que igual tenía que hacerlo.  Primero, porque me dí cuenta de que no lograría la resonancia esperada (puede leer sobre “resonancia”, ese tan poético fenómeno de la física, aquí), justamente porque esa es la cualidad principal, y más repugnante, de esa indignación colectiva que hoy vengo a criticar.  Me resigno entonces a escribir cualquier cosa: un cruce entre desahogo y memo corporativo, un telegrama febril, una rabieta antipática pero inteligible, un carraspeo lanzado torpemente al mundo de la cibernia.  Que salga cualquier cosa, pensé, pienso; entramos luego y escribimos algo de seguimiento, más bonito, más sosegado, más intelectual.

Así que escribo.  Primero, para describir la cosa que enfrento aquí.  No se trata de la decisión de la tarifa fija – ni siquiera sé si esa decisión,la de otorgarle una tarifa fija de agua y luz a los que viven en residenciales públicos,  es buena, mala o irrelevante.  Probablemente, para ser honestos, en términos estrictamente económicos, es irrelevante. No lo sé.  Francamente, ni viene al caso.  Lo que me trae hoy a la ventanilla de editar una entrada en mi blog es la reacción popular a esa decisión.  Y ésta, señores, ha sido de miedo.  Los comentarios en los periódicos en línea chillan (sí, chillan, en chillonas mayúsculas) cosas acerca de esa “gentusa” (palabra que por cierto, muchos escribieron con ‘s’), que “vive del cuento”, y que “no trabajan para vivir del gobierno y de los que pagamos contribuciones.”   Hablan de irse a vivir en un caserío como si de hecho quisieran hacerlo. Hablan de un futuro donde el gobierno les dará internet gratuito también.  Hablan de plasmas, antenas y piscinas en todos esos hogares que, si una no hubiera visto de cerca, tendría que imaginar como fabulosos palacios de cuento, con fuentes cristalinas y luces de discoteca.

Pero la peor parte no fueron los periódicos, no.  Allí de todos modos siempre hay cuatro locos chillones comentando las noticias groseramente, de hecho esta vez han estado quizás hasta más educados que de costumbre.  No, la peor parte fue facebook, espacio en donde me comunico con lectores de esta cosa, con amigos, con familiares, con antiguos compañeros. Allí, me cuenta un lector, José G. (que por cierto ha escrito algo muy bueno sobre este asunto y espero que lo publique en algún lado, pronto), y acabo de verificar con mis ojitos, hay un grupo con casi cuatro mil miembros que se llama “estoy harto de mantener los vagos en PR con mis contribuciones” y que se describe a sí mismo de la siguiente forma:

“Este site es para establecer un final proximo a todos los vagos en Puerto Rico que no trabajan y se la pasan esperando la GUIRA del “MANTENGO” gubernamental, sea cupunes, ayudas, etc, etc, etc. Son todos aquellos que se la pasan perdiendo el tiempo en la casa, jugando juegos electrinicos y esperando el cheque del gobierno con una barriga que parecen nenes de World-Vision. Los magnificos parasitos que nos tienen a Puerto Rico en la bancarrota por estar manteniendolos como peces de agua dulce en estanque.”

¿”Establecer un final próximo”? ¿Qué es eso y cómo proponen lograrlo? ¿Genocidio? No, quisiera pensar que lo que en realidad desean es que todos tengan empleos. Los comentarios que leí hoy (hay páginas y páginas de ellos) dicen cosas como (esto es sin censura, lo copio tal cual, aunque me mate la “z” de “abuzo”)… “sin palabra, indignacion total….. Quien piensa en mi, en la clase media. no lo puedo creer. QUE ABUZO. por Dios agamos algo que yo me apunto, esto no puede seguir, ya no mas.”, y se ensañan con especial furor con las “guimas mantenías” que según ellos se dedican a parir y parir con toda la mala intención de continuar “parasiteando”.  Dice uno” “En especial a las Guimas cuponeras de caserio, no saben mas que paril hijos y no trabajan esperando los cupones, jajajaj…”  Hasta la foto revela odio – una mujer sobrepeso, de espaldas, con algo pegado de la bata en el área del trasero.

Yo pago contribuciones, muchas, fiel, legal y consistentemente.  Y mucha luz, y mucha agua.  Pero con toda franqueza, no creo que el furor que este grupo de facebook tan orgullosamente, y con tanta resonancia, exhibe,  se trate de eso exactamente, no.  Como pagadora de contribuciones, a mí me indignan el estado de las carreteras, el deterioro del sistema público de educación, la ausencia de transportación colectiva, la ineficacia del sistema de salud, la escasez de parques y áreas verdes, en fin, me indigna que mis contribuciones no se traduzcan en una estructura de cosas que podemos llamar el bien común y que se refiere a las cosas que nos benefician a todos: urbes limpias, menos autos, más salud, mejor calidad de vida.

Pero no, no hay un grupo de facebook que inste a Fortuño a garantizarnos ninguna de esas cosas.  Lo que vociferan las voces indignadas es que los pobres tienen la culpa, que nos engañan, que nos explotan.  Y yo quisiera aclarar un par de cosas:

  • Los pobres no nos explotan.  Lo que el estado invierte en mantener a sus ciudadanos más vulnerables es una chavería en comparación con los subsidios que reciben otras entidades, corporaciones, casi todas, que pagan muy pocas contribuciones,  generan muchas ganancias, y definitivamente no viven en un apartamento diminuto con ventanas miami y ruido de tiros en la noche, como viven muchos en nuestros caseríos.
  • La imagen del residente de caserío que ríe sonoras y siniestras carcajadas y se frota las manos porque nosotros, los contribuyentes, le pagamos un estilo de vida que incluye piscina, cable, antena, internet, losa italiana, o lo que sea, es una fantasía, o en el peor de los casos, una excepción. La mayor parte de los residentes del caserío preferirían vivir en otra parte.  Otros quieren vivir ahí, esa es su comunidad, y trabajan duro, con pocos recursos, para mantener sus apartamentos lindos, ordenados, y para bregar con el discrimen cotidiano que su geografía les acarrea.  Muchos de ellos trabajan, muchos otros desean desesperadamente trabajar y no encuentran empleo.
  • Ese punto es crucial: En Puerto Rico, la tasa oficial de desempleo ronda el 15%, la extraoficial el 19%, y esto es sin contar el sub-empleo, el empleo a salario mínimo que no da para vivir, y otros desastres de nuestro panorama laboral.  Gritarle, indignado, al residente de caserío que “se vaya a trabajar” es, en este escenario económico, un absurdo, porque sabemos que no hay trabajo suficiente para todos los puertorriqueños, vivan donde vivan, y porque en el residencial hay mucha gente que sí trabaja – porque en este país, señores, se puede trabajar mucho, duro y bien, y seguir siendo pobre.  De hecho los caseríos, como los arrabales, favelas, y otros espacios, son una de las formas físicas que adquiere el fenómeno moderno (o post-moderno?) del exceso de mano de obra potencial en una economía que “prospera” aumentando ganancias para los accionistas pero que no la prosperidad para la gente.  Los pobres NO tienen al país en bancarrota, como dice el grupo de facebook, es al revés: Los pobres son la evidencia de la bancarrota del país.

Podría seguir.  Parte de mí querría seguir. Pero me dice mi pantalla que voy por las mil trescientas palabras y prometí crear un blog, no un culebrón ni un tratado.  Me gustaría hablar de las nociones ideológicas malsanas que se ocultan detrás de toda esta “indignación” contra el residente de caserío.  Me gustaría hablar de cómo el “odio” contra el “mantenido” pobre tal vez nos distrae del timo del mantenido rico (puede ver algo sobre eso en este post).  Me gustaría hablar de algunas de las personas que conozco, que son de caserío y/o viven en uno, y que no son ni vagos, ni mantenidos, ni parásitos, sino gente buena y trabajadora. Me gustaría explicar que a veces, el internet y la antena son la manera más eficaz de mantener a los nenes lejos del punto (puede leer algo sobre eso aquí) y que algunos padres y madres optan por tener esas cosas, con mucho sacrificio, porque no pueden sencillamente mandar a los nenes a correr bicicleta por ahí.   Me gustaría describir el tiempo que pasé viviendo en un caserío del área metro cuando niña, y decirles a todos esos y esas que en chillonas mayúsculas hoy declaran que se mudarían a un caserío para que “los mantengan” que yo lo dudo mucho, que no les creo, que ellos y ellas no quieren vivir allí ná.  Ni con tarifa fija, ni sin ella.  Sólo quieren descargar su indignación, porque saben que algo anda mal, y el pobre y el dependiente siempre han sido un blanco fácil.

Foto tomada de endi.com, sección dominical del La Revista de hoy.

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un aplauso pequeñito, una corrupción grande, y una guerra “justa”. (podcast, 14/dic)

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En el programa radial del lunes 14 de diciembre:

El aplauso pequeñito fue para…Álvaro Pilar, director ejecutivo de la Autoridad de Puertos. No, no estoy siendo sarcástica. El hombre merece un aplauso porque aceptó la responsabilidad por el muy comentado desastre del crucero que no pudo llegar.  Es decir, que confrontado con la triste realidad del barco que no cupo y tuvo que irse a la República Dominicana, Pilar no le echó la culpa ni al gobierno anterior, ni al partido de oposición, ni a Carnival. Se la echó él y se puso a buscar soluciones.  Muy distinta esa reacción de la de su jefe el gobernador, que inmediatamente siguió el algoritmo acostumbrado cada vez que algo sale mal: A) decir “no es culpa nuestra, nosotros no lo hicimos”,seguido de B) es culpa de la administración de (Sila, Aníbal) y C) lo resolveremos con una Alianza Público Privada. Veamos la cita de Fortuño:

“Eso lo presentamos como un problema que tenemos de diseño, especialmente en el muelle 3 que se hizo en los último años. Es un problema de diseño bien serio, porque los barcos más grande ya no caben allí. Sabemos que tenemos un problema grande de diseño en los muelles que se hicieron en los últimos años. Tenemos que arar con los bueyes que tenemos en este momento, pero sabemos que tenemos que cambiar varios de nuestros muelles y para eso están incluidos en nuestra lista de Alianza Público- Privada”, dijo el Gobernador en entrevista radial (WKAQ).

En el primer segmento criticamos el historial de Álvaro Pilar (y en especial la privatización planificada del aeropuerto), y aplaudimos cautelosamente su refrescante aceptación de responsabilidad con el asunto del crucero.

En el segundo segmento hablamos de Jorge de Castro Font , el ex-senador recientemente acusado de 182 cargos de corrupción.  Sin perder de vista la importancia de procesar a aquellos que ilegal e inmoralmente se enriquezcan a costas del pueblo, repasamos el continuo de prácticas, muchas de ellas cultural o legalmente aceptadas,  que culminan  con las prácticas ilegales en el pliego de acusaciones de Castro Font.

Y en el tercer segmento, repasamos el gran oxímoron – un presidente que en medio de dos guerras y habiendo escalado recientemente una de ellas, no solamente acepta el Premio Nóbel de la Paz sino que además lo hace con un discurso que habla de la guerra “justa” y “necesaria”.

En la preparación del programa, además de fuentes noticiosas y académicas, recurrimos como de costumbre al rico contenido de la blogosfera boricua, y hoy en el tercer segmento mencionamos los blogs de paísciego.blogspot.com y de madrescontralaguerra.blogspot.com.

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Nota: Escuche el podcast oprimiendo el botón de “play”. También puede suscribirse al podcast buscando “parpadeando” en el iTunes Music Store o visitando el siguiente enlace directo: Parpadeando Podcasts. Recuerde que puede acceder a la transmisión radial de Parpadeando, en vivo, todos los lunes de 1:00-2:00PM en www.wpra990.com.

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PARPADEANDO AM, 7 de diciembre: educación y democracia representativa

parp40Escuche el podcast…

 

En el programa del lunes 7 de diciembre tomamos como punto de partida el caso reciente de la nominación, aparentemente frustrada, del psicólogo Carlos Andújar a la secretaría de Educación, vacante tras la renuncia de Carlos Chardón.  En el primer segmento, delineamos el orden de los eventos: Andújar escribió un comentario en el blog Digizen, de la autoría de Mario Núñez.  La entrada de Núñez (escrita hace varios meses) criticaba las expresiones de Rivera Schatz sobre Pedro Julio Serrano, a quien el presidente del senado había llamado “caso de insanidad mental” que necesitaba “recogerse a buen vivir.”  Digizen  no solamente denunciaba la homofobia evidente en el comentario de Rivera Schatz sino que además invitaba al senador a reflexionar sobre su propia y asumida “sanidad”, echándole un ojo a la definición clínica del desorden de personalidad narcicista.

Y, ¿cuál es la falta de Andújar?  Pues comentar en la entrada, diciendo lo que han llamado en la blogosfera una “verdad más grande que el cielo”, algo bastante evidente para todo aquel que reconozca algunos requisitos mínimos para una democracia bien llevada: Que los gobernantes deben gobernar para todos los ciudadanos, no solamente para algunos.  Aparentemente, una vez “descubierto” el comentario por los medios y discutido, amplia y en ocasiones disparatadamente, el asunto, el nombramiento de Andújar ha quedado “muerto”.

Los méritos de Andújar nunca nos quedaron claros, ni se discutieron.  Parecerían no importar en la discusión pública.  De modo que le dedicamos el resto del programa a describir algunos de los problemas más urgentes y agobiantes que enfrenta no solamente el departamento de Educación sino en general, el sistema público de educación del país, y establecimos la necesidad de hacerle preguntas serias a los nominados. Preguntas orientadas a conocer su visión sobre la conexión entre la pobreza y el problema educativo, sobre la famosa o infame ley NCLB, sobre el repetido fracaso en las pruebas puertorriqueñas, y sobre la importancia de facilitar el acceso a la educación superior.  Preguntas que tienen que ver no solamente con esa agencia sino al final del día, con cualquier posibilidad de futuro digno para el país.  Preguntas orientadas a descubrir si reconocen los problemas y  cuál sería su visión, más allá de sus tácticas, de sus estrategias, y sobre todo, más allá de si le caen bien o no a cualquier senador del país.

De la blogosfera: Además de Digizen, recurrimos a la cobertura de los colegas blogueando en Poder5, DesahogoBoricua, Cargas y Descargas,   y ElColao.  Gracias en especial al Colao por mantenerme al día sobre el asunto mientras estuve de viaje.

Nota: Escuche el podcast oprimiendo el botón de “play”. También puede suscribirse al podcast buscando “parpadeando” en el iTunes Music Store o visitando el siguiente enlace directo: Parpadeando Podcasts. Recuerde que puede acceder a la transmisión radial de Parpadeando, en vivo, todos los lunes de 1:00-2:00PM en www.wpra990.com.

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picada de ojos: Fortuño vs. Obama, 2012

palinamd_fortunoLa versión en línea del Primera Hora de ayer miércoles cita una noticia de Prensa Asociada que a su vez hace referencia a una columna de Newsweek que, dice el PH, menciona a Fortuño como posible compañero de papeleta de Palin. Cuando se me pasó un poco el susto, busqué la columna original de Andrew Romano en newsweek.com.  Parece, en primer lugar, que en la cadena formada por Newsweek, AP y PH pasó un poco como en ese juego de niños donde alguien dice un mensaje al principio de la fila, se lo pasan de oreja a oreja y al final llega convertido en otra cosa.  Porque la columna original, titulada Absurdly Premature 2012 Watch…the Governor or Puerto Rico…for President? de lo que habla es de Fortuño como posible candidato (sin la Palin) a la presidencia.

Ahí me volvió el sobresalto.  Pero yo soy de esos desafortunados seres que cuando más se asustan es cuando más tienen que mirar – de los que por ejemplo, tienen que examinar la aguja, con los ojos bien abiertos, mientras les sacan la sangre en el laboratorio clínico.  De modo que seguí leyendo.  Y escribiendo esto, para compartir con ustedes mi alarma así, en “real time”.  La columna de Romano, que empieza por reconocer abiertamente y desde el título mismo lo absurdo que resulta discutir candidaturas republicanas con tres años de anticipación, relata lo que constituye, fundamentalmente, un chisme interesantísimo, un faranduleo político encantador.  El hombre divide a los posibles candidatos a presidente en cuatro categorías – los evidentes (gente como Romney y Huckabee), los “wild cards”, como Palin o Gingrich, los “long shots” (republicanos prominentes que podrían correr, si quisieran), y…Fortuño.

¿Por qué Fortuño? Porque se lo mencionó personalmente al autor, como posible candidato, un personaje de nombre Grover Norquist, muy mentado e influyente en círculos republicanos, que entiende que Fortuño podría surgir rápidamente como un candidato nacional viable, y que ha logrado cosas “impresionantes” en Puerto Rico:

“He could pop up on the national level like that,” said Norquist, snapping his fingers. “I’m very impressed with both his presentation and what he’s accomplished so far.”

¿Quién es este señor Norquist? Es un republicano firmemente ubicado a la derecha de la derecha, emisor de la famosa cita “Yo no quiero abolir el gobierno [federal].  Simplemente deseo reducirlo a un tamaño que pueda arrastrar hasta el baño y ahogar en la bañera. (“I don’t want to abolish the government. I simply want to reduce it to the size where I can drag it into the bathroom and drown it in the bathtub.”)  Su causa más sonada ha sido la reducción del gobierno y de los impuestos utilizados para sostenerlo, y es el autor del libro Leave us alone: Getting the government’s hands off our money, our guns, and our lives.

¿Y por qué esta persona está “impresionada” con Fortuño?  Porque, dice Romano en la columna, Fortuño ha logrado utilizar efectivamente el estímulo que resulta de las políticas de “big government” de Obama para hacer todo lo contrario – recortar la nómina gubernamental. También, dice Romano que le dijo Norquist, Fortuño aprovechará que tiene una “legislatura republicana” (ejem…reality check para la mayoría de los legisladores, que se pensaban demócratas) para pasar dos medidas más, al gusto de sus colegas en el continente: Un proyecto de “school choice” (léase privatización del sistema de educación público) y otro de “reducción del tope de impuestos” a los que más ingresos generan.

El autor de la columna deja claramente establecido que la idea de Fortuño como candidato es lo suficientemente remota como para salirse incluso de la categoría de “long shot”.  Pero una cosa es clara: Las políticas públicas y las ideologías que aquí están haciendo a Fortuño cada vez menos re-elegible en unas elecciones boricuas son dulce carnada para la extrema derecha norteamericana, que ha demostrado ser capaz de aceptar como parte del club a políticos minoritiarios ultra-conservadores (¿se acuerdan de Condoleeza Rice? ¿y de Alberto González?) y que necesita caras nuevas y jóvenes con bocas que emitan mucho la palabra “cambio”.

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quiero creer en las apepé…

hollow…pero no puedo.  No puedo por instinto, por reacción inmediata, pero más aún, no puedo por lo mismo que leo en los espacios que más simpáticos le son a esta nueva-vieja forma de gobierno.  Hoy decidí darles el break conceptual a las apepés (Alianzas Público Privadas) mirando dos fuentes que ni el más conservador de mis lectores podría criticar: el semanario  Caribbean Business (que por cierto,  nos advierte que las apepés son nuestro último chance, en portada), y el portal mismo de las APP.

Primero el portal, que nos informa que La Autoridad tiene la misión de guiar y facilitar el establecimiento de Alianzas entre el Gobierno y entidades privadas… con el fin ulterior de facilitar el desarrollo económico y el enriquecimiento de la calidad de vida en Puerto Rico. So far, so good. Suena hasta bonito.  Lo privado y lo público se unen con el fin de lograr el bien común.  No el “profit” necesariamente, sino el bien común.  Esto es consistente con la insistencia del gobernador de que las APP no son un caso de privatización, sino una cosa “nueva”.  Qué cosa, no me está claro, así que voy a la sección más prominente del sitio (un sitio web bonito, por cierto, con molinos y puertos que nos susurran un futuro posible), al arte que me invita a acceder al contenido de la reciente conferencia.  Una conferencia que fue motivo, de paso, de una protesta en contra de la “privatización” que el pueblo sospecha se esconde detrás de todo esto.

Pero nada, yo busco el plan, la explicación, lo que sea que haga las apepés distintas de las privatizaciones descarnadas y fallidas en el modelo fracasado que ya hemos visto en  las últimas décadas en Chile, Argentina, Rusia, Polonia, Bolivia, Iraq, New Orleans, Sur Africa…Busco porque quiero creer, y quiero creer porque aparentemente, según me dicen los representantes de mi democracia, no me queda otra, todo está roto, todo es un desastre…

Me encuentro con que el plan posible propuesto en el sitio, para empezar, lo incluye…todo.  He aquí la lista, copiada enterita:

Sanitary landfills; Reservoirs; Plants for electrical power production that are alternatives to oil; Mass transportation systems; Health, Security, Education, and Correction and Rehabilitation facilities; Affordable housing projects; Sports, recreation and cultural entertainment facilities; Wireless and land communication networks; High technology and mechanization systems; And other kinds of activity or facilities that are identified as a priority through legislation.

La lista es consistente con lo que dice Romero Barceló en su larguísimo editorial en el Caribbean Business de esta semana, donde apasionadamente alega que aunque el rol del gobierno es proveer seguridad pública, educación, salud, energía, agua, y esas cosas, esos servicios pueden pasar a manos privadas porque “whenever private enterprise can provide a public service more efficiently and at a lower cost to the public, we should allow private enterprise to do it. They, in turn, will provide the jobs”. Dentro de mí, una voz de alarma (¿el ángel o el diablo de Tom, el gato  de Jerry?) me dice cosas como what about profit? ¿Cuándo, en la historia de este país, tal vez la de cualquiera, se ha logrado un mejor servicio de salud, agua o seguridad recurriendo a manos privadas que, contrario a las públicas, necesitan PROFIT para existir? Pero prometí leer con la mente abierta, leer para creer, así que paso la página de la columna de Romero y sigo leyendo otras en el Caribbean Business.

Miro, por ejemplo, la lista de los invitados a la conferencia celebrada en el Conquistador.  Salen en la historia de portada del Caribbean Business, y son muchos.  Algunos nombres me resultan familiares.  Rebusco un poco. Sólo un poco.  Y me encuentro cosas que me impiden creer en la solución de las APP.  Encuentro, por ejemplo, a Fluor Corp, el primerito de los invitados de la lista publicada en la página 21 y una compañía Fortune 500, y también uno de los contratistas más importantes en la “reconstrucción” de Irak y en las intervenciones de emergencia en Nueva Orleans tras el huracán Katrina.  No es un buen record-ambos procesos fueron duramente criticados en la prensa internacional.  En Irak, por ejemplo, la reconstrucción fue asignada (muchas veces sin mediar subasta) a compañías como Fluor, Halliburton y demás, en lugar de emplear a los muchísimo más baratos y desplazados contratistas iraquíes, contribuyendo así a la destrucción de lo que quedaba de la clase media iraquí, una clase media educada, secular y dispuesta a trabajar en la reconstrucción de su país, una clase que puedo haber sido empleada en lugar de desplazada, humillada y ofendida.

En Katrina, ya sabemos lo que pasó – el huracán causó 1,090 muertes en Nueva Orleans y el manejo posterior del desastre fue no solamente malo, sino carísimo: los chavos del gobierno se fueron todos a manos privadas como Carnival, Fluor, y BKR…Junto con entidades como Bechtel y Chevron, Fluor formó, por cierto, una mesa redonda después del asunto de Katrina, para quejarse al gobierno por ser víctimas de competencia deshonesta por parte de los “non profits” que insistían en meterse a Nueva Orleans a hacer de gratis lo que ellos querían hacer for profit

Y hablando de Bechtel, también sale en la lista de invitados especiales.  ¿Qué sabemos de Bechtel?  Sabemos que fundaron (junto con Pepsi y 6 compañías más)  un think tank en Estados Unidos que generó un documental, de PBS, para explicar y apoyar el uso de políticas de libre mercado para resolver todo tipo de problemas y servicios sociales.  Sabemos también, y esto es más reciente, que en 1998, Bechtel reportó 12.6 billones en ganancias, 2.4 de ellos en América Latina.  Uno de sus proyectos más importantes era la privatización del sistema de distribución de agua en Bolivia.  Bajo su dirección, el agua aumentó 300% en precio para los bolivianos – habitantes de uno de los países más pobres del mundo.  Pero qué más dá, ya sabemos que el agua no es un derecho humano.  El caso es que los bolivianos se cansaron, se tiraron a la calle, y exigieron que se le quitase el contrato a Bechtel, que por cierto ha tenido contratos similares para manejar agua en Manila.

Bechtel obtuvo también contratos en Irak por unos 2.3 billones, tras haber participado de un grupo (les gustan los think tanks, a estos individuos) que se dedicó a influenciar la opinión pública a través de columnas y noticias escritas por autores en su nómina, como G. Shultz, para promover la guerra en Irak (guerra de la que esperaban sacar tremendas ganancias) como una guerra “necesaria”.  Por ejemplo, el tal Shultz escribió en el Washington Post en  el 2002 que la guerra era inminente porque “si hubiera una serpiente cascabel en tu patio, no esperarías a que te mordiese para entonces atacarla en defensa propia”.

Bechtel estuvo también en el desatre de Katrina, donde cobraron chavos del gobierno (es decir, chavos de la ciudadanía) para proveer unos trailers para refugiados.  Hablando de cómo lo privado no necesariamente es mejor: En Cuba, donde no se privatiza ningún servicio gubernamental,  y a pesar de haber tenido 90% bajo agua una ciudad grande, en seis huracanes  (incluyendo a Katrina) han muerto solamente 16 personas.  Usted odie a Cuba todo lo que le de la gana-hay mucho que odiar allí, pero ese no es el tema de este post.  El punto es que  me resulta cada vez más claro que hay ciertas cosas que las manos privadas, por definición, tienden a hacer peor, no mejor, porque contrario a las públicas, tienen que hacer chavos, muchos chavos, para sus accionistas, para sobrevivir.  Las empresas y corporaciones privadas obedecen no a la lógica de la calidad de vida y el bien común a la que apelan en el sitio web de la Autoridad de las APP, sino a la lógica de la ganancia en constante aumento.  Bechtel, criticado recientemente por, entre otras cosas, tener vínculos con la familia Bin Laden y por extracción ilegal en el Congo, obtuvo el contrato en Luisiana para crear alojamiento para refugiados sin subasta, por tratarse de una emergencia.  Los contratos además fueron criticados por lo caros y por dejar fuera del proceso a potenciales postulantes locales.  Igualito que en Irak.

Podría seguir.  Las notas originales para esta entrada incluían otros personajes, como Goldman Sachs y Morgan Stanley.  Pero resumamos: Este es mi problema con las apepés -  me recuerdan un patrón de décadas recientes, un patrón magistralmente descrito por Naomi Klein en su libro, un patrón que temí ver llegar cuando empecé a notar (y comenté en este blog) un uso frecuente de metáforas que aludían al “desastre”.  El patrón, llamado por Klein “complejo del desastre”,  es más o menos así:  Ocurre un desastre político (como un golpe de estado, como Chile o Iraq), financiero (como el colapso fiscal de los “tigres” asiáticos)  o natural (como Katrina o el tsunami en Asia), y  entonces el gobierno, preferiblemente ahuecado de antemano para volverse “pequeño y ágil” , declara que hay una “emergencia”, y procede a venderle las necesidades de la población (ahora llamadas “oportunidades”) al mejor postor…o al postor más amigo…o al postor mejor conectao…en fin.

Curioso el nombre del lugar que eligieron para reunirse – El Conquistador.  Curioso porque en los círculos izquierdosos latinoamericanos suelen referirse a los procesos globalizadores requeteneoliberales de las pasadas décadas como “la segunda conquista.” En la primera, los europeos se llevaron los recursos naturales.  En esta segunda, las corporaciones se llevan los bienes públicos (mal)administrados por los estados.

Me cuentan los que de eso saben más que yo, que un inversionista (un individuo, un grupo, una compañía) antes de invertir en  una idea se fija en los hacedores de la misma: ¿cómo són? ¿Qué record tienen? Como país, cada APP representa una inversión nuestra, de pueblo.  Es decir, en este caso Puerto Rico es también inversionista, y  aún dentro de la más capitalista de las lógicas, está en todo su derecho de pasar juicio sobre  el carácter de aquellos que quieren que invirtamos en una alianza con ellos.

¿Cómo son? ¿qué record tienen?

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el diluvio que llegó

monsoon2No sé en los pueblos de ustedes, pero acá en Mayagüez no ha parado de llover. Todos los días, a eso de las tres de la tarde.  Y no es una lluvia de esas, normalitas, tipo sandwich,  que empiezan y terminan con llovizna y dejan lo mejor para el medio, no: más bien, estamos hablando de un torrente que te cae encima sin avisar, a mitad de camino, y que te deja en shock, sin saber qué proteger: los libros, la cartera, el bulto, el pelo…no hay sombrilla que nos salve. El viento que acompaña el asunto se asegura de que el agüita llegue de diferentes direcciones y en abundancia.  Y encima (o más bien, abajo) están los charcos (o más bien, pantanos) que, con alguna ayuda de conductores, pies y ciclistas histéricos, completan el trabajo de la lluvia. Acaba uno como un pollito, indefenso, espelusao, preocupado por el estado de la propiedad portátil, un poco estupefacto, y con unas leves e incomprensibles ganas de tomar chocolate caliente allí mismo, en la acera, bajo el agua, y con sorbeto.

No es por abusar de la metáfora, pero qué más da, para eso son las metáforas: Ese monsoon se me antoja parecido a  este extraño día a día nuestro. De arriba y sin llovizna que avise te caen los despidos masivos y el desbarajuste de instituciones que alguna pátina de civilización nos daban (cosas como el Colegio de Abogados, el Instituto de Cultura, el Consejo de Educación Superior, el Noticiero del 6, la Universidad…).

De frente, en medio del pecho, los muertos en masacres grandes y pequeñas, 714 muertos durante ataques que llevan del narcotráfico el sello y que no pueden sino hacernos preguntar si haremos bien en celebrar la captura de los grandes narcos , o si esa captura tiene unas consecuencias que habría que calcular, y prevenir, antes de meternos a machos, o a monos, o a machos monos, y considerar, al menos por un momento, bajo la lluvia, si tal vez, tal vez, tal vez, tendría sentido legalizar la maldita porquería de una vez y trabajar el asunto como el problema médico que es…Y hablando de  esas cosas, cuidado con protestar muy duro, abra la boca para emitir un insulto soez, como hizo el Residente, y aunque usted sea un regetonero y se gane la vida encadenando y rimando palabras soeces lo llamarán tecato, le amargarán la vida y le cancelarán conciertos.  No, si esta lluvia no perdona a nadie. Y al Residente lo han tratado casi bien-al último que le dijo algo a Santini lo amenazaron con una “gasnatá”…

Y hablando de gasnatás, ahora tendremos unos cuantos policías ocupados protegiendo de gasnatás propias y ajenas a los ilustres ex gobernadores, a un comedido Pedro que solamente la necesita cuando venga de visita, a un risueño Cuchín que con su boca de comer y sonreír alega que se “hizo justicia”, y a un airado Romero, más indignado y gritón que nunca, que le reclama al pueblo de Puerto Rico que cumpla con su “compromiso…porque los compromisos no se cuestionan…la gente ahora no puede  estar cuestionando el compromiso que hizo conmigo…”. Esta es la lluvia fría que ataca por la espalda mientras uno, bípedo iluso carga bultos, trata de taparse con una sombrillita y sólo logra sacarle el ojo al bípedo de al lado.

Los charcos pantanosos en la abusada metáfora climatólogica (y déjeme abusar tranquila de la metáfora, que si el gobernador puede yo también, caramba) son…el engaño, el cinismo y el desdén.  El portal del trabajo.  Las apepés.  La promesa de hombre.  Todas ellas desdeñan la tragedia y el derrumbe.  Tranquilamente, aumentan la ya peligrosísima distancia entre el que tiene mucho y el que tiene poco, entre las opciones de la mayoría y las de la élite, y le añaden a la ya existente afrenta de la desigualdad el desagradable insulto del…insulto.  Porque muévase un poco, incómodo, e inmediatamente lo llaman crápula, garrapatita, tecato o terrorista, le dicen que se quede quieto, que such is life, y que lo peor ya ha pasado.

Que lo peor ya ha pasado.

Acaba uno como un pollito, indefenso, espelusao, preocupado por el estado de la propiedad portátil, un poco estupefacto, y con unas leves e incomprensibles ganas de tomar chocolate caliente allí mismo, en la acera, bajo el agua, y con sorbeto.

Edito para añadir entradas relacionadas a esa otra metáfora lamentable y relacionada: EL FUEGO Y EL HUMO, en la blogosfera del patio:

en sin mordazas

en ElColao

en antrópico

en país de los ciegos

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más que una catarsis

unemploymentEl viernes pasado asistí al Foro para los Desplazados en la Escuela de Derecho Hostos de Mayagüez, el tercero de una serie de  eventos en la isla, iniciados por Carlos Alá Santiago y el Colegio de Abogados y diseñados para escuchar el testimonio de empleados cesanteados como parte del programa de despidos asociado a la implantación de la Ley 7.  Como los dos anteriores, celebrados en San Juan y en Ponce, la mayor parte del tiempo en el foro se le dedicó a  las narrativas que los despedidos elaboraban frente a un panel de “testigos del pueblo”, del cual formé parte.  Los “testigos” planteábamos alguna que otra pregunta, y cerca del final articulábamos una breve reacción.

Pero el centro y objetivo era la historia.  Y digo “la”, en singular, porque los contornos generales de la tragedia de cada una de las personas que allí con tanta entereza se expresaron eran muy parecidos.  Todos ellos describieron los rumores iniciales en torno al contenido de unas “listas” en donde aparecían los nombres de aquellos que serían cesanteados.  Todos describieron semanas de terrible incertidumbre, y hacían referencia a un 25 de septiembre donde daban las cuatro y media pero nadie se iba, o donde todo el mundo estaba “inquieto, desorientado, triste”.  En la mayoría de los casos, la cruel expectativa fue atendida no por los superiores sino por los representantes de uniones obreras que obtuvieron la información de las listas.  Las cartas de despido que (eventualmente) recibían los conminaban a visitar oficinas para obtener orientación, a llevar, buscar, traer (más) papeles, a visitar portales de navegación compleja y utilidad dudosa.

Dos de los despedidos (llamémoslos Juan y  María) ni siquiera recibieron cartas, propiamente.  A Juan le informaron, de una oficina central, que su nombre estaba en la lista.  Unos días mas tarde, que había sido un error.  Un par de días después, que no había tal error y que sí estaba en las listas.  Juan espera la carta que le aclare si está o no está despedido, y mientras tanto teme que al llegar la carta, ésta tenga la fecha de septiembre y su plazo de apelación, de treinta días, esté corriendo desde entonces.  María no recibió la carta original: Una fotocopia, “ con la línea de fax todavía marcada” es el documento “oficial” que anuncia su despido y que pone fin al voluminoso expediente, lleno de los logros obtenidos a lo largo de los trece años, once meses y un día que pasó en su empleo.

Casi todos se sentaban a la mesa de los cesanteados acompañados de alguien: un hijo pequeño, una hija adolescente, un esposo, una esposa…Nos miraban a los ojos y nos hacían preguntas difíciles pero terriblemente apropiadas:  “¿Y a mí cómo me evaluaron?” “¿Por qué no chequearon los expedientes?” ¿Qué pasará con los servicios?”  A escasos días de la decisión del Tribunal Supremo que según Hernández Colón hizo “justicia”, devolviéndole el “derecho adquirido” de las escoltas a los ex-gobernadores,  estos padres y madres de familia preguntaban también: “¿Y mis derechos adquiridos?”

El tipo de empleo que realizaban los cesanteados pone en duda la supuesta “ceguera” de un proceso que el gobierno alega realizó con criterios estrictamente de antiguedad.  Los testimonios provenían de personas cuyos trabajos representan prioridades excluidas en la agenda de gobierno: servicios a la comunidad, educación y cultura.  El proceso desmanteló sus planes de vida pero también la vida y gestión de sus oficinas, y el tipo de servicio que ellas representan.

Antes de ir al foro, alguien me había descrito el asunto como, “más que nada, una catarsis”.  Pero  ponerle caras, expedientes, biografías, coraje, orgullo y llanto al número mágico de cesanteados calculado por el gobierno y las compañías contratadas para ello, es mucho más que una catarsis.  Es un saber mejor y más completo, y una razón para que nos unamos, sin excusas, al reclamo colectivo de un pueblo que sabe que todo esto tiene poco de justo, y mucho de cruel.

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la medicina, el paro y el huracán

plazaHace unos meses, en enero de este año, hablé en este blog de dos tipos de metáfora que protagonizaban el discurso gubernamental sobre la crisis, ese discurso que sirvió de antesala a la “medicina amarga” de los despidos.  En esa ocasión dije que llevaba “…algunos días notando un aumento en el uso y abuso de metáforas, al menos de cierto tipo, en el ambiente político local. Me parece que me llaman la atención porque son maneras..que se yo, poéticas, de describir, reforzar, subrayar el estado de “crisis” que vivimos. Así, he escuchado a los analistas radiales hablar de “tormenta”, de “huracán”, de “pantano”, y otros tropos tomados de la naturaleza; he escuchado otros, tal vez más frecuentes o visibles, hablar de patología: de enfermedad, de medicamentos, diagnósticos, contagios…”.

En ese momento, y todavía, las metáforas médicas y climatológicas servían para comunicarle al pueblo lo que su gobierno opinaba acerca del estado de las cosas, y comenzaba a insinuar las soluciones que se implementarían.  La idea de “medicina amarga” como solución cobró entonces mayor importancia, y ahora sabemos por qué – se prestaba bien para acciones desagradables pero descritas como necesarias, como los despidos.

Hoy regresa la idea del huracán, sin embargo.  Plaza las Américas cubre sus puertas y ventanas con tormenteras, y anuncia que mañana amanecerá cerrada, por motivos de “seguridad”.

Analistas, economistas y editoriales periodísticas nos advierten sobre las consecuencias económicas nefastas del paro de mañana y muestran preocupación por una violencia que podría ocurrir.

El presidente interino de la universidad opta por cerrar todos los recintos por una semana para “proteger la seguridad de los estudiantes” y su “derecho a la libre expresión”, y el rector de Mayagüez regaña a los docentes que deciden dar clases, por “poner en peligro la seguridad de los estudiantes.”

Un juez del tribunal supremo justifica su decisión de preservar el “derecho adquirido” de los ex-gobernadores a tener escolta personal alegando que los puertorriqueños son un pueblo “apasionado” y que dicha pasión nos “puede conducir a la violencia” en contra de un ex-mandatario, con consecuencias nefastas para nuestra “psiquis colectiva”.

Hernández Colón, en insólita y total armonía con su nuevo mejor amigo Romero Barceló, dice que ‘se hizo justicia’. Ambos ex-gobes están nuevamente  “protegidos” de la posibilidad de un “ataque”.

A cuestionamientos de la prensa sobre la contratación de siete compañías con un gasto de seis millones de dólares, Rodríguez Emma justifica la inversión alegando que las oficinas de recursos humanos son “desastrosas”.

Un anuncio en el Nuevo Día, de página completa y con muchas letras rojas denuncia a los gobes populares como los CULPABLES del DESASTRE. (en letras pequeñitas y de ladito dice ‘pagado por comité rivera schatz’).

Figueroa Sancha nos dice que no nos preocupemos: Ya tiene prestos las grúas, el equipo pesado y los operadores, cortesía de la Guardia Nacional.

Y yo aquí, tan ilusa, pensando que el desastre lo constituían los despidos: Los expertos, allá arriba, me corrigen y me recuerdan que el verdadero desastre es… la protesta.

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los libros del diablo

cortijoEs un escándalo compuesto, un gestalt de partes escandalosas que juntas producen más que su mera suma…Me refiero a la noticia del Vocero donde el subsecretario de Educación anuncia (agárrense, que ahora sí que sí) que por instrucciones de su jefe estarán “sacando de circulación” cinco libros actualmente utilizados como parte del currículo de español de undécimo grado en las escuelas públicas del país, porque contienen “palabras soeces”.

Vayamos a las partes. De hecho, de “partes” se trata precisamente el problema principal de los libros en cuestión, que según nos indica el subsecretario, hacen referencia a los genitales masculinos y femeninos utilizando para ello “términos vulgares”.  Cuestionado sobre el valor literario de los libros, el co-piloto del departamento reconoce que “no los ha leído” pero que miró tres páginas y en efecto contienen “vocabulario burdo y soez.

A mí, pobre lectora atónita de viernes en la noche, me asusta el vocabulario burdo , pero no el de los ahora prohibidos autores de las cinco obras que el hombre cita, sino el de los comentarios que, bajo la noticia, expresan aprobación por la decisión secretarial.  Uno de ellos le sugiere que no le “heche” con hache la “curpa” con erre a la pasada administración, porque de seguro es culpa de los maestros; otro presagia un piquete liderado nada menos que por Julio Muriente y los “invasores” de Villas del Sol, a quienes conecta con los libros en un ejercicio de deducción de lógica desconocida y a quienes llama, de paso, “buscones” y “aprovechados”; más abajo, otro le advierte que se cuide de los líderes obreros, ya que son “el mismo escremento”, con ese, que los socialistas y sucios boricuas que se querían “colar” con “el librito”.

Eso sí que es lenguaje peligroso.  Disparatado en contenido y forma.  Creo que lo que más me escandaliza de la noticia no es tanto que se prohíban libros con alguna excusa de carácter moralista (después de todo, era bastante claro que ese tipo de cosa se avecinaba), sino más bien la superficialidad del razonamiento con que se justifica la purga en cuestión.   Nerón toca el violín – y Roma arde.  El país está profundamente JODIDO (creo que es la primera palabra soez que uso en este espacio, pero el amable lector sabrá disculparme, porque he sido provocada) económica, social, y moralmente, y esta gente se pone a mirar los libritos.

Esta acción, por lo llana, es el complemento perfecto para las soluciones propuestas para problemas como el de violencia doméstica (que los hombres en ciernes firmen un papelito), el del desempleo (que los botados visiten una página web o un kiosko para pulir su resumé y recibir capsulitas terapéuticas que les ayuden a alcanzar la felicidad), el de las comunidades pobres (no sea garrapata y resígnese a mirar a los ricos, que puede que hasta se divierta), la criminalidad (no beba, sobre todo si es joven), y la crisis moral (que recen, digo, que mediten sobre ocho de los diez mandamientos cristianos en las escuelas por las mañanas.)

El liderato del departamento de educación le hace un flaco servicio, con esa lógica liviana,  a este querido y maltrecho país, incluyendo tal vez especialmente a los ciudadanos que aprueban vigorosamente la prohibición con sus comentarios en el periódico y que evidentemente necesitan ponerse a leer algo, pronto.  Tal vez un diccionario.  O tal vez el Entierro de Cortijo, uno de esos libros que los muchachos y muchachas de grado once ahora no leerán.

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garrapatitas y garrapatas

garrapataLos ceibeños están asentados en un canto de terreno deseable, y eso parece impacientar a algunos personajes que están locos por meterle mano a ese paisaje, por construirle encima, decorarlo, y maquillarlo para el deleite de los (turistas) bendecidos.  Primero les dijeron a los de Ceiba que “así es la vida”, en referencia al contraste entre la fealdad y la realidad de la pobreza local, y la belleza y fantasía de la riqueza visitante.  Ahora han tildado al liderato comunitario, percibido evidentemente como parejero, de “crápulas”, “garrapatitas” y “vividores”.

Mucha gente se ha ofendido, y con mucha razón.  Hasta el presidente de la junta de directores del dichoso proyecto ha dicho que las expresiones de Madera fueron “desafortunadas” y “contrarias a la política pública del gobierno de Fortuño”, aunque más abajo explica que lo son porque “aunque pueda haber diferencia de opiniones en sectores de nuestra sociedad, no se debe recurrir a adjetivos peyorativos”.  En otras palabras, el problema no es tanto de política pública como de relaciones públicas.  Madera y González fallaron, según esta lectura, por ser bocones sin tacto, no por lo que piensan sobre el desarrollo de Ceiba, sobre el proyecto, o sobre la resistencia de los residentes.

Es en ese sentido que a mí me resultan útiles, incluso refrescantes, las cosas que dijeron ambos bocones.  Por lo impulsivas, por lo cándidas, y porque los portavoces del gobierno de turno las rechazan por razones de “estilos” pero no las desmienten en su contenido.  Las expresiones que usaron primero González y luego Madera para articular la manera en que aprehenden el significado de la resistencia de la comunidad de Ceiba nos dicen así mucho no solamente sobre lo que piensan González y Madera, sino sobre lo que piensa un sector importante (en poder, no en tamaño) del país.  Lo que piensan (su ideología) justifica, explica y apoya lo que hacen (sus acciones, sus prácticas.)

Y, ¿qué es lo que piensan?  Podemos dedicarle a esto varias entradas de blog, pero adelantemos que sus palabras delatan una visión particular sobre el desarrollo, y sobre la pobreza, que es compartida con el gobierno de turno y que de hecho, en sus contornos principales, es compartida por muchos grupos dominantes a través del mundo y hasta por muchos ciudadanos comunes y corrientes, sin darnos cuenta.  Se trata de una forma de entender la pobreza que la plantea 1) como inevitable y natural, 2) como reflejo de alguna falta, de alguna carencia de mérito, inteligencia, carácter o alguna otra cualidad y 3) como un estado en donde la única forma de dignidad accesible consiste en aceptar, con resignación y hasta alborozo, la condición propia y admirar la del más afortunado “otro” que nos visita.

Es en ese contexto que se genera la ristra de insultos de Madera.  Los líderes de Ceiba son, en su libro, “garrapatitas” porque en lugar de agradecer la llegada de la salvación en forma de desarrollo turístico, la cuestionan.  Lo interesante del insulto elegido es que parecería tener mucho de proyección: El arácnido chupa-sangre es una metáfora para el comportamiento parasítico.  Madera, un señor que genera ingresos a través de contratos con el gobierno y que costeamos al final del día los pobres pendangos que seguimos pagando impuestos, este señor que iba a generar 130K así, por el ladito, fácil, con la mano izquierda, “asesorando” para facilitar una “transición” de junta, ese señor le está diciendo “vividores” a los líderes ceibeños.

Bien dicen que siempre habla el que menos puede.  Me pregunto si usó el diminutivo porque está consciente de la existencia de garrapatas gordas, grandes y poderosas que están más que listas para parasitear en Ceiba, de la misma forma en que parasitean al país en tantos otros ámbitos.

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votar, comprar, pensar

Todos y todas lo hemos sentido: ese remordimiento tristón después de comprar algo.  Y con compras de todo tamaño, tan pequeñas como el nuevo sabor de jugo y tan grandes como el carro limón o la casa nueva.  Esa sensación de haberse equivocado, de que la compra no fue una buena idea.

La cosa es que no es por falta de reflexión necesariamente.  Aquí nos lo pensamos bastante antes de comprar – de hecho parecería que lo pensamos constantemente, que todo momento es un “antes de comprar” en potencia.  Especialmente si la compra es relativamente grande.  Pero para efectos de la comparación que queremos elaborar aquí, pongamos que se trata de una compra pequeña. Una lata de sopa, o un tv-dinner.

El estupendo sitio de Food for Real Life nos tiene las fotos-la que aparece en el anuncio, o en la caja, y la que le toman a la comida en la vida real. Veamos al tv-dinner. El anuncio lo proyecta abundante, colorido, crujiente y apetitoso, así:

tv-dinner1

Claro que disimulando, nos ponemos a mirar la información de contenido calórico, vitaminas, sodio y demás, pero aceptémoslo: La decisión está tomada al momento de ver la foto. Los numeritos sirven para construir la narrativa con la que justificamos, no decidimos, la compra.

Al llegar a casa, sin embargo, nos encontramos con que tras seguir las instrucciones, lo que nos vamos a comer se ve así:

tvdinner2

¡Ajá!  Buyer’s remorse.  El mercadeo no nos ayuda a razonar, sino que existe para lograr precisamente lo contrario – meterle un by-pass a los procesos lógicos.  Si usted se pusiera a pensar mucho en los contenidos del tv-dinner, tendría que decidir que probablemente sale mejor comprando unos vegetalitos y un pedazo de pollo y cocinando usted mismo.  Pero para eso está la foto, y todo el aparato mercantil del que la foto es parte.

Otro tanto ocurre con los procesos políticos, donde la información fluye (o se esconde) según la misma lógica. Claro que queremos pensar que lo pensamos cuidadosamente, y para esos efectos se producen debates y programas de gobierno. De la misma forma que visitamos tres tiendas, leemos la información nutricional y estudiamos los shoppers antes de comprar algo, para sentir que tomamos una decisión cuidadosa, así también seguimos lo que dicen, hacen o se ponen los candidatos a través de la radio, la tele y los diarios.  Pero al final del día, los debates importan (y contienen) poco, y la imagen importa y contiene mucho. La imagen dice “soy joven y por ende traigo ideas nuevas y cambio real, vota por mí” de la misma forma que la foto de los primaverales fideos con vegetales nos dijo “¡soy bonito y saludable, cómeme!”.  Como el tv-dinner, nos ponemos a buscar información que nos permita justificar nuestra decisión, pero la decisión está tomada, y está basada en la imagen que vemos, los mensajes que contiene, y la manera en que estos resuenan o no con nuestras tendencias ideológicas.

Votamos como compramos: “Pensar”, en el sentido de la reflexión seria, tiene muy poco que ver.

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