
La sucursal estadounidense de Amnistía Internacional le envió ayer una carta urgente a Condi Rice, pidiéndole que termine con lo que la carta llama una “respuesta desbalanceada” al conflicto entre Israel y Palestina en la Franja de gaza. [Puede acceder a la noticia aquí, y a entradas anteriores en este sitio sobre el tema de Gaza aquí y aquí.]
Los generadores que mantienen la frágil estructura de manejo de aguas usadas en Gaza se están quedando sin combustible, acelerando lo que a todas luces (aunque Estados Unidos e Israel no lo acepten) es una crisis humanitaria de enormes proporciones. El desborde de aguas negras resultante puede añadir enfermedades epidémicas tales como la disentería y el cólera a la creciente lista de tragedias de la población palestina.
El gobierno Israelí impide la entrada de, entre otras cosas, alimentos, combustible, medicinas…y periodistas extranjeros. Todo ello parte del criminal bloqueo económico que precede los ataques de esta semana. Dicho bloqueo, dice Israel, es necesario, porque el sostén de la economía en Gaza equivale a sostener a Hamas….
Pero como otros tantos bloqueos “económicos”, el de Israel sólo logra el sufrimiento, malnutrición, enfermedad, y creciente ira de la población civil.
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Cada día esta situación empeora. Hoy he visto un reportaje de contraste en el cual se mostraban imágenes de hospitales dentro de Gaza y otro en el lado israelí. Los hospitales dentro de Gaza ya no dan a basto, mientras que el hospital al cual lograron entrar unos periodistas, sus camas estaban vacías porque se había preparado para recibir soldados del ejército israelí que fueran heridos. A unas cuantas millasl los médicos ya no pueden trabajr más y tiene que hacer cirujías en el suelo.
La situación de la propaganda y guerra psicológica israelí contra los palestinos es un abuso de poder. A partir de la ocupación terrestre se han dedicado a asaltar casa por casa, a lanzar panfletos desde el aire con mensajes contradictorios -en algunas ocasiones que deben salir de sus casas y en otra que se deben quedar-, o utilizando señales de televisión en Gaza (aquellos que todavía pueden encender una) para llamarles «cobardes».
La sociedad internacional se ve nuevamente ante situación en la cual no pueden encontrar las herramientas de diálogo y acción que se adpaten a esta situación de emergencia. El Consejo de Seguridad ha fracasado una vez más en evitar tragedia y sufrimiento. Solamente con el veto de un miemnbro permanente se ha detenido una posible vía de comenzar a exigir un alto a Israel.
José G:
así es. y el colmo es escuchar, como escuchamos, comentarios que sugieren que en la mentalidad colectiva, estamos presenciando el resultado de “ancient ethnic hatreds”, o que Israel tiene derecho a defenderse…Como bien dices, la ONU debería ser capaz de detener esto. Que no lo sea es un triste testimonio de su irrelevancia.