hoy, los estudiantes:primavera y democracia, parte tres.
El 29 de abril, los estudiantes del Recinto de Mayagüez se autoconvocaron y llevaron a cabo una de las asambleas mas ordenadas que he visto en mi vida. El orden de la misma era especialmente sorprendente por lo difícil de su decisión final: un paro. A pesar de la prohibición administrativa de reuniones no autorizadas, a pesar de lo complejo del asunto, a pesar de todo, el debate de ideas imperó. Hubo turnos, se escuchaban, debatieron, votaron. Ese día comenzó la ocupación de los portones. Ese día los muchachos y las muchachas, contra todas las predicciones, le asestaron un golpe al atentado contra la libertad de asociación.
El 3 de mayo, en un referéndum auspiciado por la administración, generaron un voto de huelga. De nuevo, contra toda predicción. Otro golpe, esta vez al machacadísimo concepto de “mayoría silente”, con la cual la administración contaba para seguir ignorando los reclamos de transparencia y accesibilidad.
Hoy, 24 de mayo, lo han logrado de nuevo. Contra toda predicción, contra una batalla campal en los medios, contra la cacofonía de los altavoces que los recibieron en la asamblea conminándolos a decirle NO a la huelga (y a las drogas, como si las dos fueran la misma cosa), contra las amenazas fatulas, contra administradores encubiertos “militando” entre los padres preocupados que se dieron cita a las afueras, contra el calor y la sed producto de nueve horas de espera en la brea caliente de un parking, contra el cateo de la entrada, contra los disparates, la desinformación, y la alarma…Ganaron. Abrumadoramente.
Me cuentan los estudiantes que ellos también dudaron. Que al llegar, escuchar la tumbacocos, ser asediados por padres repartiendo flyers, y escuchar expresiones de repudio a la huelga, pensaron que hasta ahí llegaba la ola de victorias electorales. Les pregunto que pasó, que cambió. Me cuentan que tal vez fue la sucesión de puntos a favor y puntos en contra, el debate de ideas, el intercambio de posiciones. La antipatía contra el que dijo que en los portones lo que había era “fresquerías”. La simpatía por el que dijo que él también se graduaba, pero que….había que preservar la universidad pública. Hoy ganaron el colectivismo, la stamina, y la madurez política de unos estudiantes que a todas luces tienen mayor capacidad de negociación que sus interlocutores en la Junta de Síndicos, quienes dan una batalla en la mesa de diálogo, y otra, muy distinta, en los medios.
Otra vez, hoy, la lucidez, la primavera, la democracia. Y yo, aunque con el cansancio y la comedera de uñas lo palabreo todo con torpeza, me siento afortunada de vivirlo de cerca.
A los estudiantes: Mis felicitaciones. Tres veces airosos.
A los síndicos de la UPR: Sus constituyentes (porque no son, no deberían ser vistos como oponentes, sino como universitarios) merecen más respeto. La comunidad universitaria quiere que ustedes negocien, de frente y con verdad.
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primavera y democracia parte 2
Printa mi madrastra
Dear Ellen: Some of the best mothers’ day presents are those that kids make for their mothers with their own hands. The ones that are not part of the whole going-to-the-mall-in-a-frenzy thing. I met you when I was fifteen, and so I never got to give you the macaroni necklace, or the construction paper card. This year I wanted to “make” you something. I decided, however, against the macaroni necklace and “made” you this letter instead.
Homenaje a la madrastra:
En términos prácticos, cotidianos, la madre no es un ser particularmente apreciado. Pero el día de la madre su figura, simbólicamente, se agiganta. El día de la madre es el día nacional de la culpa, del consumo, del frenesí de agradecimiento y amor filial, que llena y atapona los asilos, restaurantes, cementerios y especialmente, los centros comerciales.
Y en ese frenesí, al menos en los medios y en el discurso popular, la madrastra es invisible o como mucho, es una especie de “afterthought”, un facsímil más o menos razonable, un personaje cuasi-materno, más parecida a la suegra que a la abuela en la jerarquía de los amores filiales. Tal vez por culpa de los hermanos Grimm y sus manzanas envenenadas, la idea de “madrastra” está más relacionada, semánticamente, con el lado oscuro de la domesticidad familiar que con su lado brillante o tierno.
Pasando balance ahora, en el umbral de mis propios cuarenta, puedo pensar, articular, y especialmente agradecer lo que esa figura, que el día de la madre y los medios excluyen, ha sido en mi vida, y sospecho que en la de muchos, que como yo, crecen y crecieron en las familias mixtas de hoy. Mi madrastra se llama Ellen. Y es maravillosa. Cocina mejor que nadie, y además trabaja, pinta, siembra, pasa tiempo con sus amigos, y se ejercita. Tiene un marido, un huerto, muchos estudiantes, un hijo, una nuera, amigas del alma, cuatro perros y una gata salvaje. Nunca está quieta ni aburrida, a no ser que decida estar quieta o meditar. Su vida es rica, y ella la construye con ahínco y con fruición.
Fue gracias a ella, y casi de inmediato, que conocí el mar. Yo había ido muchas veces a la playa, incluso había estado en botes, pero fue en mi vida post-Ellen que supe de amaneceres en el agua, de garzas y pelícanos volando sobre el canal, de comer pescao, de cayos, de yolas y de pepinos que “hay que tratar con cuidado, porque están vivos.” Me enseñó también que las galletas son mejores si salen de un horno casero y se comen todavía tibias, que la lechuga y el tomate, por sí solos, no constituyen una “ensalada”, y que las neveras (y las vidas) nunca están “llenas”; siempre cabe algo más.
Los aborígenes australianos tienen un “Dreaming”, una forma de interpretar la realidad en donde la vida y los paisajes están marcados por características míticas y a la vez sólidas, que los definen. Una piedra, un agujero, una montaña. Los mismo ocurre con las vidas de los adolescentes: Décadas más tarde, los adultos definimos nuestra trayectoria juvenil por los “landmarks” de las piezas de ropa y los objetos que en cada momento nos definieron. Y en mi caso, casi todas esas tienen algo que ver con Ellen. Fue ella la que me regaló mi primer traje de baño de persona adulta. El mameluco rosado y ochentoso acompañado por tennis Converse altos, también rosados, también ochentosos. Las bandanas. Los zapatos amarillos de goma. El permanente a medias. Las cartas tarot. El cassette de Pat Benatar. Hoy sigue marcando mi “Dreaming”, ahora con cosas como las pequeñas bolsas de lechugas, berenjenas, pimientos, pepinillos, tomates, que ella misma cultiva y que constituyen la mejor y más sana parte de mi alimentación.
Ellen ha “estado allí” tanto o más que cualquier madre. Las graduaciones, los cumpleaños. Es la persona que toda mujer recién parida quiere cerca – en mis dos partos, trajo frutas, cremas y revistas, y cuando visitaba en casa, aprovechaba para limpiar la cocina y dejarme comida. Durmió en una silla incómoda y horrible para acompañarme en el hospital cuando nació mi segundo bebé. Ha sido una abuela maravillosa para mis hijos y ahora lo está siendo para mis propios hijastros.
Y las lecciones. Algunas las he aprendido, algunas todavía las estoy aprendiendo. Me enseñó a traer mi propio aguacate y/o limón al restorán. A ignorar los catarros para que se vayan solos. A barrer como remedio instantáneo para el aburrimiento y la depresión. De hecho, Ellen actúa como si ocuparse, en general, fuese el remedio para casi cualquier mal anímico o existencial-y tiene razón. Me enseñó que en la “madrastitud” y en la vida, a veces es mejor esperar. Que las situaciones, y especialmente las relaciones, no pueden forzarse. Que al final del día, la respuesta más productiva para los problemas que tenemos con otra gente suele ser trabajar con uno mismo, mejorarse uno mismo, crecer uno mismo. Que el “trabajo” no debe ser el único trabajo. Verla sacar tiempo para sembrar me ha inspirado para sacar tiempo para escribir.
Mi madrastra no es un facsímil de madre, ni una madre con signo de menos, ni una suegra plus. Es otra cosa, con los roles y aportaciones que ha negociado a través del tiempo, conmigo y con la vida. Y hoy la pienso, la quiero y la celebro, al margen del frenesí de compras y consumo,porque ha enriquecido mi vida en sus propios términos y en los míos, no en los que dictan los estereotipos y las culpas, y espero que me dure muchos, muchos años. Gracias, Ellen. Un abrazo.
PrintHaití: La caridad y la otredad
Tal vez por aquello de ser antropóloga, o tal vez por preguntona, lo primero que sentí no fue la indignación, sino la pregunta: ¿Por qué? ¿En qué estaban pensando los médicos que sonrientes, nos miran desde las fotos, cerveza o negra pierna de paciente en mano? ¿Qué motiva la sonrisa? Y más extraño todavía, ¿qué motiva la foto?
Posiblemente sean hasta buenas personas, estos médicos que salen en las fotos. Después de todo, fueron allá a ayudar. Pero las fotos revelan algo turbio. O lo confirman, porque suele haber turbidez en todo lo que tenga que ver con la forma en que el mundo trata a Haití. Aún en medio del ejercicio de la caridad.
Busqué en la prensa y en facebook, donde empezó el escándalo. Pero no encontré muchas respuestas. Encontré sólo indignación. Probablemente justificada, dicho sea de paso. Una mujer semi-desnuda a quien le suman, encima del vejamen de la semi-desnudez y de la tragedia de la amputación inminente, la humillación de la fotografía. Tal vez no la ha visto, tal vez no sabe que la han fotografiado, pienso, para consolarme un poco. Pero entonces es peor, me riposto. Si ni siquiera sabe, si no tuvieron la decencia de pedirle permiso, de avisarle, entonces es peor…
Veo otra foto, ésta de un niño, o niña. Un cuerpito amputado. Me pican los ojos, se me anudan el alma y la garganta, me siento culpable..no sé exactamente de qué, pero de algo. Cierro los ojos, aprieto next.
La foto que le sigue no contiene ningún haitiano. Sólo el médico boricua, armado con un rifle y una sonrisa. Y sigo sin entender por qué (¿por qué tiene un rifle? ¿por qué sonríe?), pero empiezan a tener algo de familiar. No tanto las fotos como las sonrisas. ¿Donde he visto sonrisas como esas antes?

Varias respuestas vienen a mi mente. 1. En el escándalo de Abu Ghraib, las sonrisas de los soldados que martirizaban a sus víctimas iraquíes y que posaban junto a ellos en situaciones que dejaban clara la diferencia de poder entre prisionero y soldado. 2. En las fotos que los que visitan zoológicos suelen tomarse al lado de las jaulas, especialmente aquellas cuyos huéspedes son pensados como particularmente peligrosos (tigres, leones, culebras) o, tal vez con mayor frecuencia, particularmente graciosos (delfines, chimpancés, avestruces.) 3. Los turistas colorados que se toman una foto cerca del “nativo” del lugar que visitan.

Todas esas situaciones tienen en común una combinación particular de dos seres: Uno, dueño de la cámara o amigo/cónyuge/colega del que la porta, que sonríe para la audiencia que de seguro verá la foto y que él/ella conoce, porque será él/ella el que la enseñe; Otro, tal vez invitado, tal vez no, por el primero, tal vez sonriente, tal vez no, tal vez consciente de ser fotografiado, tal vez no, un ser asumido como un “otro”, como “diferente” de alguna forma fundamental, intrínseca, un “otro” que no le mostrará la foto a nadie porque no es dueño de la cámara, ni de la situación.
Claro que las tres situaciones que resumí arriba son, moralmente, distintas. La sonrisa del soldado en Abu Ghraib que encadena al prisionero como un perro, o que lo obliga a posar, desnudo y en abierta violación a lo que su religión (la de la víctima), su ideología (la de la víctima) , le indican como correcto, es moralmente mucho más grave que el visitante que se toma una foto al lado del delfín o del chimpancé del Zoo, o que la del turista que se toma una foto al lado de un nativo que al final del día, quizás hasta esté de acuerdo.
Pero las tres ejemplifican una sonrisa que sugiere la satisfacción, el regodeo, de un ser relativamente acomodado, móvil, viajero, visitante, guerrero, que posa, feliz, junto a alguien a quien considera no solamente distinto, sino de alguna manera inferior. Porque si pensáramos a ese “otro” como un igual, le pediríamos permiso, le ofreceríamos una copia de la foto, tendríamos un cuidado, un respeto, que ninguno de los ejemplos indica.
(Una excepción aparente: Las fotos que se toma la gente con los artistas, o las figuras políticas. Ahí suele también haber sonrisa, pero no la sonrisa que genera la situación que aquí estoy describiendo. El artista o figura pública no es menos poderoso que el dueño de la cámara, es dueño de la situación, y es equivalente a un monumento, una maravilla. Típicamente es objeto de la admiración del que toma la foto. Es percibido como un “otro”, pero superior, no inferior. Y la sonrisa resultante es distinta, aniñada, agradecida.)
El escándalo de los médicos enviados por el Senado a Haití se parece, más que a ningúna otra foto, en el contenido, en las sonrisas, al de Abu Ghraib. Distinto, sí, en que después de todo no estaban torturando sino curando, aliviando, al “otro”, pero parecido en la sensación que la fotografía produce en el que la mira. Hay alguien sufriendo y hay alguien feliz en la misma foto. Y el que está contento domina la cámara y la situación. La diferencia racial le añade otra capa de desazón al asunto – el feliz tiene la piel más clara que el sufriente. Y no sabemos si el sufriente sabe de la foto, o si le importa. De hecho del sufriente no sabemos nada, es un prop, un signo, un espectáculo, dentro de una escena donde el protagonista, el que tiene nombre y profesión, es el doctor. Del sufriente sabemos sólo que sufre. Se le ha negado su historia, su humanidad, su protagonismo. Podría ser cualquiera de los tantos amputados, víctimas del terremoto, de la esclavitud, de los bancos internacionales, de la globalización, de los tiranos locales y mundiales, de la indiferencia, del racismo, del desinterés. El primer país del mundo en abolir la esclavitud, castigado y maldecido para siempre por tener el descaro de tomar esa abolición en sus manos, en lugar de esperar por la generosidad y la diplomacia blancas.
La caridad es mejor que la indiferencia. Pero aún en medio de la caridad afloran, como un burbujeante precipitado químico, inesperado pero inevitable, las ideologías que rigen nuestra actitud (y la del mundo) para con Haití.
Posdata: Me quedé pensando en este post mientras hacía otras cosas y entré de nuevo para aclarar algo que me parece importante: Esta entrada examina otro ángulo – la idea de que el tipo de foto mostrada (especialmente las que contienen pacientes) son sugestivas de esa perpetua otredad, de ese racismo, de ese desprecio, que el mundo ha mostrado por el pueblo haitiano por tanto tiempo, y que muestra aún mientras lo ayuda. Que el paciente haitiano no merece la misma privacidad, o seriedad, que el paciente común y corriente. Que sentimos simpatía pero nos quedamos cortos en empatía.
No creo que estos médicos merezcan un castigo que anule sus carreras o afecte radicalmente sus vidas. No los acuso por beber cerveza (yo probablemente me hubiera bebido varias, después de un día trabajando en una tragedia como esa) o por lo que algunos en internet están llamando, con desprecio, “fiestar” en plena tragedia. De hecho me parece que con todas sus faltas, el médico que opta por irse a Haití a ayudar de gratis es digno de admiración-después de todo, la mayoría de nuestros médicos se quedaron acá, algunos haciendo muchos chavos. Quizás, si hubieran sido parte de un contingente más experimentado, como el de Vargas Vidot, esto no hubiera pasado. Ojalá que los que salen en las fotos sigan cultivando la generosidad que mostraron al tomar la decisión de ir a ayudar, y que a la vez opten por examinar sus prejuicios -ellos, y nosotros. Ese, y no el castigo, sería el mejor resultado de todo este episodio.
la incomodidad de John Yoo.
La libertad de expresión es una gran cosa, y es especialmente valiosa en las universidades. No está exenta, sin embargo, de áreas grises. Por ejemplo, el caso de John Yoo. Hasta hace poco parte del departamento de Justicia de los Estados Unidos, este señor Yoo jugó un papel clave en el diseño de la política bushista que justifica la tortura como “interrogatorio aumentado” (“enhanced interrogation”) y elimina la protección de Geneva para prisioneros políticos (re-definidos como “combatientes enemigos”). El hombre es profesor en Berkeley, y mientras hablaba en una de sus clases (nada menos que de derecho constitucional), un actor vestido con el ensemble que ahora asociamos a las terribles actividades de “interrogatorio” llevadas a cabo por soldados norteamericanos en la infame prisión de Abu Ghraib se ha subido a un escritorio para cuestionar, simbólicamente, las posiciones asumidas por Yoo en cuanto a la tortura se refiere.
Al ver lo que se le venía encima, Yoo, evidentemente incómodo, canceló la clase y el actor fue removido del salón. ¿Quién tiene la razón? Por un lado, podría alegarse que los profesores tenemos derecho a dar clase en paz, y que el performance del actor constituía una interrupción inaceptable. Por otro lado, sin embargo, me pregunto si la incomodidad de Yoo no es moralmente inferior al costo social y humano de su posición contra la tortura. Y sí, la pregunta es retórica. Digo, este actor no estaba interrumpiendo la clase por motivos frívolos, sino que estaba haciendo referencia directa a unas acciones del profesor que eran terriblemente relevantes al tema de su conferencia – constitucionalidad. La incomodidad de Yoo y de los estudiantes que molestos gritaron “fuera de aquí!” al actor disfrazado de torturado es mezquina, si la comparamos con las implicaciones que la posición oficial en cuanto a la tortura se refiere tuvo para tantos hombres y mujeres en el mundo. Todavía hay personas, la mayoría de ellos probablemente inocentes, languideciendo en cárceles, algunas de ellas secretas. ¿Y Yoo se levanta y se va porque está “incómodo”? Gimme a break!
Más que una interrupción, el performance de ese actor constituía un “teaching moment”. Una oportunidad de verdaderamente hablar de constitucionalidad. Si es que verdaderamente queremos educar, y hablar. Que no parece ser el caso de Yoo.
Puede ver la noticia del HP aquí. Y leer la larga lista de acciones legales llevadas a cabo por Yoo acá.
update: OJO: El acrónimo ‘HP’ se refiere al Huffington Post. No inventen.
Printgladiadores
Recientemente, Susan Boyle, segundo lugar en el espectáculo televisado Britain’s got Talent, fue hospitalizada. Para la tranquilidad de su público, la causa no era ninguna de las sospechosas habituales: sobredosis, suicidio o ambas. Nah. Boyle estaba simplemente agotada.
Una investigación del periódico de entretenimiento The Wrap, sin embargo, anota que once participantes de lo que llamamos “reality TV” se han suicidado, y dos más han intentado quitarse la vida, en eventos que aparentan estar directamente relacionados con los “shows” en los que participan. Paula Goodspeed, por ejemplo, murió de una sobredosis frente a la casa misma de Paula Abdul tras ser eliminada de American Idol. La segunda parte de la serie admite que los suicidas tenían en toda probabilidad problemas previos pero subraya el rol de la fama instantánea-y sus consecuencias – en el cuadro clínico que culmina con el suicidio.
“Reality shows open wounds which no one can suture, so after your appearance, you’re left to bleed to death… In effect, everyone who appears is thrown out of the lifeboat when their segment ends. “For everyone who appears — winners and losers alike — the lights go down, clinical issues remain.
Yo no tengo cable, pero igual, una se entera. El Reality TV permea nuestra cotidianeidad. Y hay algo profundamente perturbador en todo este asunto de la fama instantánea de los reality shows. La batalla diaria de los gorditos que pierden mucho peso (o no) frente a las cámaras y por ende, frente a millones de personas. La desesperación de los padres que solicitan la ayuda de la super nana. La mujer que opta por parir ocho hijos de una vez. Los adultos que entran en salvaje competencia unos con otros en escenarios que van desde la jungla hasta la cocina. Los policías que arrestan gente frente a las cámaras.
La división de los humanos entre actores y espectadores, por supuesto, no es nueva. El espectáculo lleva mucho tiempo con nosotros. Pero hay algo en estos shows reality que se me parece más al circo o a la arena romana que al arte teatral. Los gladiadores romanos, por ejemplo, eran en su mayoría esclavos, víctimas del maltrato, cuya existencia precaria dependía en gran medida de su antagonismo-mataban al otro esclavo para poder sobrevivir. Y el público aplaudir. Cualquier parecido con Survivor no me parece coincidencia.
¿Y Boyle? Creo que si hubiera sido más o menos bonita no hubiese generado ni la mitad del entusiasmo – su éxito entre la audiencia primero y los jueces después resulta, precisamente, de su condición de underdog. Los entrevistados tras su excelente ejecución en ambas ocasiones hablaron de lo “improbable” que resultaba su hermosa voz. De que desafiaba las expectativas de la audiencia. La sorpresa de los jueces, y por ende el éxito de Boyle, en su principio, son la misma y el mismo de la mujer barbada del circo – la conjunción inesperada de dos elementos.
El fenómeno del reality show, en suma, contiene una crueldad básica. Una crueldad que el reconocer a los participantes, suicidas o no, como “voluntarios” no alivia por completo. Los “voluntarios” están buscando la fama absoluta que la cultura pos moderna nos presenta como deseable, y esa fama redunda en una sobre-exposición que agranda y agrava cada falta, cada arruga, cada mueca, que convierte todo defecto en una tara pública y toda decisión, por pequeña que sea (¿me saco las cejas? ¿me disculpo con el compañero de cuarto?) en el inicio de una cadena de consecuencias que puede desencadenar en la fama, en el ostracismo de la expulsión del show, o en la muerte misma.
Seguiremos hablando de esto. Por lo pronto, celebremos a Boyle y a su hermosa voz. Celebremos también nuestra privacidad, nuestro anonimato, la relativa inconsecuencia de nuestras acciones cotidianas, y nuestros secretos. Sospecho que hoy, tal y como en los días del Imperio Romano, se está mejor en las gradas que en la arena. La pregunta es por qué estamos tan empeñados en saltar a probar suerte, a cucar al león.
“…quieren pan? que coman bizcocho.”
A veces una sabe que el tema es digno de un “blog entry”, pero no se anima. Este es el caso hoy. Se trata de la columna del gobernador en el Nuevo Día. Ya salió, fue hace días, y todavía no encuentro como discutirla. Es que es…surreal. Vayamos por partes, a ver si sacamos algo en claro.
El editorial del gobernador Fortuño en el Nuevo Día (puede ver el original aquí) se titula Salvemos Nuestras Familias. Ya, de entrada, la cosa pinta religiosa, con el tema de la salvación, pero por si acaso a alguien se le escapó la sutil referencia redentora, hay un epígrafe que la hace más clara y que de paso, nos proporciona un preview del argumento que estamos a punto de leer:
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?
Mateo 16, 26
En este punto debí haber dejado la lectura. Debí haber pensado “… esto es sencillamente un ejemplo más de la total inatención hacia el principio fundamental de la separación de iglesia y estado, pasemos la página, vamos, leamos noticias…” No tengo un problema con la existencia de religiones – y algunas hasta me resultan simpáticas. [podemos hablar de cuáles y por qué en otro post, otro día...] No, mi issue inicial es con la insistencia de meter el cristianismo en el ámbito de lo secular. Del minuto de (supuestamente) reflexión, pasando por cosas como la alocada idea de que el creacionismo es tan científico como la teoría evolutiva y por el hábito de hacer invocaciones en cuanto evento gubernamental existe, y culminando el asunto con esta columna del jueves, tenemos un problema con eso de la separación de iglesia y estado. Esta separación es importante tanto para las mayorías religiosas como para las sectas y religiones minoritarias y para libre pensadores, ateos, y agnósticos. ¿Por qué? Porque protege a todos los cuidadanos de la potencial violencia religiosa o entre grupos definidos por criterios religiosos; protege a las minorías religiosas del abuso de un estado que represente a las mayorías religiosas; protege, por igual, los derechos de religiosos y de no religiosos; y protege al estado, a la ciudadanía, de la inclinación a la conversión ajena que ostentan la mayoría de las religiones. La separación de lo secular y lo religioso es una buena idea, y es una parte esencial de una democracia saludable.
Así comienza mi malestar con la columna de Fortuño. Porque aunque es imposible no conocer sus requeteanunciadas posturas religiosas, y aunque sabemos que ha contratado al editor de un periódico cristiano como coordinador de prensa, no deja de ser perturbador leer su nombre, el de un jefe de estado secular de un país democrático, como autor de este texto. Todo lo que escribe un jefe de estado es necesariamente político, por definición. Y esta columna, que busca provocar una reflexión en la ciudadanía en el contexto de la crisis económica, lo es más aún.
De modo que así empieza mi malestar, pero ahí no termina. A continuación un resumen por párrafo de la columna, para tratar de entender el argumento que la sostiene.
- Estamos en crisis, pero tenemos esperanza, y esta esperanza constituye una bendición de Dios,
- pero a pesar de esa bendición, nos preocupa lo material,
- y lo menos material, como la educación de los nenes.
- El ciudadano “promedio” (“tú” en los discursos de este gobernador, y del anterior) tiene esas preocupaciones. Fortuño (“nosotros”, siempre los políticos hablan de sí mismos en plural) también se preocupa.
- Fortuño ha hecho cosas. Ha “salvado la casa”. Y nos llama a ser mejores personas, más desprendidas, de mejores valores,
- pensando, por ejemplo, como cristianos, en Dios y confiando en El. Los problemas del presente no son excusa para dejar de hacer esto.
- Ejem..si usted no es cristiano, de todos modos tiene que trascender la “preocupación excesiva” por lo material y enfocarse en cosas “espirituales”. [me pregunto si escribir blogs seculares cuenta.]
- Para subrayar la cosa de lo material, nos dice “de qué vale el carro nuevo” si no visitamos a la familia? “de qué vale lo material si no cuidamos nuestra salud?” Y vuelve con la biblia.
- Ya en ese punto estoy tan enojada, que resumiré en uno los siguientes siete. Lucé y él son cristianos (sorpresa!), se unen al pueblo cristiano y ejem..a los no cristianos también, en estos días para reflexionar sobre las prioridades que tenemos y sobre la importancia de lo espiritual, y Puerto Rico es hermoso. Fin.
Me molesta el mensaje oculto en el primer párrafo: ¿estamos en crisis pero la esperanza es una bendición? ¿o sea que el que no tiene esperanza no está bendecido, es un ciudadano de segunda? Me molesta la crítica velada al que está preocupado por “lo material”. Tal vez el gobernador no ha tenido que preocuparse por esas cosas, nunca, y se ha dedicado al cultivo exclusivo de las cualidades del alma. Me molesta el ejemplo elegido para esto de la preocupación por “lo material”: ¿”coger un segundo empleo” para “pagar un carro nuevo”? Los empleados públicos que viven en el miedo de perder su empleo no están pensando en comprarse un carro – están pensando en pagar la hipoteca, o la comida. Es como aquella ocasión infame en que a Sila Calderón se le zafó no saber lo que era un combo de fast food. Pero peor.
Me molesta que diga que ha “salvado la casa”. What the hell does that even mean? ¿La casa de quién? ¿Y cómo es eso entonces de que la salvó”gracias a Dios”? ¿O sea que el que no salva la casa es porque Dios no lo quiere ayudar? ¿Que la gente que literalmente pierda la suya, no reza suficiente? Supongo que también ganó las elecciones gracias a Dios (y yo aquí pensando que fue gracias al pueblo)…y que los otros partidos no fueron bien vistos por el ojo divino porque eran..agnósticos los populares, ateos los del coquí y satánicos los del PIP?
El octavo párrafo es el peor. ¿De qué vale lo material, dice, si no cuidamos nuestra salud? El gobernador olvida que el bienestar material es probablemente el mejor y más sólido indicador, en este y otros países, de la calidad del cuidado médico y preventivo. Que los mejores alimentos, los ejercicios, las visitas al dentista, y la atención temprana a señales de alerta como la alta presión son, en gran medida, una función de la clase social. Como lo son los transplantes de órganos, los marcapasos, y la psicoterapia.
Creo que lo que más me molesta, profundamente, no es tanto la referencia constante a la religión (que como dije al principio, es bastante grave) sino la absoluta desconexión con la realidad cotidiana del puertorriqueño promedio. Esa desconexión resulta tan evidente en su selección de ejemplos como en su llamado al desprendimiento, llamado por lo demás cómodo desde su peculiar posición de clase. Como María Antonieta, cuya célebre reacción al hambre del pueblo francés titula esta entrada, nuestro jefe de estado nos pide que manejemos la crisis económica… reflexionando sobre la muerte de Cristo. Y bueh. Que me lo diga el cura, me parece bien. Ese es, después de todo, el trabajo del cura. ¿Pero que me lo diga el gobernador? Eso es peor que enviarme a comer bizcocho. Y que me lo digan a mí no es tan grave – ¿pero que se lo digan al (la) empleado público que teme ser botado y que está casado con un(a) empleado público en la misma situación? ¿Que no se preocupe por lo material y que reflexione?
Por lo general me acerco a las noticias políticas con cierta resignación o con la expectativa del espectador a punto de ser entretenido, y prefiero leer otros blogs (pulse aquí y aquí para un ejemplo) que comenten la política local que escribir yo sobre ella. Pero esta vez…wow. Shock.
Pero así es la cosa, Mafalda.
Printlos otros
Supongo que es inevitable reaccionar de alguna manera al final del juicio de Aníbal Acevedo Vilá. Demasiado importante, demasiado comentado. Hay un par de ángulos que me parecen particularmente interesantes, y por supuesto ustedes pueden añadir otros en sus comentarios.
Primero, la rapidez. No solamente del jurado, que deliberó sólo por unas tres horas, sino de la cobertura. “Real-time”, le dicen. El televidente se entera casi al mismo tiempo que el que acampa a las afueras de la corte federal. El radioescucha puede escuchar las mismas palabras que el periodista que está cerca de AAV. Y luego, las reacciones. Se llenan los periódicos en línea de comentarios. Los que me parecen más interesantes son los que implican una intensa sensación de certeza, ya sea en la absoluta y absolutamente evidente inocencia de AAV o en su igualmente absoluta y absolutamente evidente culpabilidad.
Mi línea “favorita”, inicialmente, fue una en donde el indignado lector alegaba que el jurado se hacía de la vista larga ante la evidencia de culpabilidad porque estaba políticamente inclinado a favorecer al PPD. Ajá. Imagínense eso. Un jurado elegido bajo la mirada pendiente de la defensa y la fiscalía, donde al final resulta que los doce ciudadanos elegidos son populares. Esto en el país donde los populares perdieron las elecciones. Nada. Se me ocurre que la explicación más simple es , en este caso, también la más probable: La fiscalía no logró demostrar culpabilidad más allá de “duda razonable”. Claro que ese concepto de “duda razonable” debe resultar antipático para los personajes que a diario comentan las noticias de política en radio y periódico, para quienes todo es certeza, blanco y negro, y absolutos.
A mí me resulta todo este asunto bastante ambiguo. ¿Hubo manejos turbios de dinero? Probablemente. De hecho, la forma en que se organizan y financian las campañas políticas en estas “democracias” nuestras es, casi por definición, un manejo turbio de dinero. No creo que se salve ninguna. ¿Estaban politizados la investigación y juicio contra AAV? Probablemente. Se nos hace difícil imaginar otra razón para la saña, el “timing”, y la repartición liberal de amnistías para todos los testigos de la fiscalía. ¿Se “equivocó” el jurado? No lo sé. Pero si sé que cuando los jurados se equivocan, se supone que lo hagan en dirección a la inocencia. De eso se trata la “duda razonable”.
Y es en ese contexto que me molesta el comentario de un político nuestro, en donde sugiere que el jurado se equivocó porque no son “juristas”. Es decir, porque no conocen el derecho. Aparte del miedito que me produce la imagen de doce abogados juntos haciendo de jurado (sin ofender a los buenos amigos/as abogados y abogadas) , me molesta esa interpretación porque se las arregla para olvidar, convenientemente, las ideas centrales de “presunción de inocencia” y “duda razonable”.
Me impacientan un poco también las referencias abundantes al resultado del juicio como prueba de que “el sistema funciona”. Creo que hubieran dicho lo mismo independientemente del resultado. Y me producen, en general, curiosidad aquellas que hacen referencia a lo “federal” del juicio para castigar, o reivindicar, a las instituciones federales en Puerto Rico. ¿Por qué? Porque independientemente de la aspiración ideológica de cualquiera, el caso es que si algo hizo evidente este proceso de AAV es que las instituciones federales en Puerto Rico, para bien o para mal, siguen siendo vistas, por amigos y enemigos, como una cosa externa, cualitativamente distinta al resto del país. Que los puertorriqueños hablan de la corte federal, y del FBI, a veces con amor, a veces con odio, pero siempre con distancia. Que Estados Unidos, ese país con el que tenemos lazos de colonialismo, ambivalencia y migración, sigue siendo, más que ningun otro, aquel contra el cual nos definimos. Porque toda definición, toda identidad, es al final del día un ejercicio de contraste-somos X porque no somos Y.
Todos los comentarios que he leído, de estadistas, estadolibristas, políticos, independentistas, lectores varios…Todos, de una manera u otra, reafirman o implican una identidad puertorriqueña que se define en oposición a la norteamericana, esa que lo federal en el país, inevitablemente, representa.
Printmucho ruido y pocas nueces
¿Qué hace a un “experto”? Me refiero a los personajes que adornan los programas radiales y televisivos con su conocimiento acerca de un tema particular. Especialmente a aquellos que por alguna razón se convierten en visitantes regulares o incluso obtienen su propio espacio para “analizar” en vivo los temas del momento. ¿Qué hace que algunos de ellos tengan más éxito que otros? Tal vez esos tienen más conocimiento sobre el tema de su expertise?
Un ensayo reciente de Sharon Begley, resumiendo los resultados del trabajo del psicólogo Philip Tetlock, de la universidad de Stanford, sugiere que no necesariamente. Tetlock ha estudiado la precisión de unas 80,000 predicciones realizadas por expertos, televisivos y radiales, mayormente en Norte América. Sorpresa: Resulta que la habilidad para predecir de los expertos NO parece estar relacionada con tener o no un grado avanzado en el área, mayor acceso a información privilegiada, posturas políticas particulares, o muchos años de experiencia. No, señor. Y es curioso, porque esas son justamente las cualidades que las estaciones utilizan para mercadear o anunciar al experto en cuestión. Pero estadísticamente, la relación más sólida descubierta por Tetlock no fue ninguna de ellas. El indicador más fuerte de la probabilidad de que la predicción de un experto esté correcta es…la fama. El éxito mismo.
Excepto que la relación es negativa. Al revés. Patas arriba. Contrario a lo que nos parecería más lógico a primera vista, MIENTRAS MAS FAMOSO SEA EL EXPERTO, MAS PROBABLE ES QUE SE EQUIVOQUE EN SUS PREDICCIONES.
¿Irónico, no? Una manera de explicarlo es la siguiente. Las mismas características que aumentan la popularidad de un experto son aquellas que hacen que tienda a equivocarse. Tetlock dice que estos señores y señoras tienden a tener una Gran Idea – es decir, una obsesión particular, típicamente asociada a una postura política concreta e inflexible, y le aplican esa Gran Idea a…er…TODO. Como el mundo y los humanos son bastante complejos, aplicar la Gran Idea en blanco y negro, constantemente, aumenta la probabilidad de error. Pero también hace que las aseveraciones de los expertos suenen sólidas, claras, y consistentes. Y esa fuerza, claridad, y consistencia parece gustarle al público.
Creo que el fenómeno no ocurre solamente en el vecino gigante a nuestro norte, donde trabaja Tetlock. Ayer por la mañana escuché una muestra local en nuestra radio AM. (Ya sé, prometí no escuchar esas cosas, en esta entrada anterior, pero ya ven…no lo pude resistir…) Escuché, decía, a un “analista” (ese es el nombre que le damos a nuestros “expertos”, en Estados Unidos los llamarían “pundits”) citando estadísticas con mucha convicción. Los porcentajes que citaba estaban relacionados con una Gran Idea, una obsesión personal suya, que trae con frecuencia (y frecuentemente por los pelos) a su programa. Y eran números distintos a los de la semana pasada. Y tan erróneos (porque resulta que esa información, como tantas otras, está mas o menos disponible, si uno busca) como los de la semana pasada. Se los estaba sacando, como decimos aquí, de la manga. Pero los repetía, con firmeza, certeza, convicción, pasión, y energía. Y así es que nos gustan nuestros pundits: Firmes, sólidos, incluso un poco gritones. Su programa es, por supuesto, muy exitoso.
Abundan los ejemplos en la radio local. Anécdotas descontextualizadas presentadas como “historia”. Chismes vociferados como “dato” o evidencia. Opinión planteada como “hecho” contundente. Grandes Ideas, explícitas o implícitas, como manera única de interpretar la realidad. Ah, y los emplazamientos….. A cada rato, y frecuentemente a gritos, emplazan figuras públicas a pasar por la estación a responder acusaciones. O a escuchar al “pueblo” que los llama por teléfono.
Abundan también los ejemplos en la televisión norteamericana. Por suerte Stewart nos ha resumido, eficaz y jocosamente, algunos errores predictivos, gritos, y emplazamientos de los pundits de allá en este video del Daily Show:
Gracias, Stewart! [Que sistema el nuestro - tenemos que recurrir a los comediantes para que obtener noticias más confiables que las que podemos esperar de la prensa formal... Pero en fin...]
De vuelta a los pundits, locales o no. Las cualidades que según el trabajo de Tetlock aumentan el éxito de las predicciones “expertas” son rasgos de personalidad y actitud que tienden a hacerlos menos, no más, populares. Es decir: los analistas más certeros hablan… ¡con menos certeza! Son más cautelosos, cambian de opinion si es necesario, estudian mucho, están más abiertos a análisis alternos y se informan constantemente. Aunque eso implique reconocer errores o quedarse callado. Tal vez esos son los “pundits” que necesitamos, en cualquier parte del mundo. Menos ruido. Más nueces.
PrintBreves de Cu..¿Caguas?

Hoy volví a ver unos breves de esos en el Nuevo Día. Y quise comprender de donde salen, darles un poco del contexto que uno se acostumbra a esperar de las noticias (información tipo “escrita por Fulano, con la colaboración de Perencejo”, o “La Habana, Prensa Asociada”, que se yo). Nada. Las busqué en google.
Y el caso es que las encontré. Pero no se si me satisface que de hecho, existan. Me resulta tan bizarro el asunto que ni siquiera me voy a poner a opinar sobre Cuba, ni la revolución, ni nada de eso. El tema aquí es la función y los deberes, o las expectativas mínimas, del cuarto poder, de la prensa. Divago, mejor les cuento. Los “breves” existen y son publicados, er…aquí. En Puerto Rico. Para ver el sitio web pulse aquí. Se llama Cartas de Cuba. Por lo que pude leer, se trata de un proyecto de noticias de Cuba (no me está del todo claro de donde salen, pero hay un mensaje más o menos confuso de que se trata de periodistas independientes) auspiciado por un grupo de personas y empresas en Caguas, Puerto Rico, que juntas constituyen, dice el sitio, el “Grupo Promotor del Patronato Económico “Carta de Cuba”", y allegan fondos para la continuidad de la cosa. Ahí están, verbatim, los breves de Cuba que tanta curiosidad me causaran por el misterio de su autoría.
Misterio que, por cierto, el encuentro hoy con el sitio web del “patronato” este no me ha aclarado del todo. Ahí están los breves, agrupados por fecha, con un título distinto pero tan desprovistos de autor como los del periódico. Y si yo hago un sitio web de esos, ¿me publicaría El Nuevo Día mis Cápsulas de Macondo, o de mis Señales de Marte? Quizás es que tiene que ser desde un país comunista real, y con políticos mandones. Puedo escribir en el blog unas Noticias de Pekín, y las comparto con el periódico de record del país. ¿O hay que tener un patronato para eso?
Puede que las noticias sean ciertas. Pero todo este panorama de “noticias” que hablan de un lado pero se escriben en otro, sin autor, sin contexto, para ser luego publicadas verbatim en otro lugar, sin autor, sin contexto y ahora incluso sin la referencia al primer lugar…¿seré yo, y mis locas expectativas de que la noticia, la cobertura periodística de un evento, siga un rumbo no sé, más…transparente?
adiós, a.m.

Pero sus razones no son las mías. No, no es que haya decidido escuchar música en lugar de viejitos, digo, de analistas. Aún no sé lo que haré para llenar el vacío. Tal vez books on tape. Porque resulta que ayer he descubierto, accidentalmente y de repente, varias cosas: 1)que la motivación para escuchar AM era la de informarme; 2)que lo que escucho usualmente no es información; y finalmente 3) que la información tiene unas consecuencias biológicas totalmente distintas a…lo que sea que las ondas radiales me estaban brindando.
Permítanme hacer el cuento, es corto. Resulta que andaba yo en mi carro, cambiando estaciones y con la sensación de tener la presión en high y el intelecto en low, cuando me detuve en la a veces sedosa voz de uno de los viejitos de mis tardes, en Fuego Cruzado, que estaba hablando, no de senadores con ínfulas policiacas ni de potes de almidón sino de…Yalta. A medida que escuchaba, y aprendía algo nuevo, acerca de la conferencia histórica que tras la segunda guerra mundial sirve de escenario para el repartir de los pedazos del mundo y la creación del (entonces) nuevo estado de Israel, la presión me bajaba y neuronas que aunque vecinas, no se hablaban aún, decidían saludarse, dulce conexión…
Y entonces, todo me hizo sentido. El hambre, el instinto, que me llevaba a escuchar AM es que lo confundía con “información”. Y a los llamados analistas, con proveedores de “opinión informada.” Digo, por aquello de la palabra “análisis” y lo que parecería implicar…Pero no. Salvo durante contadas excepciones como esa de Yalta, lo que mi pobre cerebro estaba recibiendo de la radio no era información, y mucho menos análisis-era opinión, así a secas. De la que no solamente no está informada, sino que no quiere informarse. De la que grita duro y se ríe a solas. De aquella a la que le vendría bien un poco de autocensura de vez en cuando, para proteger su dignidad de su propio amarillismo…De la que destruye reputaciones por aquello de los ratings, y simplifica no para ayudar a la comprensión sino para que el escucha piense que el mundo es, en efecto, simple-simple como las mentes de los “analistas” en cuestión…
No soy ingenua, y no estoy pidiendo “información” sin “opinión”. Toda información representa de una manera u otra un juicio, siempre de valor, y la objetividad no existe, y todo eso. El paréntesis de Yalta, y su efecto sobre mi ánimo (y sé que esta parte biológica me la imagino, que es sólo una metáfora, pero les repito que casi pude sentir mi cerebro activándose y mi corazón calmándose) me recordó sin embargo que no toda opinión vale lo mismo, que no necesariamente el que grita más es el que sabe más, que la explicación más simple no es necesariamente la correcta, y que para opinar BIEN no hay nada mejor que saber mucho. Y que saber mucho implica estudiar, y leer, y preguntar mucho pero sobre todo, reconocerse para siempre joven de intelecto e ignorante en comparación con la infinitud del conocimiento posible.
Que es precisamente lo que los analistas estos a los que yo (¡ilusa señora en minivan boricua!) escuchaba, NO estaban dispuestos a hacer. A uno el día anterior le habían sacado el monstruo con la insinuación de que su pregunta reflejaba pequeñez y de que no era periodística – así que se dedicó a atacar estridentemente al osado invitado, allí en el aire y en el aire del día siguiente también, in absentia. Porque para estos individuos, el cliente nunca tiene la razón – para razón, están los ratings. El mismo tipo de individuo que cuando el FBI asesina a Filiberto Ojeda de ya ni recuerdo cuantos balazos y espera y desangre por…por ser Filiberto Ojeda, no dice nada, pero que cuando el mismo FBI le echa gas pimienta cerca de sus ojitos entonces sí que se enoja mucho…
En fin. Que lo que es malo para la salud no es opinar, sino el tipo de opinar que se opone al saber, que reniega de éste, que depende del mercado y del grito para valer algo y que le amarga la tarde a la señora en minivan, señora que de hoy en adelante le debería dedicar sus tardes a otra cosa. Leer buenos blogs, por ejemplo. Y seguir conectando, dulcemente, unas neuronas con otras…
Del nacionalismo boliviano y otros pesares
“In Bolivia, a Tight Grip on the Next Big Resource”, “Bolivia has lithium, and the president intends to make world pay for it”, leen los titulares del International Herald y del New York Times, respectivamente. (Gracias al amigo y colega Walter Díaz por compartir la información entre trabajos y café hoy). Me pregunto cómo leería el titular si apareciera un pozo petrolero en un baldío en Texas propiedad del gobierno norteamericano. “U.S. government officials find more oil in Texas and have the NERVE to, like…sell it and everything. THEMSELVES, you know? They refuse foreign companies to take charge of the whole thing…”…Ajá.
Pero bueno, la noticia. Puede ver la versión del NYT aquí, la del IH acá, y una del Guardian aquí. Parece que los hechos son más o menos así: Resulta que hay litio, y mucho, en Bolivia, más que en cualquier otra parte del mundo. Y resulta que los nuevos modelos de auto eléctrico, los de tantas compañías automotrices en problemas que confían en la nueva generación de carros eficientes para salir del atolladero económico, podrían usar ese litio. Es el metal mas liviano, el sólido de menor densidad, y los expertos en el tema indican que es posiblemente el material más apropiado para el desarrollo de baterías para esos nuevos vehículos.
Pero mi picada de ojos, mi pasme y parpadeo, no son consecuencia del litio. Enhorabuena para los bolivianos, los carros, y todos los demás beneficiarios lógicos. Mi sorpresa tiene que ver con la cobertura del asunto en la prensa.
Una búsqueda en google news (un motor que usa lo que tal vez sea el algoritmo más sofisticado de la red, para elegir sus noticias, pero que tiene también sus limitaciones, tal vez un día de estos lo hablemos aquí) rinde tres noticias principales: Las de IH y NYT (en realidad dos ediciones del mismo periódico) citadas arriba, y la de Guardian. Permítanme ilustrar mi malestar con algunas citas:
“Japanese and European companies are busily trying to strike deals to tap the resource, but a nationalist sentiment about the lithium is building quickly in the government of President Evo Morales, an ardent critic of the United States who has already nationalized Bolivia’s oil and natural gas industries.” (New York Times).
El blog que el New York Times mantiene sobre Bolivia, revisado hoy, por cierto, tiene el mismo sabor: Foto de indígenas pobres, acompañada de una introducción al país cuyas primeras tres oraciones dejan la intención editorial muy clara: “Bolivia is South America’s poorest country, with about 60 percent of the population of 9.1 million mired in poverty. Since the election of President Evo Morales in 2006, regional tensions have grown.”
El subtexto, la insinuación, la sugerencia son claros: Que aquí hay un caso de un gobierno que no cede a las necesidades de la globalización, cuyo nacionalismo le impide tomar decisiones económicas justas, que obstaculiza el que las empresas internacionales metan mano para manejar un recurso mineral importante que el mundo, que el ambiente, que los mismos bolivianos, necesitan con urgencia…y por supuesto, las referencias obligadas al socialismo de Evo Morales, que no podían faltar.
Prometí que las entradas en “picada de ojos” serían breves, así que hasta aquí. Pero no puedo evitar pensar en unos paralelos históricos interesantes. En los tantos países cuyas agendas económicas son dictadas por organizaciones y bancos internacionales cuyos intereses no son los del país en desarollo sino los del capital foráneo…Jamaica, por ejemplo, retratada de forma terriblemente hermosa en el libro de Jamaica Kincaid y en la película Life and Debt, isla tratada de “egoísta” porque cometió la osadía de entrar en tratos con Europa por su cuenta para venderle guineos buenos y baratos…O el gobierno venezolano, que desde que le ha dado por explotar su petróleo y usarlo para construir alianzas con otros países, se ha tenido que aguantar la etiqueta de “dictadura” a pesar de depender de las urnas tanto o más que el nuestro…
Supongo que estamos a la espera a ver que pasa con Bolivia.
breves anónimos

El periódico del pasado sábado 24 de enero (me refiero al Nuevo Día, el periódico de mayor circulación en el país) le dedica media página en su sección de noticias internacionales a algo que titula “Breves de Cuba”. En ella detalla que 1)la filosofía “castro-comunista” está basada en una percepción de discriminación racial estadounidense que la elección de Obama revela como errónea; 2) que no hay pan suficiente en Cuba; 3) que la cosecha de café más reciente se perdió por falta de transporte; y que 4) en las prisiones cubanas muere una gran cantidad de presos.
La negatividad de las noticias es más o menos predecible y bastante afín con la línea editorial que la prensa boricua tiende a mostrar con respecto al régimen comunista en la isla vecina. No es, por lo tanto, la crítica implícita en los “breves” seleccionados lo que me hace parpadear. Lo que me parece más interesante de estas mini-noticias es que son…anónimas.
Me refiero a que no tienen firma ni fuente. Nada. Los “breves” citan testigos, proporcionan cifras…y en ningún momento dicen de dónde sale la información. Y no es porque las secciones de “breves” sean por definición anónimas- los “breves” policiacos en el mismo diario tienen su autor.
La publicación de “noticias” de este tipo pone en entredicho el rigor de un diario que se considera ampliamente como el periódico de record del país. Más aún, compromete el record histórico porque aunque las noticias llegasen al Nuevo Día sin fuente, una vez allí la tienen-ahora es el Nuevo Día del 24 de enero lo que le permitirá a un historiador del futuro decir que en Cuba se perdió el 64% de la cosecha de café.
Muchos cubanos aquí y allá se ríen del periódico cubano Granma por su parcialidad. Y ciertamente el Granma tiene una línea editorial clara. Pero, al menos el 24 de enero, todas sus noticias tenían como fuente algún periodista con nombre y apellido o algún servicio de noticias como PL o AP. Nada de anónimos.
Puede que esos “breves” sean noticias serias. Puede que sean rumores malignos. No tengo manera de evaluar su valor noticioso. Pero en una democracia con libertad de palabra y prensa, los autores de anónimos no tienen justificación más allá de la pereza o del deseo de manipular a los lectores-sin tener que rendir cuentas.
imagen tomada de: http://codesign.scu.edu
porno lite

Y a veces, mientras examino la lista de nutrientes de la lata de salsa de tomate para intentar evitar enterarme de la opinión que algún artista expresa acerca del color idóneo para un gistro o de los planes eventuales de alguna chica en enanísimo bikini de ser madre, pienso en otras madres, en las abuelitas. Esas que atormentaban o atormentan a mi generación con complicados códigos morales que rigen cosas como los límites de la interacción cotidiana con el sexo opuesto,o el largo apropiado de las faldas… y de los noviazgos.
Pero hoy recuerdo (un momento de esos de ¡ajá!) que todas o casi todas las abuelitas que conozco o conocí ¡leen estas cosas! Y cosas peores. Porque aunque en la fila del super lo que veo con mayor frecuencia son las Veas y Teveguías que constituyen lo que podríamos llamar aquí un “porno lite” de tipo cuasi-noticioso, tengo un recuerdo claro de otro tipo; “novelas” con títulos como Jazmín, Romance, y esos largos segmentos de la autoría de Corín Tellado camuflajeados dentro de un Vanidades. Recuerdo abuelitas en mi vida que me hubieran sacrificado -al estilo de Abraham y Jacob y sin Dios pedírselo- si me hubieran agarrado con una Cosmopolitan en las manos: las mismas abuelitas que leían a Corín y que no se perdían el Show de Iris Chacón.
Se me ocurre, sin embargo, que estoy siendo dura con las abuelitas moralistas lectoras de Vea o de Jazmín. Porque lo cierto es que somos, en general, un pueblo tan conflictuado en nuestra actitud hacia lo sexual como lo son (eran) ellas: Nos escandalizan los embarazos adolescentes pero ponemos a nuestras hijas a perrear en el show televisivo de moda; les recomendamos encarecidamente a los muchachos y muchachas que se abstengan del sexo pero en el talent show (el mismo donde les prohibimos la música “satánica”) los premiamos por bailar reguetón en hoja de parra; queremos que la niñez les dure pero incluímos un segmento de “swimsuit competition” en Miss Puerto Rico Pre-Pre-K…
Al final, ¿será que nos caracteriza la capacidad para contradecirnos? Nos definimos como un estado libre pero asociado, les quitamos y les ponemos escoltas a los ex gobernadores, elegimos líderes republicanos en tiempos de presidente demócrata, salimos a la calle para exigir el IVU pero no queremos impuestos a los minutos de nuestros celulares, pedimos que los políticos atiendan temas trascendentales pero los ponemos a debatir con Daddy Yankee…
Mi pudor puede deberse no tanto a los senos, nalgas y músculos que nos atacan la pupila desde las portadas en el supermercado, sino al exceso de información trivial sobre lo que piensan, dicen y hacen los políticos y los artistas. Too much information..about nothing. Y esa (des)información ocupa mentes y desperdicia horas. Tal vez lo obsceno no es el porno lite sino el mal uso del ancho de banda colectivo.
viagra para los afganos

“Whatever it takes to make friends and influence people — whether it’s building a school or handing out Viagra,” said one longtime agency operative and veteran of several Afghanistan tours.”
Si, leyó bien. Parece que la CIA está usando un incentivo er..muy especial como estrategia para obtener información y apoyo para perseguir al Taliban en Afganistán: VIAGRA.
Ya sé, ya sé: Esta noticia parece sacada directamente de una cosa tipo el ñame, o the onion, pero no…está en el washington post. Puede ver el original aquí si no me cree. Todavía estoy parpadeando, incrédula…
Pero nada, les resumo el asunto: Resulta que la CIA en Afganistán necesita, con cierta frecuencia, la cooperación de líderes tribales que controlan información importante, el paso a territorios particulares, la voluntad de las gentes, etc. La CIA, (como cualquier agencia de su tipo, aclara la noticia) tiene una muy larga tradición de soborno…Bueno, el artículo no dice soborno. Dice “enticement”, o “inducement”. Nada; digamos que la CIA suele usar regalos y efectivo para facilitar la buena voluntad de los líderes cuya cooperación necesita.
Pero ocurre lo siguiente (sigo parafraseando de la noticia, no me lo invento): Si usted es un operativo de la CIA, y le regala digamos mil dólares a un señor de estos, es muy posible que al hombre se le ocurra USARLOS…y eso lo hace inconvenientemente visible. Lo mismo con los obsequios. Otros sospecharían que el tipo está en nómina, poniendo en peligro al tipo, al espía, y a la misión…
Nuevamente como cualquier otra agencia (la KGB rusa es famosa por esto, en parte gracias a Hollywood),la CIA busca favores más discretos. En el pasado, favores sexuales (no del operativo, suponemos, sino de algún otro tipo de personal mercenario…), mujeres lindas, y por el estilo.
The key, Smith said, is to find a way to meet the informant’s personal needs in a way that keeps him firmly on your side but leaves little or no visible trace.
En algún momento, parece que un jeque le confió a un espía de éstos que tenía cuatro esposas más jóvenes, y al operativo se le prendió el bombillo. El regalo perfecto: Discreto, pequeño, portátil, valioso….Le dieron cuatro viagras al jeque, y
Four days later, when the Americans returned, the gift had worked its magic, the operative recalled.”He came up to us beaming,” the official said. “He said, ‘You are a great man.’ ”
“And after that we could do whatever we wanted in his area.”
Claro que la noticia hace aclaraciones importantes: La CIA (nuevamente, en contraste con la KGB) hace poco uso de este tipo de estrategia, favoreciendo cosas más simpáticas como ofertas de tratamiento médico gratuito; y no se le ofrecen píldoras a los jeques sin antes establecer que están bien de salud (aunque la noticia no explica como logran establecer semejante cosa, ni dice nada acerca de qué opinan las esposas sobre el renovado vigor del informante…)
Mientras acá nuestros líderes se plantean el “problema” “moral” de si enseñamos o no perspectiva de género en las escuelas, el ejército norteamericano alegremente contribuye a la reproducción de la poligamia como forma deseable de matrimonio. Mientras las corporaciones impiden la distribución masiva de drogas nuevas para el control del VIH en África, le venden las pildoritas azules al ejército para estos nobles y noveles usos.
Printoximorónico comunicado de prensa

picada de ojos es una nueva categoría de entradas, que representan un parpadeo inmediato, una respuesta de sorpresa, una reacción y tal vez, el germen de una entrada o una serie más extensa. Pueden compartir sus ideas en los comentarios o comunicándose al correo electrónico rbrusi@gmail.com.
El comunicado de prensa reciente de nuestro nuevo gobernador está dando bastante de que hablar. A primera vista, me pareció confuso, contradictorio: Por un lado, dice el comunicado que “ninguna aspiración, por legítima que sea, justifica el terrorismo. Ninguna causa, por justa que sea, está exenta de las reglas de la moralidad y la civilidad…”; casi de inmediato, parece contradecirse alegando que las naciones soberanas deben reaccionar ” tomando acciones que aseguren y garanticen la seguridad de sus ciudadanos….Todo esto dicho para implicar que Israel, que ha invadido la Franja de Gaza con el saldo horrendo que conocemos, merece nuestro apoyo y Palestina no. Ajá…
Después de un momento de pasme y parpadeo, algunas preguntas simples que el comunicado plantea de inmediato-picada de ojos:
- ¿por qué el comunicado está escrito en inglés? ojo, que no tengo particulares issues con ese idioma y que hasta me gusta escribir en él, pero…acaso no es este comunicado de prensa para un país de habla abrumadoramente hispana? sería interesante saber cuál es la lógica de la selección del idioma.
- ¿por qué ese “timing” lamentable? El mismo día, la Cruz Roja y las Naciones Unidas publican el suyo, criticando duramente a Israel tras perder uno de sus trabajadores, que manejaba un vehículo de ayuda en Gaza, de un balazo, y descubrir niños pequeños, muy débiles para levantarse, junto a sus madres muertas. El comunicado es contrario no solamente a la opinión pública del mundo sino hasta el usualmente conservador El Nuevo Día.
- ¿cómo hace para distinguir “terroristas” de “naciones soberanas con derecho a defenderse”? y, ¿cómo es que hay más víctimas, casi cien (¡100!) veces más, una tercera parte de ellos niños, entre los que Fortuño llama “terroristas”?
Puede leer más sobre todo esto en muchos sitios buenos. Me gustan commondreams.org, y realnews.net. También debe visitar la blogosfera boricua, con posts recientes sobre el tema, por ejemplo:Cargas y Descargas, Jíbaro Urbano y El Dedo en la Llaga. Si conoce otras fuentes de calidad, puede compartirlas en los comentarios.
Too little, too late

Hoy el Nuevo Día publica una editorial de repudio a las acciones de Israel en Gaza. Este gesto merece un aplauso…cauteloso.
¿Por qué aplauso? Porque el periódico de record boricua, que tiene un historial tremendamente conservador, ha sido más arrojado que algunos periódicos norteamericanos de tradición supuestamente liberal, como el NY Times, que hoy publica una columna de Thomas Friedman (el individuo que usó la metáfora de que el mundo es plano para apoyar de manera no crítica la globalización a todo vapor…o debería decir a sangre y petróleo? A ver si un día nos animamos y discutimos-criticamos ese texto aquí en el blog) donde reduce la matanza en Gaza (sin mencionar mucho a los muertos, debe parecerle de mal gusto) a su bottom line conservador: Se lo buscaron porque Hamas es antisemita.
Por lo menos el Nuevo Día tiene la capacidad de reconocer que nadie se “busca” una cosa como esa. Decir que Hamas se lo “buscó” es el equivalente global de decir que la violencia doméstica ocurre porque las mujeres “se lo buscan”. ¿María sube la voz y Pepe le pega un tiro?
Entonces, ¿por qué es cauteloso nuestro aplauso? Porque una vez más, las razones de Israel se pintan como incomprensibles o como exclusivamente políticas – un gobierno que busca el apoyo de un electorado que teme “por su seguridad”. El periódico no explora las motivaciones (usualmente económicas) que los gobiernos (y los señores adinerados que suelen ser parte de los mismos) pudieran tener para fomentar el miedo de sus ciudadanos. Puede ver un acercamiento a ese tema aquí. El editorial, además, ocurre ya entrada la cosa. Parece más una crítica de la desproporción o la longitud del ataque que del ataque en sí. No hace mención de los bloqueos y otros abusos israelíes previos.
La historia indica que los primeros días de una política de esta naturaleza son cruciales para la acción de los pueblos y los gobiernos. ¿Por qué no repudiamos la matanza cuando eran doscientos, y no seiscientos, los cadáveres? ¿Acaso los primeros 200 eran aceptables y Hamas “se los buscó”?
Para leer el editorial del Nuevo Día, pulse aquí.
Pronto en Parpadeando: El capitalismo del desastre y el “huracán” boricua.
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