
“Nos dirán que la medicina que tenemos que tomar para devolverle la salud a nuestras finanzas y a nuestra economía es muy amarga y que no se la quieren tomar. Sin duda, será amarga. Pero quién de ustedes dejaría enfermo a un hijo, sencillamente porque se rehúsa a tomar la medicina que le devolverá la salud”, y añadió más adelante que tenemos, todos, que “sacrificarnos“.
Preñado de simbolismo, ese pasaje breve: la medicina que implica que el país es algo así como un enfermo, un infante enfermo, que necesita de una medicina que no le gustará pero que le hará, a la larga, bien…
El informe del comité asesor, tal vez con menos poesía, hace uso también del lenguaje de la crisis, desde el arranque estableciendo que
“Puerto Rico atraviesa por una de las peores crisis económicas y fiscales de su historia. La crisis económica y financiera mundial, la recesión económica local en los últimos 3 años, y la larga trayectoria de nuestro gobierno de incurrir gastos en exceso de ingresos y utilizar fondos no recurrentes o financiamientos para pagar gastos se han combinado para poner a nuestro gobierno en una situación crítica que requiere que el gobierno tome medidas severas e inmediatas para enfrentar la situación.”
Un analista describió al aparato estatal como ” un narcómano que ya no tiene acceso a la droga que por años le ha dado sosiego, [y que] tiene que romper en frío. ”
El 8 de enero el gobernador firma una orden ejecutiva cuyo contenido nos recuerda el lenguaje que usaran otros gobernadores para que FEMA nos hiciera caso tras un huracán o inundación. Decreta así un nuevo fenómeno quasi-atmosférico o tal vez epidémico: un ESTADO DE EMERGENCIA FISCAL.
Creo que al gobernador y su equipo le gustan más las referencias médicas que las atmosféricas; es una emergencia que requiere de una medicina amarga que es por nuestro propio bien porque somos como el niño que no quiere tomársela, pero nos tenemos que sacrificar para devolverle la salud fiscal al todo…(12 de enero).
¿Pero… y? escucho al lector impaciente.
Hay algo inquietante en todo este simbolismo. Aquí en el blog hablamos antes del libro “The Shock Doctrine” de Naomi Klein y lo aplicamos a la comprensión de los factores que permiten que Israel ataque a Gaza así como así. En ese mismo trabajo, Klein hace el análisis de montones de espacio-tiempos en donde los grandes “shocks” económicos ocurrieron precisamente al amparo de este tipo de lenguaje. En muchos casos (Katrina o Sri Lanka,por ejemplo) el fenómeno atmosférico no era meramente linguístico, claro está. El agua arrasó allí, literalmente, con vidas y estructuras-dejando el campo libre para que, aprovechando el estupor que la crisis y la enfermedad extrema dejan en las gentes, se tomasen medidas tales como sacar las casas de los pescadores (en Sri-Lanka) y reemplazarlas por enormes hoteles amurallados, o vender las escuelas de Nueva Orleans al mejor postor-usando dineros destinados a ayudar a las víctimas del desastre.
Tal vez la sensación extraña que me produce el uso de tropos de enfermedad y de desastre natural para referirse a nuestra economía y planificación surge de la conexión que existe entre nombrar algo y darle sustancia, realidad social.
Al capital le gustan los desastres. Las crisis están llenos de oportunidades para el capital moverse de formas novedosas y en ambientes menos controlados. Friedman (el ideólogo del mercado libre) dijo que las crisis precipitaban a la gente en un estado de shock, que había que aprovechar para transformar la economía-desregulando, privatizando, vendiendo, cortando servicios sociales, dejando a los mercados operar.
En las grandes crisis, los pueblos corren el riesgo de volverse mansos…
(foto: portada del Nuevo Día).
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Esto que escribes es muy cierto, el discurso neoliberal no puede desarrollarse “coherentemente” sin haber recurrido primero a la criminalización del estado. Lo lamentable es que este estilo metafórico y de alto nivel de abstracción, encima este apoyado por “analistas”. Quienes en vez de contribuir a la reflexión del ciudadano de a pie, lo que hacen es que incluso éste termine justificando los despidos y la desaparición del (mínimo) estado benefactor.
Hola, Melody. Para reforzar el clima, mira los titulares de hoy:
OXÍGENO PARA ALIVIAR LA CRISIS FISCAL – (Primera Hora, P. 2)
“DOLOROSA” LA SOLUCIÓN… – (El Vocero, Negocios, P. 37)
“MEDICINA PEOR QUE LA ENFERMEDAD” – (El Nuevo Día, Negocios, P.
30)
A mi me preocupa la actitud que han asumido algunas personas que conozco en torno a que Fortuño (junto con todas las personas que lo asesoran) va a tomar las decisiones correctas. Es una actitud infantil en la que “papá” Fortuño sabe qué es lo mejor para nosotros y nosotras. Haciéndose presente así la sumisión de un pueblo a lo que diga un solo hombre, y careciendo de toda reflexión sobre lo que está ocurriendo. Lo preocupante es que al final sea peor el remedio que la enfermedad.
A mi me llama más la atención del metáfora para la “cooperación” necesaria para aliviar la “crisis”; “todos tienen que aportar su grano de arena”.
Sin embargo, la lectura de las propuestas del CAREF (que bien podría ser el CAFRE) muestra que, por alguna razón, los sectores que tienen menos arena terminarán aportando más granos que los que más arena tienen…
Roberto: cierto, esa es la palabra clave: la reflexión. gracias por leer.
Walter: esa metáfora del grano de arena es una de las que más suele impacientarme, en general. En algunos contextos, implica la justificación de contribuciones insignificantes o nulas; en éste, como bien dices, implica que el grueso de la arena de los sectores que menos “arena” tienen…gracias por leer.