Mirando con incredulidad lo cotidiano, y buscando humanidad en lo “exótico”.

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our best investment

In his budget address a few weeks ago, governor Fortuño referred to public, affordable higher education as a “privilege” that Puerto Rico provides to its students  at no small cost to its citizens.  To reinforce the message, he compared UPR tuition prices to the much higher ones of other, private, higher education institutions in the island, and of colleges and universities in the United States.

In an  “us vs them” move seemingly designed to conceptually place responsible tax payers against  protesting students, he stated that “tuition paid by students, when they do pay, is but a 3% of the university’s budget…the rest is paid by us taxpayers. Which is why our people, just and noble, yes, but also democratic and respectful of law and order,  get upset when they see what we have all seen in the University these past two days.” As the strike grew bigger and more complicated, today involving all of the 11 campuses, a number of public and private citizens have echoed the governor’s general message, portraying the students as selfish, privileged, disorderly, and “ideologically” driven.  As I write this column, the president of the UPR’s Board of Regents is stating, on the radio, that the striking students are “breaking down the institution”.

At the heart of this image is the idea that the university is too inexpensive for the individual students and too expensive for the state, thus rendering student complaints about the elimination of tuition waivers, and their insistence that tuition rates stay low, as shallow.  I propose we examine this notion. Is the university really “too cheap”?  Is it a “cost” to the state?  “Cheap” and “expensive” are relative terms, and they arise from comparing the costs of the UPR with other institutions.  However, is the comparison with private institutions in the island, and with public and private universities in the US, an appropriate comparison?

Private institutions in the island have helped the country meet an increasing demand for higher education degrees but in terms of efficiency and value, economic studies have shown that the University of Puerto Rico,with  double the graduation rate and producing 95% of the island’s research output, represents the best return on investment for public funds.

Universities across the United States, a country traditionally known for its excellence in higher education,  are experiencing problems that the states are concerned with.  Two (related) ones are 1)access issues faced  by minorities and low-income students and  2)the production of STEM (Science, Technology, Engineering and Math) degrees.  Access problems are in great part due precisely to increasing tuition costs in 4 year colleges and universities.  STEM degrees hover around 20% of US degrees, at a time when the country desperately needs to increase the domestic STEM workforce.  Mainland universities have an average of only 14% of their student body qualifying for need-based Pell Grants.  A number of efforts in the United States, including the intensive use of federal ARRA funds, are directed at increasing the number of underrepresented students and of STEM degrees.

In contrast, at the University of Puerto Rico, 40% of the degrees are STEM, and two-thirds of its student body qualifies for need-based aid.  The UPR produces today 16% of the Hispanic STEM workforce in the US.  Historically, the people of Puerto Rico have viewed their public university not as a cost or as a burden but as an investment-the kind of investment most needed in times of economic crisis.

The governor is fond of the “family” metaphor.  He often compares Puerto Rico and its current fiscal crisis with a family that needs to make hard choices to face periods of economic crisis, and wonders out loud about why the  UPR cannot seem to be able to “tighten its belt” like so many families have done around the island.  But even within the metaphor, choosing to take resources away from the public university in times of fiscal crisis would be akin to taking away children’s educational opportunities.  Few families would agree with this choice.

The constitution of Puerto Rico (section 5, art.2) provides for a free public education system covering grades 1 through 12.  This was in 1952, when a high school diploma brought a certain amount of prestige and a number of job opportunities.  It could easily be argued that what the high school diploma meant for the fifties, the college degree means for today.

Affordable, public higher education cannot be seen as cost or expense, but as value. It is one of those things where Puerto Rico consistently “lo hace mejor.”  It is one of the best investments we have made as a collectivity, as a society. Let us protect it.

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ok, hablemos de “ideologías”: huelga y neblina en la upr.

Una de las acusaciones lanzadas con más frecuencia en dirección de los estudiantes que, en todos los recintos de la UPR, ocupan los portones universitarios en lo que se ha convertido en una huelga histórica, es la de “ideológicos”.  Es una acusación que escucho en la radio y leo en el internet todos los días. Por “ideológico”, los que acusan implican que los huelguistas están guiados por una motivación de tipo separatista, y que es esa la “verdadera” agenda.

No voy a “defender” aquí a los estudiantes de esa acusación.  Eso es caer en la lógica del que acusa.  Hoy vengo a plantear las ideologías  que el “otro lado”, el de las autoridades gubernamentales y universitarias, muestra.  De aquellos que se oponen a la huelga y que repudian el comportamiento de los estudiantes por ser “ideológico”, sin prestarle  la atención a la bíblica, enorme, super-ideológica viga en el ojo propio.

Comencemos por la Junta de Síndicos.  Sin entrar en consideraciones históricas sobre su formación, se trata de un organismo que tiene como función velar por los intereses de la universidad pública.  El Reglamento de la Universidad de Puerto Rico y la página de internet de la misma Junta la definen como sigue:

“La Junta de Síndicos es la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico y el Organismo en el cual el Pueblo de Puerto Rico ha delegado la autoridad para dirigir, orientar, reglamentar y gobernar el Sistema Universitario. En el ejercicio de esos poderes, y en representación del interés público, la Junta debe velar porque la Universidad responda a las necesidades de la sociedad puertorriqueña y constituya un elemento esencial en el esfuerzo de darle solución a los problemas con que se confronta nuestro pueblo. La Junta debe estimular el desarrollo de los talentos y recursos de la Universidad para convertir en realidad los valores fundamentales de nuestra sociedad...”[Énfasis mío. Para leer el reglamento pulse aquí]

La Junta es así la fiduciaria, o guardiana, de los intereses del país relativos a las funciones de la universidad. Debe representar el interés público. ¿Cómo ha estado llevando a cabo esa función últimamente? Veamos:

  • Aceptó, sin chistar, la alteración de la base de la fórmula de asignación de presupuesto para la UPR que generó la mayor parte del cacareado déficit. En lugar de tratar de impedir el déficit original, lo acepta como un hecho y le pasa la cuenta, la receta de la “medicina amarga” a la institución que dice proteger.
  • Ante la rebelión estudiantil, se sientan a “negociar”. Como parte de la negociación, proponen eliminar aquellas exenciones por mérito que le sean otorgadas a estudiantes que, por desventaja socioeconómica, cualifiquen para recibir beca Pell.  Es decir, de hecho recomiendan reservar la educación GRATUITA para aquellos que NO tengan necesidad económica.
  • Ante la insistencia estudiantil, expresada democráticamente de distintos modos, incluyendo asambleas sugeridas insistentemente por la propia junta y llevadas a cabo con debate y  con quórum, se ofenden, y aprueban no solamente la presencia policiaca sino el cierre indefinido de la universidad.

En 2008-9 (pulse aquí para el informe)  se otorgaron 22,508 exenciones,  promediando $671, para un total de $15.1M, por lo que el ahorro para la Universidad sería del orden de 67% de $15.1M (proporción de estudiantes de la UPR que recibe beca Pell) o de $10.1M.

Digamos que la propuesta de la Junta le ahorraría a la UPR  diez millones. En repetidas ocasiones, representantes de la administración universitaria han indicado que el cierre acarrea pérdidas equivalentes a un millón diario.  Esto solamente en Rio Piedras y solamente en la Universidad, sin contar los gastos adicionales de, por ejemplo,  policías estatales para “vigilar”  a los muchachos.  ¿De modo que con tal de ahorrarse diez millones anuales, están dispuestos a perder, como mínimo, sesenta? ¿Y por qué la obsesión con esos diez millones, cuando la insuficiencia económica presupuestaria proyectada para el próximo año es de 134 millones, según la OGP? ¿Qué sorpresas nos tendrá la Junta para los otros 124 millones que faltan?

La única explicación para el comportamiento de la Junta es que han claudicado su rol de custodios del patrimonio académico, del capital cultural del país, e incluso de la muy cacareada salud fiscal de la UPR, para convertirse en portavoces de una postura ideológica, tan ideológica, o más, como la de los muchachos que hace un par de días alegremente cambiaban  la bandera pecosa por la monoestrellada.  La ideología de la medicina amarga, del shock and awe, del quitarle fuerzas a la inversión pública.  La ideología del sálvese quien pueda, porque el mundo es del capital y el conocimiento no es una prioridad para el estado.  La ideología que tanto le ha costado a América Latina y al mundo. Como dice Galeano: En momentos como éste, cuando esta Latinoamérica nuestra sufre, con el resto del mundo, las consecuencias nefastas del desplome de la avaricia del capitalismo salvaje, hoy más que nunca, no nos podemos dar el lujo de darle la espalda a nuestros estudiantes.

Por supuesto que los estudiantes huelguistas tienen motivaciones ideológicas.  Representan la creencia en la inversión pública y especialmente en la educación pública, representan la idea de que la universidad accesible es importante para la calidad de vida de los pueblos, representan la esperanza en una existencia en que se pueda obtener calidad de vida no sólo por el tener sino por el saber.

Hace unos días, el analista estadista Ignacio Rivera recordaba las palabras de un militar estadounidense a propósito de Vietnam: Fue necesario destruir la villa para poder salvarla. McNamara diría tal vez que esa destrucción representa, en la neblina que es  generada por la guerra, la pérdida temporera del norte ideológico, de la razón primera. Acá podríamos alegar que la obsesión que la Junta demuestra con el tema de las exenciones (aún a costa de sesenta millones) representa la pérdida temporera del norte de su misión fiduciaria, en la neblina creada por el conflicto actual.

Pero temo que no.  Me temo que más que la pérdida del norte ideológico, que debería ser consistente con la misión de la Junta, lo que estamos presenciando aquí es la revelación de las ideologías que verdaderamente guían las acciones de la alta gerencia académica de hoy.  Son las ideologías que describe Klein en Shock Doctrine, las que han guiado la transformación económica de países tan diversos como Chile y Polonia, las que tienen como único norte la liberalización extrema de los mercados y la destrucción de la inversión pública en asuntos que no generen capital en el corto plazo.  En ese marco de referencia, la universidad privada es la que tiene sentido, y la pública es un lastre, un costo, que hay que abaratar para el estado y encarecer para los individuos. En ese marco de referencia, el estado se reduce en toda inversión social, pero se crece en su rol de administrador de la mano dura.  La Junta no quiere negociar con los huelguistas: quiere domarlos, darles una lección. Por suerte, el país no está de acuerdo.

Si nos vamos a preocupar por las “ideologías” de los actores protagónicos de esta huelga, propongo que nos fijemos para variar en las de la gerencia, y dejemos de momento a un lado las de los “pelús”.

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literalmente

“…El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestas a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita….Pero el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica pero más reconfortante.

- G. García Márquez, Cien Años de Soledad

Cuando hace poco más de un año comencé a escribir en este blog, lo describí como un espacio para “mirar con incredulidad lo cotidiano, y buscar la humanidad en lo que nos parece ‘exótico’.” Todavía me parece que de eso se trata este ejercicio, más o menos semanal, de escribir, de parpadear.  Y mirar lo cotidiano de ese modo requiere asumir cierta distancia- no el distanciamiento frío que las recetas de laboratorio postulan (y que los científicos creativos no siempre siguen), sino la mirada curiosa y oji-abierta del marciano.

O del turista.  O del antropólogo turista.

Ese pasaje inolvidable, de los mejores en una novela que sin duda tiene que ser una de las mejores de la historia, fue lo primero que me vino a la mente cuando, entrando a Mérida en un taxi, me topé con el primero de muchos ejemplos de lo que de inmediato bautizamos como “la literalidad”:  Un letrero declaraba, inequívocamente, el nombre de un establecimiento como “FARMACIA SIMILAR”, y por si acaso no quedaba claro, remataba en el subtítulo que allí vendían “LO MISMO PERO MAS BARATO.”

En los días subsiguientes, entre una cosa y otra, anoté otros ejemplos de literalidad en la libretita que los marcianos, digo, los antropólogos, solemos (con una mezcla de verguenza y orgullo) cargar con nosotros a donde quiera que vamos.  Encontré nombres como los siguientes:

  • SERVI-FRESCO, en un servicarro donde venden refrescos…
  • TIPO-HOTEL, en un establecimiento parecido a un hotel pero sin lujos, y más barato…
  • PLAN MAS X MENOS, en un plan de teléfonos con más minutos por menos dinero…
  • VIDRIOS Y ALUMINIOS, en una tienda de…vidrios y aluminios….
  • CERVE-FRIO, donde venden cervezas, y están frías…
  • ACEROFERTAS, los mejores precios en acero de todo Mérida…
  • OAXACA MIEL, miel importada de Oaxaca…
  • AUTOPISTA MERIDA-CANCUN, nada de nombres de próceres vivos o muertos, que allí las autopistas se nombran con la fórmula punto A-punto B…
  • AUTO TUR – autobuses para tours.  En algún momento nos subimos en uno…
  • CAFI-ASPIRINA, la combinación ganadora para tratar el dolor de cabeza.  Cafeína y aspirina. Juntas…
  • BOVINOS, una churrasquería, o en buen puertorro, “steak-house”…

Y así por el estilo.  Una vez nos fijamos en los primeros dos o tres, estábamos rodeados de ejemplos de esa literalidad exquisita, encantadora, cotidiana y exótica a la vez.  Y nos encantaba. ¿Por qué? Tal vez porque nos resultaba un poco familiar, nos traían un saborcito de negocios de pueblo, un recuerdo infantil, de espacios que se llamaban “Mueblería Z” porque vendían muebles, “Farmacia X” si vendían fármacos, o “Ventanas Fulano” si vendían ventanas y el dueño se llamaba Fulano.  No “Rooms to Go”, que suena a servi carro de mesas y sillas, o “Walgreens”, que sugiere un laberinto de arbustos color esmeralda, o “Wendy’s” que lo que vende son hamburguesas y donde la dueña no se llama Wendy.  Tal vez, porque de tanto ver etiquetas que, en mi país, en lugar de designar la cosa apelan a un simbolismo complejo donde los niños aprenden a venerar y desear la cosa antes de saber de qué cosa se trata (¿qué significa la palabra PEPSI? ¿Cuántos grados de separación de significado hay entre la frase “TRES MOSQUETEROS” y un simple chocolate?  ¿Y quién demonios era MacDonald, y cómo y cuándo se le ocurrió la malhadada idea de freír papas?)

Tome, por ejemplo, el caso de la CafiAspirina.  Lo mismo que Excedrin. ¿No es acaso el primero claramente un nombre superior, más bonito, y más claro? Supongo que a las corporaciones les resulta más conveniente que el consumidor desarrolle lealtad hacia la marca, no necesariamente hacia el uso del producto original – así pueden vendernos más cosas, explotando la tendencia que tenemos a comprar lo que nos resulta familiar (aunque no lo necesitemos).  Así, Tylenol nos vende no solamente el analgésico original (que en mi Macondo podría llevar una etiqueta como “ASPIRINA LIGHT”), sino líquidos para la sinusitis, la monga-con-fiebre, la monga-sin-fiebre, la casi-monga, la-monga-de-día, la monga-de-noche…etcétera.

A veces, una puede atisbar la literalidad original en las etiquetas de hoy.  Así, la cosa se aclara cuando le explico a mis hijos que KFC se llamaba Kentucky Fried Chicken, cuando nos permitimos la especulación sabrosa, entre mordiscos, sobre los hábitos chocolateros de Athos, Porthos y Aramis, cuando descubrimos que la hija del fundador de Wendy’s se apodaba…Wenda (close enough).

Como en el Macondo que describió García Márquez, usamos la explicación, real, imaginada, ambas, para vacunarnos contra el olvido.  Quizás por eso es que a pesar de la presión constante para que nos volvamos cada vez más superficiales, todavía preservamos la inclinación por estudiar historia y todas esas otras artes (cine. literatura. poesía. etnografía. chisme. leyenda.)  que nos permitan, como a Pilar Ternera, articular el recuerdo, las conexiones, la explicación. La humanidad común. La vida.

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Haití: La caridad y la otredad

Tal vez por aquello de ser antropóloga, o tal vez por preguntona, lo primero que sentí no fue la indignación, sino la pregunta:  ¿Por qué? ¿En qué estaban pensando los médicos que sonrientes, nos miran desde las fotos, cerveza o negra pierna de paciente en mano? ¿Qué motiva la sonrisa?  Y más extraño todavía, ¿qué motiva la foto?

Posiblemente sean hasta buenas personas, estos médicos que salen en las fotos.  Después de todo, fueron allá a ayudar.  Pero las fotos revelan algo turbio.  O lo confirman, porque suele haber turbidez en todo lo que tenga que ver con la forma en que el mundo trata a Haití. Aún en medio del ejercicio de la  caridad.

Busqué en la prensa y en facebook, donde empezó el escándalo.  Pero no encontré muchas respuestas.  Encontré sólo indignación.  Probablemente justificada, dicho sea de paso.  Una mujer semi-desnuda a quien le suman, encima del vejamen de la semi-desnudez y de la tragedia de la amputación inminente, la humillación de la fotografía.  Tal vez no la ha visto, tal vez no sabe que la han fotografiado, pienso, para consolarme un poco.  Pero entonces es peor, me riposto. Si ni siquiera sabe, si no tuvieron la decencia de pedirle permiso, de avisarle, entonces es peor…

Veo otra foto, ésta de un niño, o niña.  Un cuerpito amputado. Me pican los ojos, se me anudan el alma y la garganta, me siento culpable..no sé exactamente de qué, pero de algo. Cierro los ojos, aprieto next.

La foto que le sigue no contiene ningún haitiano.  Sólo el médico boricua, armado con un rifle y una sonrisa.  Y sigo sin entender por qué (¿por qué tiene un rifle? ¿por qué sonríe?), pero empiezan a tener algo de familiar.  No tanto las fotos como las sonrisas.  ¿Donde he visto sonrisas como esas antes?

Varias respuestas vienen a mi mente.  1.  En el escándalo de Abu Ghraib, las sonrisas de los soldados que martirizaban a sus víctimas iraquíes y que posaban junto a ellos en situaciones que dejaban clara la diferencia de poder entre prisionero y soldado.  2.  En las fotos que los que visitan zoológicos suelen tomarse al lado de las jaulas, especialmente aquellas cuyos huéspedes son pensados como particularmente peligrosos (tigres, leones, culebras) o, tal vez con mayor frecuencia, particularmente graciosos (delfines, chimpancés, avestruces.) 3. Los turistas colorados que se toman una foto cerca del “nativo” del lugar que visitan.

Todas esas situaciones tienen en común una combinación particular de dos seres:  Uno, dueño de la cámara o amigo/cónyuge/colega del que la porta, que sonríe para la audiencia que de seguro verá la foto y que él/ella conoce, porque será él/ella el que la enseñe; Otro, tal vez invitado, tal vez no, por el primero, tal vez sonriente, tal vez no, tal vez consciente de ser fotografiado, tal vez no,  un ser asumido como un “otro”, como “diferente” de alguna forma fundamental, intrínseca, un “otro” que no le mostrará la foto a nadie porque no es dueño de la cámara, ni de la situación.

Claro que las tres situaciones que resumí arriba son, moralmente, distintas.  La sonrisa del soldado en Abu Ghraib que encadena al prisionero como un perro, o que lo obliga a posar, desnudo y en abierta violación a lo que su religión (la de la víctima), su ideología (la de la víctima) , le indican como correcto, es moralmente mucho más grave que el visitante que se toma una foto al lado del delfín o del chimpancé del Zoo, o que la del turista que se toma una foto al lado de un nativo que al final del día, quizás hasta esté de acuerdo.

Pero las tres ejemplifican una sonrisa que sugiere la satisfacción, el regodeo, de un ser relativamente acomodado, móvil, viajero, visitante, guerrero, que posa, feliz, junto a alguien a quien considera no solamente distinto, sino de alguna manera inferior.  Porque si pensáramos a ese “otro” como un igual, le pediríamos permiso, le ofreceríamos una copia de la foto, tendríamos un cuidado, un respeto, que ninguno de los ejemplos indica.

(Una excepción aparente: Las fotos que se toma la gente con los artistas, o las figuras políticas.  Ahí suele también haber sonrisa, pero no la sonrisa que genera la situación que aquí estoy describiendo.  El artista o figura pública no es menos poderoso que el dueño de la cámara, es dueño de la situación, y es equivalente a un monumento, una maravilla.  Típicamente es objeto de la admiración del que toma la foto.  Es percibido como un “otro”, pero superior, no inferior.  Y la sonrisa resultante es distinta, aniñada, agradecida.)

El escándalo de los médicos enviados por el Senado a Haití se parece, más que a ningúna otra foto, en el contenido, en las sonrisas, al de Abu Ghraib. Distinto, sí, en que después de todo no estaban torturando sino curando, aliviando, al “otro”, pero parecido en la sensación que la fotografía produce en el que la mira.  Hay alguien sufriendo y hay alguien feliz en la misma foto. Y el que está contento domina la cámara y la situación.  La diferencia racial le añade otra capa de desazón al asunto – el feliz tiene la piel más clara que el sufriente. Y no sabemos si el sufriente sabe de la foto, o si le importa. De hecho del sufriente no sabemos nada, es un prop, un signo, un espectáculo, dentro de una escena donde el protagonista, el que tiene nombre y profesión, es el doctor.  Del sufriente sabemos sólo que sufre.  Se le ha negado su historia, su humanidad, su protagonismo. Podría ser cualquiera de los tantos amputados, víctimas del terremoto, de la esclavitud, de los bancos internacionales, de la globalización, de los tiranos locales y mundiales, de la indiferencia, del racismo, del desinterés.  El primer país del mundo en abolir la esclavitud, castigado y maldecido para siempre por tener el descaro de tomar esa abolición en sus manos, en lugar de esperar por la generosidad y la diplomacia blancas.

La caridad es mejor que la indiferencia.  Pero aún en medio de la caridad afloran, como un burbujeante precipitado químico, inesperado pero inevitable, las ideologías que rigen nuestra actitud (y la del mundo) para con Haití.

Posdata:  Me quedé pensando en este post mientras hacía otras cosas y entré de nuevo para aclarar algo que me parece importante: Esta entrada examina otro ángulo – la idea de que el tipo de foto mostrada (especialmente las que contienen pacientes) son sugestivas de esa perpetua otredad, de ese racismo, de ese desprecio, que el mundo ha mostrado por el pueblo haitiano por tanto tiempo, y que muestra aún mientras lo ayuda.  Que el paciente haitiano no merece la misma privacidad, o seriedad, que el paciente común y corriente. Que sentimos simpatía pero nos quedamos  cortos en empatía.

No creo que estos médicos merezcan un castigo que anule sus carreras o afecte radicalmente sus vidas.  No los acuso por beber cerveza (yo probablemente me hubiera bebido varias, después de un día trabajando en una tragedia como esa) o por lo que algunos en internet están llamando, con desprecio, “fiestar” en plena tragedia.  De hecho me parece que con todas sus faltas, el médico que opta por irse a Haití a ayudar de gratis es digno de admiración-después de todo, la mayoría de nuestros médicos se quedaron acá, algunos haciendo muchos chavos.  Quizás, si hubieran sido parte de un contingente más experimentado, como el de Vargas Vidot, esto no hubiera pasado.  Ojalá que los que salen en las fotos sigan cultivando la generosidad que mostraron al tomar la decisión de ir a ayudar,  y que a la vez opten por examinar sus prejuicios -ellos, y nosotros.  Ese, y no el castigo,  sería el mejor resultado de todo este episodio.

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quiero creer en las apepé…

hollow…pero no puedo.  No puedo por instinto, por reacción inmediata, pero más aún, no puedo por lo mismo que leo en los espacios que más simpáticos le son a esta nueva-vieja forma de gobierno.  Hoy decidí darles el break conceptual a las apepés (Alianzas Público Privadas) mirando dos fuentes que ni el más conservador de mis lectores podría criticar: el semanario  Caribbean Business (que por cierto,  nos advierte que las apepés son nuestro último chance, en portada), y el portal mismo de las APP.

Primero el portal, que nos informa que La Autoridad tiene la misión de guiar y facilitar el establecimiento de Alianzas entre el Gobierno y entidades privadas… con el fin ulterior de facilitar el desarrollo económico y el enriquecimiento de la calidad de vida en Puerto Rico. So far, so good. Suena hasta bonito.  Lo privado y lo público se unen con el fin de lograr el bien común.  No el “profit” necesariamente, sino el bien común.  Esto es consistente con la insistencia del gobernador de que las APP no son un caso de privatización, sino una cosa “nueva”.  Qué cosa, no me está claro, así que voy a la sección más prominente del sitio (un sitio web bonito, por cierto, con molinos y puertos que nos susurran un futuro posible), al arte que me invita a acceder al contenido de la reciente conferencia.  Una conferencia que fue motivo, de paso, de una protesta en contra de la “privatización” que el pueblo sospecha se esconde detrás de todo esto.

Pero nada, yo busco el plan, la explicación, lo que sea que haga las apepés distintas de las privatizaciones descarnadas y fallidas en el modelo fracasado que ya hemos visto en  las últimas décadas en Chile, Argentina, Rusia, Polonia, Bolivia, Iraq, New Orleans, Sur Africa…Busco porque quiero creer, y quiero creer porque aparentemente, según me dicen los representantes de mi democracia, no me queda otra, todo está roto, todo es un desastre…

Me encuentro con que el plan posible propuesto en el sitio, para empezar, lo incluye…todo.  He aquí la lista, copiada enterita:

Sanitary landfills; Reservoirs; Plants for electrical power production that are alternatives to oil; Mass transportation systems; Health, Security, Education, and Correction and Rehabilitation facilities; Affordable housing projects; Sports, recreation and cultural entertainment facilities; Wireless and land communication networks; High technology and mechanization systems; And other kinds of activity or facilities that are identified as a priority through legislation.

La lista es consistente con lo que dice Romero Barceló en su larguísimo editorial en el Caribbean Business de esta semana, donde apasionadamente alega que aunque el rol del gobierno es proveer seguridad pública, educación, salud, energía, agua, y esas cosas, esos servicios pueden pasar a manos privadas porque “whenever private enterprise can provide a public service more efficiently and at a lower cost to the public, we should allow private enterprise to do it. They, in turn, will provide the jobs”. Dentro de mí, una voz de alarma (¿el ángel o el diablo de Tom, el gato  de Jerry?) me dice cosas como what about profit? ¿Cuándo, en la historia de este país, tal vez la de cualquiera, se ha logrado un mejor servicio de salud, agua o seguridad recurriendo a manos privadas que, contrario a las públicas, necesitan PROFIT para existir? Pero prometí leer con la mente abierta, leer para creer, así que paso la página de la columna de Romero y sigo leyendo otras en el Caribbean Business.

Miro, por ejemplo, la lista de los invitados a la conferencia celebrada en el Conquistador.  Salen en la historia de portada del Caribbean Business, y son muchos.  Algunos nombres me resultan familiares.  Rebusco un poco. Sólo un poco.  Y me encuentro cosas que me impiden creer en la solución de las APP.  Encuentro, por ejemplo, a Fluor Corp, el primerito de los invitados de la lista publicada en la página 21 y una compañía Fortune 500, y también uno de los contratistas más importantes en la “reconstrucción” de Irak y en las intervenciones de emergencia en Nueva Orleans tras el huracán Katrina.  No es un buen record-ambos procesos fueron duramente criticados en la prensa internacional.  En Irak, por ejemplo, la reconstrucción fue asignada (muchas veces sin mediar subasta) a compañías como Fluor, Halliburton y demás, en lugar de emplear a los muchísimo más baratos y desplazados contratistas iraquíes, contribuyendo así a la destrucción de lo que quedaba de la clase media iraquí, una clase media educada, secular y dispuesta a trabajar en la reconstrucción de su país, una clase que puedo haber sido empleada en lugar de desplazada, humillada y ofendida.

En Katrina, ya sabemos lo que pasó – el huracán causó 1,090 muertes en Nueva Orleans y el manejo posterior del desastre fue no solamente malo, sino carísimo: los chavos del gobierno se fueron todos a manos privadas como Carnival, Fluor, y BKR…Junto con entidades como Bechtel y Chevron, Fluor formó, por cierto, una mesa redonda después del asunto de Katrina, para quejarse al gobierno por ser víctimas de competencia deshonesta por parte de los “non profits” que insistían en meterse a Nueva Orleans a hacer de gratis lo que ellos querían hacer for profit

Y hablando de Bechtel, también sale en la lista de invitados especiales.  ¿Qué sabemos de Bechtel?  Sabemos que fundaron (junto con Pepsi y 6 compañías más)  un think tank en Estados Unidos que generó un documental, de PBS, para explicar y apoyar el uso de políticas de libre mercado para resolver todo tipo de problemas y servicios sociales.  Sabemos también, y esto es más reciente, que en 1998, Bechtel reportó 12.6 billones en ganancias, 2.4 de ellos en América Latina.  Uno de sus proyectos más importantes era la privatización del sistema de distribución de agua en Bolivia.  Bajo su dirección, el agua aumentó 300% en precio para los bolivianos – habitantes de uno de los países más pobres del mundo.  Pero qué más dá, ya sabemos que el agua no es un derecho humano.  El caso es que los bolivianos se cansaron, se tiraron a la calle, y exigieron que se le quitase el contrato a Bechtel, que por cierto ha tenido contratos similares para manejar agua en Manila.

Bechtel obtuvo también contratos en Irak por unos 2.3 billones, tras haber participado de un grupo (les gustan los think tanks, a estos individuos) que se dedicó a influenciar la opinión pública a través de columnas y noticias escritas por autores en su nómina, como G. Shultz, para promover la guerra en Irak (guerra de la que esperaban sacar tremendas ganancias) como una guerra “necesaria”.  Por ejemplo, el tal Shultz escribió en el Washington Post en  el 2002 que la guerra era inminente porque “si hubiera una serpiente cascabel en tu patio, no esperarías a que te mordiese para entonces atacarla en defensa propia”.

Bechtel estuvo también en el desatre de Katrina, donde cobraron chavos del gobierno (es decir, chavos de la ciudadanía) para proveer unos trailers para refugiados.  Hablando de cómo lo privado no necesariamente es mejor: En Cuba, donde no se privatiza ningún servicio gubernamental,  y a pesar de haber tenido 90% bajo agua una ciudad grande, en seis huracanes  (incluyendo a Katrina) han muerto solamente 16 personas.  Usted odie a Cuba todo lo que le de la gana-hay mucho que odiar allí, pero ese no es el tema de este post.  El punto es que  me resulta cada vez más claro que hay ciertas cosas que las manos privadas, por definición, tienden a hacer peor, no mejor, porque contrario a las públicas, tienen que hacer chavos, muchos chavos, para sus accionistas, para sobrevivir.  Las empresas y corporaciones privadas obedecen no a la lógica de la calidad de vida y el bien común a la que apelan en el sitio web de la Autoridad de las APP, sino a la lógica de la ganancia en constante aumento.  Bechtel, criticado recientemente por, entre otras cosas, tener vínculos con la familia Bin Laden y por extracción ilegal en el Congo, obtuvo el contrato en Luisiana para crear alojamiento para refugiados sin subasta, por tratarse de una emergencia.  Los contratos además fueron criticados por lo caros y por dejar fuera del proceso a potenciales postulantes locales.  Igualito que en Irak.

Podría seguir.  Las notas originales para esta entrada incluían otros personajes, como Goldman Sachs y Morgan Stanley.  Pero resumamos: Este es mi problema con las apepés -  me recuerdan un patrón de décadas recientes, un patrón magistralmente descrito por Naomi Klein en su libro, un patrón que temí ver llegar cuando empecé a notar (y comenté en este blog) un uso frecuente de metáforas que aludían al “desastre”.  El patrón, llamado por Klein “complejo del desastre”,  es más o menos así:  Ocurre un desastre político (como un golpe de estado, como Chile o Iraq), financiero (como el colapso fiscal de los “tigres” asiáticos)  o natural (como Katrina o el tsunami en Asia), y  entonces el gobierno, preferiblemente ahuecado de antemano para volverse “pequeño y ágil” , declara que hay una “emergencia”, y procede a venderle las necesidades de la población (ahora llamadas “oportunidades”) al mejor postor…o al postor más amigo…o al postor mejor conectao…en fin.

Curioso el nombre del lugar que eligieron para reunirse – El Conquistador.  Curioso porque en los círculos izquierdosos latinoamericanos suelen referirse a los procesos globalizadores requeteneoliberales de las pasadas décadas como “la segunda conquista.” En la primera, los europeos se llevaron los recursos naturales.  En esta segunda, las corporaciones se llevan los bienes públicos (mal)administrados por los estados.

Me cuentan los que de eso saben más que yo, que un inversionista (un individuo, un grupo, una compañía) antes de invertir en  una idea se fija en los hacedores de la misma: ¿cómo són? ¿Qué record tienen? Como país, cada APP representa una inversión nuestra, de pueblo.  Es decir, en este caso Puerto Rico es también inversionista, y  aún dentro de la más capitalista de las lógicas, está en todo su derecho de pasar juicio sobre  el carácter de aquellos que quieren que invirtamos en una alianza con ellos.

¿Cómo son? ¿qué record tienen?

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excomunión

glasscn_1451El Vaticano defendía ayer la excomunión de los médicos y la madre de una niña de nueve años.  A los primeros, por ayudarla a abortar fetos gemelos. A la segunda, por permitirlo.

“The regional archbishop, Jose Cardoso Sobrinho, pronounced excommunication for the mother for authorising the operation and doctors who carried it out for fear that the slim girl would not survive carrying the foetuses to term.” (Pulse para ver la noticia completa en AP)

Lo curioso es que la Iglesia ha excomulgado a la madre de la chica por autorizar la operación, pero no al individuo que la ocasiona.  Su crimen, el de violar y embarazar a una niña de nueve años de quien abusaba desde que tenía seis, es ‘menos grave’ que la terminación del embarazo:

“He also said the accused stepfather would not be expelled from the church. Although the man allegedly committed “a heinous crime … the abortion – the elimination of an innocent life – was more serious”.”

A las críticas, que por cierto, y por suerte, han sido abundantes, Cardoso ha respondido que” la ley divina está por encima de la de los hombres.”  Pero parpadeamos.  No sé.  Al menos en esta ocasión, los médicos que él define como asesinos parecen ser mucho, pero mucho más misericordiosos que el dogma católico,  ese dogma que le hubiese sumado al suplicio horrendo de la violación, el riesgo terrible de un parto de alto riesgo y de una maternidad prematura a un cuerpo y un alma de nueve años.

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Breves de Cu..¿Caguas?

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Hace un par de semanas hablé en una entrada, breves anónimos, sobre la sección breves de cuba en el periódico El Nuevo Día. Dicha sección contiene, en efecto, unas cápsulas noticiosas variadas sobre la cocodrilesca isla, que siguen una línea editorial claramente contraria al régimen actual. No puedo juzgar la calidad del contenido de esos breves, en parte porque carecen de fuente o autor. Y era justamente ese anonimato el que me preocupaba.

Hoy volví a ver unos breves de esos en el Nuevo Día. Y quise comprender de donde salen, darles un poco del contexto que uno se acostumbra a esperar de las noticias (información tipo “escrita por Fulano, con la colaboración de Perencejo”, o “La Habana, Prensa Asociada”, que se yo). Nada. Las busqué en google.

Y el caso es que las encontré. Pero no se si me satisface que de hecho, existan. Me resulta tan bizarro el asunto que ni siquiera me voy a poner a opinar sobre Cuba, ni la revolución, ni nada de eso. El tema aquí es la función y los deberes, o las expectativas mínimas, del cuarto poder, de la prensa. Divago, mejor les cuento. Los “breves” existen y son publicados, er…aquí. En Puerto Rico. Para ver el sitio web pulse aquí. Se llama Cartas de Cuba. Por lo que pude leer, se trata de un proyecto de noticias de Cuba (no me está del todo claro de donde salen, pero hay un mensaje más o menos confuso de que se trata de periodistas independientes) auspiciado por un grupo de personas y empresas en Caguas, Puerto Rico, que juntas constituyen, dice el sitio, el “Grupo Promotor del Patronato Económico “Carta de Cuba”", y allegan fondos para la continuidad de la cosa. Ahí están, verbatim, los breves de Cuba que tanta curiosidad me causaran por el misterio de su autoría.

Misterio que, por cierto, el encuentro hoy con el sitio web del “patronato” este no me ha aclarado del todo. Ahí están los breves, agrupados por fecha, con un título distinto pero tan desprovistos de autor como los del periódico. Y si yo hago un sitio web de esos, ¿me publicaría El Nuevo Día mis Cápsulas de Macondo, o de mis Señales de Marte? Quizás es que tiene que ser desde un país comunista real, y con políticos mandones. Puedo escribir en el blog unas Noticias de Pekín, y las comparto con el periódico de record del país. ¿O hay que tener un patronato para eso?

Puede que las noticias sean ciertas. Pero todo este panorama de “noticias” que hablan de un lado pero se escriben en otro, sin autor, sin contexto, para ser luego publicadas verbatim en otro lugar, sin autor, sin contexto y ahora incluso sin la referencia al primer lugar…¿seré yo, y mis locas expectativas de que la noticia, la cobertura periodística de un evento, siga un rumbo no sé, más…transparente?

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Del nacionalismo boliviano y otros pesares

bolivia1“In Bolivia, a Tight Grip on the Next Big Resource”, “Bolivia has lithium, and the president intends to make world pay for it”, leen los titulares del International Herald y del New York Times, respectivamente. (Gracias al amigo y colega Walter Díaz por compartir la información entre trabajos y café hoy). Me pregunto cómo leería el titular si apareciera un pozo petrolero en un baldío en Texas propiedad del gobierno norteamericano. “U.S. government officials find more oil in Texas and have the NERVE to, like…sell it and everything. THEMSELVES, you know? They refuse foreign companies to take charge of the whole thing…”…Ajá.

Pero bueno, la noticia. Puede ver la versión del NYT aquí, la del IH acá, y una del Guardian aquí. Parece que los hechos son más o menos así: Resulta que hay litio, y mucho, en Bolivia, más que en cualquier otra parte del mundo. Y resulta que los nuevos modelos de auto eléctrico, los de tantas compañías automotrices en problemas que confían en la nueva generación de carros eficientes para salir del atolladero económico, podrían usar ese litio. Es el metal mas liviano, el sólido de menor densidad, y los expertos en el tema indican que es posiblemente el material más apropiado para el desarrollo de baterías para esos nuevos vehículos.

Pero mi picada de ojos, mi pasme y parpadeo, no son consecuencia del litio. Enhorabuena para los bolivianos, los carros, y todos los demás beneficiarios lógicos. Mi sorpresa tiene que ver con la cobertura del asunto en la prensa.

Una búsqueda en google news (un motor que usa lo que tal vez sea el algoritmo más sofisticado de la red, para elegir sus noticias, pero que tiene también sus limitaciones, tal vez un día de estos lo hablemos aquí) rinde tres noticias principales: Las de IH y NYT (en realidad dos ediciones del mismo periódico) citadas arriba, y la de Guardian. Permítanme ilustrar mi malestar con algunas citas:

“Rather than helping lead the way to a cleaner, more fuel-efficient future, however, Bolivia could be a case study on the limits to globalisation.” (The Guardian)

“The country’s socialist president, Evo Morales, and its powerful union leaders are all deeply suspicious of foreigners, and their politics could stymie yet another opportunity for Bolivia to improve the lives of its citizens.” (International Herald Tribune)

“Japanese and European companies are busily trying to strike deals to tap the resource, but a nationalist sentiment about the lithium is building quickly in the government of President Evo Morales, an ardent critic of the United States who has already nationalized Bolivia’s oil and natural gas industries.” (New York Times).

El blog que el New York Times mantiene sobre Bolivia, revisado hoy, por cierto, tiene el mismo sabor: Foto de indígenas pobres, acompañada de una introducción al país cuyas primeras tres oraciones dejan la intención editorial muy clara: “Bolivia is South America’s poorest country, with about 60 percent of the population of 9.1 million mired in poverty. Since the election of President Evo Morales in 2006, regional tensions have grown.”

El subtexto, la insinuación, la sugerencia son claros: Que aquí hay un caso de un gobierno que no cede a las necesidades de la globalización, cuyo nacionalismo le impide tomar decisiones económicas justas, que obstaculiza el que las empresas internacionales metan mano para manejar un recurso mineral importante que el mundo, que el ambiente, que los mismos bolivianos, necesitan con urgencia…y por supuesto, las referencias obligadas al socialismo de Evo Morales, que no podían faltar.

Prometí que las entradas en “picada de ojos” serían breves, así que hasta aquí. Pero no puedo evitar pensar en unos paralelos históricos interesantes. En los tantos países cuyas agendas económicas son dictadas por organizaciones y bancos internacionales cuyos intereses no son los del país en desarollo sino los del capital foráneo…Jamaica, por ejemplo, retratada de forma terriblemente hermosa en el libro de Jamaica Kincaid y en la película Life and Debt, isla tratada de “egoísta” porque cometió la osadía de entrar en tratos con Europa por su cuenta para venderle guineos buenos y baratos…O el gobierno venezolano, que desde que le ha dado por explotar su petróleo y usarlo para construir alianzas con otros países, se ha tenido que aguantar la etiqueta de “dictadura” a pesar de depender de las urnas tanto o más que el nuestro…

Supongo que estamos a la espera a ver que pasa con Bolivia.

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SOS: mil puntitos para salvar la Amazonia

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En una demostración previa a la apertura del Foro Social Mundial en Brasil, sobre mil indígenas de distintas partes de la región colaboraron para componer un mensaje urgente, fotografiado desde el aire y visible aquí. (Foto de Prensa Asociada, Spectral Agency, Lou Dematteis). “Estamos elevando nuestras voces en un alerta al mundo, y especialmente los países ricos que aceleran su destrucción“, dijo Edmundo Omoré, miembro de la comunidad indígena Xavante del estado de Mato Grosso. (Puede ver la noticia más completa aquí y aquí.)

Y me sentí aludida. Que cosas…una, tan ambientalista, aquí, sin meterse con nadie…

Porque por más ambientalistas que nos cantemos, se me ocurre que jamás seremos tan ambientalmente correctos como alguien que, en un día típico en un entorno distinto, no consuma ocho onzas de café en un vaso de foam, un yogurt en uno de plástico de esos que el municipio no recicla o recicla de manera tan extraña y errática que todos sospechamos que no recicla nada pero que seguimos llevando para sentirnos menos culpables, especialmente después de consumir cerca de ocho papeles tamaño carta para que sólo tres hojas quedaran bien impresas porque no estábamos centralizando la fotocopia apropiadamente en la fotocopiadora que además de consumir electricidad también gasta tinta, y que por más que reciclemos cartuchos la única manera de mejorar la cosa significativamente es usar menos tinta, pero iba por el yogurt y a mediodía fue un wrap que como bien indica su nombre estaba envueltito en papel de cera y una diet coke que traía, cómo no, vaso, tapa y sorbeto “desechables” (aquí lo único desechable parece ser el planeta), y no me habían dado las dos de la tarde y sin intentarlo, y sin ser particularmente botarata, ya había consumido más calorías y producido más basura que lo que consume y produce la mitad de la gente del planeta en su cotidianeidad…

Nuestra rutina diaria de consumo, aún la de aquellos que con cierto orgullo hacemos el intento de no pisar muy duro al planeta, es la “flecha de oro” que mueve el sistema que empieza con extracción, pasa por el consumo y termina con la basura – 99% de la producción es basura antes de cumplir los seis meses. Pulse aquí para verlo más clarito en el excelente video “story of stuff“. 4.5 libras de basura promedio por persona por día en Estados Unidos.

Reciclar está muy bien, pero es insuficiente. Tenemos que buscar formas de consumir menos. “I say the ones that are not being realistic are those who think we can keep up current rates of consumption“, como dice Annie Leonard.

Pero volviendo al Amazonas: El Foro Social Mundial de este año, decía, ha comenzado. Y más que nunca, los grupos indígenas del mundo se convierten en un símbolo potente. No tanto como la cosa folcórica y romanticona al estilo de la Pocahontas de Disney (que esos símbolos de Disney lo que hacen al final del día es generar más consumo y más basura), sino como portavoces de los peligros reales, gigantescos, que surgen de la relación disfuncional que las “economías desarrolladas” han creado con el planeta (sí, las mismas economías que se meten a darle consejos y préstamos de usura a las demás), para multiplicar el dólar y eliminar especies. No hay que ser muy de izquierda para ver que el esquema actual del capital por capital para capital no está funcionando. Eso, como los mil cuerpos que nos recomiendan salvar el Amazonas, se ve de lejos. SOS.

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breves anónimos

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El periódico del pasado sábado 24 de enero (me refiero al Nuevo Día, el periódico de mayor circulación en el país) le dedica media página en su sección de noticias internacionales a algo que titula “Breves de Cuba”. En ella detalla que 1)la filosofía “castro-comunista” está basada en una percepción de discriminación racial estadounidense que la elección de Obama revela como errónea; 2) que no hay pan suficiente en Cuba; 3) que la cosecha de café más reciente se perdió por falta de transporte; y que 4) en las prisiones cubanas muere una gran cantidad de presos.

La negatividad de las noticias es más o menos predecible y bastante afín con la línea editorial que la prensa boricua tiende a mostrar con respecto al régimen comunista en la isla vecina. No es, por lo tanto, la crítica implícita en los “breves” seleccionados lo que me hace parpadear. Lo que me parece más interesante de estas mini-noticias es que son…anónimas.

Me refiero a que no tienen firma ni fuente. Nada. Los “breves” citan testigos, proporcionan cifras…y en ningún momento dicen de dónde sale la información. Y no es porque las secciones de “breves” sean por definición anónimas- los “breves” policiacos en el mismo diario tienen su autor.

La publicación de “noticias” de este tipo pone en entredicho el rigor de un diario que se considera ampliamente como el periódico de record del país. Más aún, compromete el record histórico porque aunque las noticias llegasen al Nuevo Día sin fuente, una vez allí la tienen-ahora es el Nuevo Día del 24 de enero lo que le permitirá a un historiador del futuro decir que en Cuba se perdió el 64% de la cosecha de café.

Muchos cubanos aquí y allá se ríen del periódico cubano Granma por su parcialidad. Y ciertamente el Granma tiene una línea editorial clara. Pero, al menos el 24 de enero, todas sus noticias tenían como fuente algún periodista con nombre y apellido o algún servicio de noticias como PL o AP. Nada de anónimos.

Puede que esos “breves” sean noticias serias. Puede que sean rumores malignos. No tengo manera de evaluar su valor noticioso. Pero en una democracia con libertad de palabra y prensa, los autores de anónimos no tienen justificación más allá de la pereza o del deseo de manipular a los lectores-sin tener que rendir cuentas.

imagen tomada de: http://codesign.scu.edu

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